<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140</id><updated>2012-01-23T06:04:20.579-08:00</updated><title type='text'>Kepa Tamames</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>82</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-4067463445714619049</id><published>2012-01-23T05:53:00.000-08:00</published><updated>2012-01-23T06:04:20.594-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-iQ2qOtXYzs0/Tx1nxIur_gI/AAAAAAAAATU/RLtOngQtgpo/s1600/fraga%2Bmart%25C3%25ADn%2Bvilla%2Bvisita%2Bheridos.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 400px; HEIGHT: 185px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5700826797175471618" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-iQ2qOtXYzs0/Tx1nxIur_gI/AAAAAAAAATU/RLtOngQtgpo/s400/fraga%2Bmart%25C3%25ADn%2Bvilla%2Bvisita%2Bheridos.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;AUTOPISTA AL INFIERNO &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;No ha de verse en el título atisbo alguno de homenaje al &lt;em&gt;heavy metal&lt;/em&gt;, género musical al que no profeso especial afecto, sino simple aunque contundente metáfora que su mismo protagonista labró en agria y privada discusión con otro dictador –este de caribeña estirpe–, y ahí cuentan que acabó tan extraña amistad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acapara Don Manuel estos días reportajes y columnas de opinión, ponen algunos los puntos sobre las íes todavía con el cadáver caliente, se deshacen en halagos los más (incluso algunos entre quienes chuparon calabozo y cárcel con su aquiescencia), por esto y por aquello, sea su trayectoria política o su arrolladora personalidad. Dicen que supo adaptarse a la democracia –acaso no tuvo más remedio y lo que aprendió fue a no desentonar demasiado con los nuevos tiempos, pues se encontraba sin duda entre sus virtudes el camaleonismo–, que fue un visionario del cambio que se avecinaba, y que incluso prevaleció en su biografía pública una praxis conciliadora y hasta entrañable. Nada como morirse para recibir halagos a granel y sin medida, que acuden raudos los estómagos agradecidos y la loa inflada así que el finado estrena estatuto. Considero que es buena ocasión el deceso de un miserable, que lo fue por tantas razones, para reflexionar sobre la condición humana toda, sobre los que se van y los que se quedan, estos de regia estirpe y fácil genuflexión, pues nunca fue tarea sencilla pillar tanto a cambio de tan poco, calentar un escaño y llenar cada día tu cuota de periódico. Es así que lo que en el vecino resulta miseria moral se torna en Don Manuel “temperamento recio”, y lo que al frutero le convertiría en un perfecto hijoputa supone en Don Manuel “personalidad controvertida”, presentada encima como virtud polifacética, lo que son las cosas –y las personas–, o mejor diremos lo que acaban siendo por mandato oficial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A uno, desde su humilde calidad de opinador eventual y oficioso, le resulta harto difícil aceptar que si en un platillo de la balanza anidan en su salsa la homofobia (&lt;em&gt;“Una anomalía”&lt;/em&gt;), la veneración fascista (&lt;em&gt;“Es Franco un gran hombre, el mayor y más representativo de los españoles del siglo XX”&lt;/em&gt;) indisimulada pasadas tres décadas (&lt;em&gt;“El franquismo asentó las bases para una España con más orden”&lt;/em&gt;), un escaso afecto autonómico (&lt;em&gt;“Antes de legalizar la ikurriña tendrán que pasar por encima de mi cadáver”&lt;/em&gt;), incluidas sus lenguas vernáculas (&lt;em&gt;“Por fortuna mi madre nos enseño francés en lugar de euskera, una lengua muerta”&lt;/em&gt;), o un orgullo en consonancia con su verdadero talante moral (&lt;em&gt;“Yo solo pido perdón ante Dios y mi confesor”&lt;/em&gt;), con tamañas perlas haciendo peso en el platillo opuesto, digo, ya me contarán ustedes qué material humano habría que aportar a este para que el fiel siquiera quedara equilibrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se nos fue el viejo quelonio bamboleante, intactas todas sus costras, lo que eran y serán para siempre sus debes, como los tenemos todos, naturalmente, aunque mucho me temo que algunos bastantes más que otros, habida cuenta además del plus que por fuerza debe suponer el ejercicio de un cargo público.&lt;br /&gt;Dice el protagonista de la canción –vuelvo al título– que ha decidido ir directo al infierno acompañado de sus amigos, habla de una autopista sin señales de tráfico ni límite de velocidad. Quizá Don Manuel, vista y comprobada su autoestima (también esta ilimitada), no tuviera previsto acabar en el averno, pero son cosas que no dependen de uno, o tal vez sí, pues cada cual se labra el informe final que habrá de entregar pasado el lúgubre túnel, no hay que presentar en recepción sino el currículum ético –le bastará a Don Manuel su vida laboral–, que apenas son burda excusa las circunstancias. Afirmó entre ufano y amenazante que la calle era suya, y lo más que puede reivindicar ahora son las tinieblas allá abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si hay justicia divina, a Don Manuel le queda aún un largo trecho por recorrer, que apenas comenzó su tránsito, formarán el jurado popular Julián, Enrique, Francisco, Romualdo, Pedro María, José, Bienvenido, Vicente, Aniano, Ricardo… Pasé por casualidad apenas unas horas después del deceso por el monolito plantado frente a la iglesia de San Francisco, en Vitoria, a escasa distancia de mi propia casa familiar. Rodeaban la base varios ramos de flores…&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;© enero de 2012&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-4067463445714619049?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/4067463445714619049/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2012/01/blog-post.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/4067463445714619049'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/4067463445714619049'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2012/01/blog-post.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-iQ2qOtXYzs0/Tx1nxIur_gI/AAAAAAAAATU/RLtOngQtgpo/s72-c/fraga%2Bmart%25C3%25ADn%2Bvilla%2Bvisita%2Bheridos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-5266388523054376511</id><published>2011-11-24T06:10:00.000-08:00</published><updated>2011-11-25T12:37:50.052-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-7P3XFXhTASU/Ts5RJoDsVDI/AAAAAAAAATI/c6aeXJw4qKc/s1600/1284114676892.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 400px; HEIGHT: 211px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5678565405974352946" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-7P3XFXhTASU/Ts5RJoDsVDI/AAAAAAAAATI/c6aeXJw4qKc/s400/1284114676892.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;VIVISECCIÓN: &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;NO TAN EVIDENTE&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;Me permito en esta ocasión comenzar compartiendo con los lectores una confesión personal, pues creo que puede ser ilustrativa de ciertas percepciones quizá compartidas con más gente. Todavía recuerdo que aun muchos años después de que iniciase mi andadura en la defensa de los animales, percibía con verdadero desagrado y profunda incomodidad un área concreta de la explotación animal, por un motivo doble, además: el terrible sufrimiento que genera en las víctimas, de una parte, y la presunción de que resulta inevitable, de otra. Me refiero al uso de animales en experimentación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los científicos oficiales se sienten ofendidos cada vez que oyen el término vivisección, pues evoca en sus mentes tiempos tan oscuros como lejanos, de cuando Claude Bernard torturaba perros y gatos en el sótano de su casa de París sin demasiado remilgo y todavía menos metodología. El ambiente debió de acabar siendo tan insoportable (aullidos de dolor bajo el dormitorio marital y continuo trajín de animales, entraban estos aterrorizados y salían convertidos en guiñapos sanguinolentos), que hasta su propia familia se vio obligada a abandonar el domicilio familiar. Fundaron al poco un colectivo contra la vivisección. No me negarán que se trata de una bellísima historia (protagonizada por mujeres, se habrán percatado del detalle). La señora Bernard y sus hijas se dejaron llevar por su intuición ética, y acertaron. Porque lo bello es por defecto la cara opuesta de lo feo, y ciertamente horrendo es inducir a la depresión a monos de pocas semanas para [supuestamente] aprender los secretos de la mente humana (¿?), como espantoso es verter sustancias corrosivas en los ojos de conejos para garantizar nuestra seguridad a la hora de ducharnos (¡!), y aterrador resulta fracturar los huesos de perros para aplicar luego los resultados de la investigación en medicina deportiva (¡¿?!).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un momento dado –vuelvo a mi experiencia personal– decidí tratar de superar mi natural reticencia, y ello supuso tener que abordar, con la mente abierta y armado de la mayor objetividad posible, tan traumática cuestión. Descubrí de sopetón que la primera gran mentira que uno se encuentra en el camino es que, por lo general, la opinión pública vincula la utilización de animales como útiles experimentales con la sagrada preservación de la salud humana, un deseo tan razonable como falsa es la presunción, por reduccionista. En efecto, una parte nada desdeñable de los ensayos se llevan a cabo en campos tan absurdos y perversos (reconozco mi incapacidad para evaluar qué en mayor medida) como el cosmético o el militar. En cuanto al primero, pensemos que no existen leyes que obliguen a las empresas al empleo de animales en su proceso de investigación, lo cual es muy significativo, a tal punto de que hoy son muchas las marcas que, bien por criterios éticos, comerciales, o ambos, no recurren a envenenar inocentes para colocar en el mercado sus productos. El segundo campo debería generar honda indignación incluso en quienes no se muestran especialmente considerados con los animales, pues nos ofrece una de las aristas más amargas del alma humana: torturamos y matamos animales inocentes para aprender cómo torturar y matar con mayor eficacia a humanos inocentes. Si acaso hay un “tocar fondo” en nuestra deplorable historia moral, sin duda debe de encontrarse muy cerca de la realidad mencionada. Pensemos que, aunque nos limitáramos a condenar estos exclusivos ámbitos, serían docenas de millones los animales que salvarían sus vidas o se ahorrarían sufrimientos inútiles, y conviene recordar en este punto que para caballos, macacos o cobayas su bienestar es tan importante como pueda serlo para nosotros el nuestro. Este aspecto del dilema se muestra esencial a la hora de abordar la segunda etapa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dirán nuestros críticos que lo hasta aquí expuesto no es sino una forma en cierto modo tramposa de abordar el fenómeno global, porque, salvado el doble escollo de lo militar y lo cosmético, ¿qué sucede con los en apariencia “imprescindibles” campos médico y farmacológico? Nos encontramos así con un escenario donde confluyen con absoluta y heladora naturalidad la ética y la ciencia. Veamos. Si nos adherimos a la primera –y no veo modo de sortearla desde nuestra calidad de seres racionales–, hemos de recordar la sólida premisa animalista de que todos los sufrimientos son idénticos, en cuanto que indeseables, para la víctima, sea esta humana o animal, tanto da. Así pues, en el hipotético caso de que, en efecto, se obtengan resultados positivos para nuestra salud de quitársela a otros, estaríamos ante una suerte de “trasvase” de bienestar, al que bien podría darse la vuelta sin que el resultado final variase (hablamos de someter a dolorosos experimentos a humanos para obtener resultados con los que aumentar la salud de los animales). ¿Estaríamos dispuestos a ser los usuarios de la mesa de operaciones? Llámenlo cobardía si les place, no me importa ya a estas alturas, pero tengo una familia que alimentar y un montón de proyectos pendientes, con lo que ya les digo desde ahora que no cuenten conmigo para la prueba.&lt;br /&gt;Por lo que al factor científico respecta (sacan pecho aquí los investigadores, en orgullosa pose, entre probetas y complejas fórmulas químicas escritas en la pizarra, sabedores de que se mueven en campo abonado), diremos que es simplemente un desvarío extrapolar los resultados obtenidos de someter –en un entorno por completo artificializado– a cerdos o monos a situaciones donde la mayoría de los parámetros que intervienen son inducidos por intereses humanos: nada de verdadera relevancia puede cosecharse de obligar a un mandril a inhalar el humo de cincuenta cigarrillos diarios que no se obtenga de la información regalada por los miles de fumadores conscientes que cada día visitan la consulta de su médico. Y acabamos de aterrizar sin apenar darnos cuenta en uno de los espacios más reveladores del fenómeno, hablamos de que de buena parte de los males que nos acechan no cabe responsabilizar sino a sus protagonistas, nosotros mismos, quienes, a sabiendas de las consecuencias que acarrean consumir sustancias tóxicas, el sedentarismo, el estrés, la polución ambiental, a pesar de todo ello, decimos, aceptamos el martirio institucionalizado y letal de inocentes para, en el mejor de los casos y concediendo a quien proceda un beneficio de la duda que con toda probabilidad no merece, mejorar un poquito las nuestras. ¿Entienden ahora la completa pertinencia del uso, líneas atrás, de un vocablo tan rudo como el de “perverso”?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como obligado resumen de un campo de reflexión tan complejo y al mismo tiempo tan luminoso, quepa decir que la utilización de animales en experimentación, eso que algunos siguen denominando vivisección, es, como mínimo, un fraude científico. Y, como máximo, una aberración ética.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#666666;"&gt;© noviembre de 2011&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;[*] Escribí este artículo para la revista &lt;em&gt;4Patas&lt;/em&gt;, la revista de ANAA (Asociación Nacional Amigos de los Animales).&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-5266388523054376511?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/5266388523054376511/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2011/11/viviseccion-no-tan-evidente-me-permito.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/5266388523054376511'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/5266388523054376511'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2011/11/viviseccion-no-tan-evidente-me-permito.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-7P3XFXhTASU/Ts5RJoDsVDI/AAAAAAAAATI/c6aeXJw4qKc/s72-c/1284114676892.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-1674414278949830841</id><published>2011-08-26T07:10:00.000-07:00</published><updated>2011-08-29T00:14:37.212-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-0p4VD6nSfXU/TleqRSHfp0I/AAAAAAAAASs/_oWNxRhYJyw/s1600/toro%2Bvega%2B5.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 400px; HEIGHT: 255px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5645167871829976898" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-0p4VD6nSfXU/TleqRSHfp0I/AAAAAAAAASs/_oWNxRhYJyw/s400/toro%2Bvega%2B5.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#003300;"&gt;&lt;strong&gt;IMVÉCILES&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#330000;"&gt;Como protocolo personal e intransferible, trato siempre de ponerme en carcasa ajena (la consabida y nunca bien ponderada empatía), especialmente en la de aquellos que se comportan de una manera para mí enigmática, intento comprenderlos, aprender que acaso haya razones más allá de la ética propia que doten de sentido a según qué comportamientos, por abyectos que parezcan &lt;em&gt;prima facie&lt;/em&gt;. Quizá sea esta la mía una forma como otra cualquiera de tara mental, y yo un perfecto inconsciente, quién sabe. Es así que he llegado a “comprender” –el entrecomillado no es vano, entiéndase la afirmación en su contexto– al maltratador machista, al militante etarra, al vecino de Tordesillas mediado septiembre. Afronto ese esfuerzo empático, sobrehumano por momentos, para llegar en ocasiones a ver el mundo desde su óptica y poder por ello ejercer una objetiva crítica sobre todos, por cuanto promueven e incluso ejecutan actos en sí mismos injustos: atentar contra los intereses elementales de una mujer inocente, los de un policía, los de un toro. No alcanzo a percibir diferencia alguna –lo dije antes cientos de veces y queda aquí corroborado, firmo y rubrico– entre las realidades recién mencionadas. Lo dejo ahora claro si antes no lo hice, y establezco la oportuna precisión, que siempre fue hecha y con frecuencia no entendida, mucho me temo que con la también oportuna consciencia y hasta mala baba, pues es agosto mal mes para ciertas declaraciones a la prensa, por aquello del parón liguero y hasta político, que de lo que se cría se come. La precisión a que me refiero pasa por equiparar la terna de escenarios desde su carácter &lt;em&gt;indeseable&lt;/em&gt; para la víctima, con independencia de su condición social, y por supuesto de su especie. Se muestran tales factores –vagina de serie, uniforme, cuernos– por completo irrelevantes a la hora de calibrar lo indeseable de una acción para quien soporta sus efectos. No procede por tanto hablar aquí de grado, sino de la etiqueta moral que se asigna a dicha acción. Así, a bote pronto y respecto a la calidad del acto, no se adivinan muchas posibilidades: o es bueno (deseable), o malo (indeseable), o neutro (indiferente, pues a nadie causa ni bien ni mal). No resulta deseable para ella recibir una tunda de golpes de su pareja, como no lo es para el agente saberse deseado como diana, un certero tiro en la nuca; tampoco para el toro que cada septiembre se ve acosado por una turbamulta borracha de tradición, me importa menos si también de alcohol, la locura medieval desatada en pleno siglo XXI en medio de una alameda polvorienta y tétrica, ellos y ellas enumerando entre balbuceos ante el micrófono la retahíla de argumentos que hacen dudar de su –nuestra– en principio ganada &lt;em&gt;racionalidad&lt;/em&gt;. Nunca tuve duda, menos aún diccionario en mano, del carácter criminal del tan traído y llevado &lt;em&gt;Toro de la Vega&lt;/em&gt;, orgullo patrio de la ciudadanía local, adscrita, levante el dedo quien se vea capaz de ofrecer una explicación lúcida al dilema, a la misma especie que Gandhi, Schindler, Ferrer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quienes organizan, promueven y ejecutan a un inocente son criminales por su propia acción, elegida con tanta libertad como ignominia, y no cabe achacar atisbo de mala fe al definidor, un servidor para el caso que nos ocupa, quien, lejos de insultar, se limita a algo mucho más escueto: emitir un sencillo diagnóstico. Cuando supe que para el crimen de este año han elegido a un reo de nombre &lt;em&gt;Aflijido&lt;/em&gt;, y tras larga y profunda reflexión (me refiero a la mía, no a la de ellos), considero que además de criminales les es por igual justa la asignación de imvéciles, y ustedes se harán cargo de la uve si hicieron lo propio con la jota en el nombre del pobre animal, así escrito, con un par, en el programa oficial de fiestas, hecho que sin duda tendrá su docta explicación, porque en el mundo de la imvecilidad cualquier cosa la tiene. Porque se necesita ser muy, pero que muy tonto para decidir que precisamente ese, &lt;em&gt;Aflijido&lt;/em&gt;, será quien corra despavorido para huir de los enfermos hasta alcanzar el campo abierto, esperando encontrar allí salida a la pesadilla, pobre ingenuo, se aboca el cuitado a su propia muerte. Los imvéciles de Tordesillas (con las luminosas excepciones que seguro merecen rescate en la siniestra localidad) ni se enteran de que eligiendo a un condenado con tal nombre se enfangan un poco más si cabe en su pozo séptico. Y encima se muestran al mundo ontológicamente incapaces de escribirlo con corrección; ni eso. La gente de Tordesillas se enroca en su propia demencia, abandonados ya por buena parte del país en su absurda cerrazón, dejan pasar cada septiembre el tren de la cordura, contemplan el convoy desde el andén con una sonrisa bobalicona pintada en el rostro, parecen abonarse al suicida “cuanto peor, mejor”. ¿De qué pasta está hecha esta gente? Me hago una y otra vez la misma pregunta y sufro el desconsuelo de no hallar respuesta lógica. Conozco a terroristas que lo fueron –pagaron ya su culpa– por motivos ideológicos, me cuentan en íntima tertulia que deseaban un mundo mejor, que se vieron impelidos a la bomba y a la metralleta por no encontrar otro camino mejor para luchar por algo que creían lícito, que asumieron el daño causado a inocentes como una suerte de “injusticia necesaria”, y a mí también me chirría la definición. Pero ¿qué buscan los tordesillanos cada septiembre? ¿Qué persiguen con su crimen, si no es meramente la burda, cansina repetición de la barbarie? Hoy debo rectificar en mi apreciación tantas veces emitida, y decir que esta gente se supera a sí misma, deja atrás la mera condición de terrorista, para alcanzar mayores niveles morales de perversión que por su propia complejidad fáctica espera diagnóstico y denominación médica. Y encima son imvéciles.&lt;/span&gt; &lt;/strong&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#666666;"&gt;© agosto de 2011&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-1674414278949830841?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/1674414278949830841/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2011/08/blog-post.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/1674414278949830841'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/1674414278949830841'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2011/08/blog-post.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-0p4VD6nSfXU/TleqRSHfp0I/AAAAAAAAASs/_oWNxRhYJyw/s72-c/toro%2Bvega%2B5.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-7135559822817009570</id><published>2011-08-03T03:59:00.000-07:00</published><updated>2011-08-04T03:40:07.058-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-bCbi0JyAfN8/TjkrsMNrw4I/AAAAAAAAASk/zAaKm4OkySw/s1600/rajoy%2B1.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 400px; HEIGHT: 219px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5636584446823744386" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-bCbi0JyAfN8/TjkrsMNrw4I/AAAAAAAAASk/zAaKm4OkySw/s400/rajoy%2B1.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;DON MARIANO&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;–Ministerio del Interior, dígame…&lt;br /&gt;–Sí, hola, buenos días. Quisiera hablar con Mariano…&lt;br /&gt;–¿Con quién?&lt;br /&gt;–Con Mariano. Mariano Rajoy. No sé si me he equivocado de número…&lt;br /&gt;–¡Ah! Don Mariano. No, no se ha equivocado. Esto es el Ministerio.&lt;br /&gt;–Bueno, pues Don Mariano. Que se ponga, por favor.&lt;br /&gt;–Bueno, Don Mariano no se puede poner. Ahora mismo se encuentra ocupado. ¿Qué desea usted?&lt;br /&gt;–Sí, mire, le explico. Es que acabo de oírle en las noticias, creo que era una rueda de prensa. La cuestión es la siguiente: han detenido a unos chicos aquí, en el País Vasco; se les acusa de pertenecer a varias organizaciones del entorno violento, cosas de política. El caso es que una de esas organizaciones se llama Segi. Y Mariano, Don Mariano, no hace más que decir Seji, con jota. Entiéndame, a mí me da igual, pero es que sólo él lo pronuncia así. Las demás cadenas de radio lo dicen con ge suave. En euskera es con ge suave, es como lo dice todo el mundo. Si usted me lo pasa un momentito, yo le comento el tema para que lo tenga en cuenta.&lt;br /&gt;–Ya… Bueno, como le he dicho, él no se puede poner, pero si quiere yo le paso el recado. Lo único, es que no le he entendido muy bien lo que me quiere decir. ¿Cómo dice usted que se pronuncia esa palabra?&lt;br /&gt;–Segi, con ge suave, no Seji.&lt;br /&gt;–Ajá…&lt;br /&gt;–Mire, es como si alguien dijera de Mariano, Don Mariano, no sé… Mariano Ragoy.&lt;br /&gt;–No, no es Ragoy, es Rajoy, con jota: Mariano Rajoy.&lt;br /&gt;–Pues es ahí donde le voy. De la misma manera que su jefe es Rajoy, con jota, esta organización de la que le hablo es con ge suave: Segi. Ya le digo que es como lo pronuncia todo el mundo.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;[...]&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;ESTIGMA [autorrelatos]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://www.editorialmanuscritos.com/epages/ea8141.sf/es_ES/?ObjectPath=/Shops/ea8141/Products/estigma"&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;&lt;strong&gt;http://www.editorialmanuscritos.com/epages/ea8141.sf/es_ES/?ObjectPath=/Shops/ea8141/Products/estigma&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;&lt;strong&gt;© agosto 2011&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-7135559822817009570?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/7135559822817009570/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2011/08/don-mariano.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/7135559822817009570'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/7135559822817009570'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2011/08/don-mariano.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-bCbi0JyAfN8/TjkrsMNrw4I/AAAAAAAAASk/zAaKm4OkySw/s72-c/rajoy%2B1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-8916734681645658398</id><published>2011-07-22T02:54:00.000-07:00</published><updated>2011-07-27T05:17:01.267-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-uZ7LND3bk1Q/TilK7VuyEMI/AAAAAAAAASU/f3TuvNvrcYU/s1600/ALF.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 315px; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5632115192309616834" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-uZ7LND3bk1Q/TilK7VuyEMI/AAAAAAAAASU/f3TuvNvrcYU/s400/ALF.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;DEL BIEN Y DEL MAL&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;Se atribuye al escritor y político irlandés Edmund Burke el sugerente aforismo según el cual “para que el mal triunfe sólo es necesario que los hombres buenos no hagan nada”. En principio, impecable en contenido y estética. Salvo quizá –y pienso ahora que no es poco– que no queda del todo claro en qué pueda consistir tanto el &lt;em&gt;mal&lt;/em&gt;, como ser un &lt;em&gt;hombre bueno&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Me dio por pensar, ejercicio ya de por sí gravoso en los tiempos que nos ha tocado vivir, y llegué a la particular e íntima conclusión de que hemos acabado por no reconocer la frontera que por fuerza supongo ha de dividir al &lt;em&gt;bien&lt;/em&gt; del &lt;em&gt;mal&lt;/em&gt; en cuanto que conceptos morales, lo que equivale a exhibir una manifiesta incapacidad para diferenciar lo deseable de lo perverso. ¡Casi nada! Y el mayor peligro de tan lúgubre escenario consiste, creo, en la seguridad que mostramos en cuanto al control que se supone ejercemos sobre nuestra ética básica, lo que quiera que ello sea. La cara más amarga del autoengaño colectivo radica en el hecho de verse y creerse intelectualmente autónomo desde nuestra ancestral prepotencia humana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que hace ya unos cuantos años llegó a mí un cartel firmado por cierto grupo británico de defensa de los animales. En él aparecían dos imágenes, codo con codo, a las que acompañaban en su parte inferior sendas preguntas, tan escuetas como osadas. El flanco izquierdo del pasquín mostraba la patética fotografía de un perro con la cabeza cosida de arriba abajo mediante burda sutura, es de suponer que recién salido por enésima vez del laboratorio de experimentación. El animal dirigía su mirada entre lánguido y derrotado al objetivo de la cámara, en lo que bien podía ser una súplica, un mensaje implorante: “haced de mí lo que queráis, pero poned fin cuanto antes a este martirio”. Bajo la terrible imagen se exhibía un contundente &lt;em&gt;¿Está bien esto?&lt;/em&gt; El lado derecho del póster lo ocupaba otra imagen, protagonizada ésta por un chico encapuchado que sostenía en sus brazos, con evidentes muestras de afecto, a un perrillo atemorizado y jadeante, incapaz por su expresión de discernir entre conceptos antagónicos como &lt;em&gt;amigo&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;verdugo&lt;/em&gt;, pasa mucho en los animales destinados a procrear sin descanso. Debajo de la fotografía se podía leer un &lt;em&gt;¿Está esto mal?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Ambas interpelaciones encerraban e ilustraban a un tiempo la que personalmente considero una de las asignaturas pendientes de nuestra alabada &lt;em&gt;sociedad de la información&lt;/em&gt;, saturados todos por ella hasta el colapso mental. No me negarán que la cosa tiene su miga, pues se habrán percatado de que, de ser cierta la conjetura en algún grado, estaríamos siendo esclavizados por aquello que se supone nos regala la libertad. No se necesita subrayar que las antes referidas preguntas trataban de orientar sobre qué cosas hemos acabado por asumir como &lt;em&gt;bueno&lt;/em&gt; o &lt;em&gt;malo&lt;/em&gt;, sin que barajemos la posibilidad de que la parejita de epígrafes nos venga dada por determinado esquema mental, perfecta y conscientemente urdido a su vez por la maraña de lo que denominamos “esferas de poder”, o “poder” a secas. Deberíamos aceptar, aunque solo sea en calidad de mera hipótesis, la posibilidad de que uno de nuestros esenciales problemas como comunidad moral pase por que nos tragamos sumisos todo cuanto nos es ofrecido, sin siquiera plantearnos que ello pueda ser superficial, y como tal prescindible. Obviamos pasar por el tamiz de cada cual las verdades oficiales, para descubrir quizá que en efecto a veces lo son, y para hallar con inusitada frecuencia que lo &lt;em&gt;cierto&lt;/em&gt; y lo &lt;em&gt;oficial&lt;/em&gt; ocupan esferas separadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si estoy equivocado en la apreciación, al menos podré decir que el error es mío y de nadie más, pero intuyo de manera nítida que los animalistas detenidos –y puestos en libertad con cargos, algunos tras pasar en la cárcel varias semanas– bajo diversas acusaciones, entre otras la de liberar animales encerrados en pavorosas condiciones por su piel y que por su piel iban a ser eliminados en masa. Lo que acaso de verdad menos importe en toda esta historia, digo, es que los imputados sean o no responsables directos de los hechos que encierra el sumario. Quizá lo grave del asunto, compartido tal vez con la tragedia personal que supone la privación de libertad o la amenaza de perderla, sea que continuamos sin saber a ciencia cierta en qué consiste en definitiva el &lt;em&gt;mal&lt;/em&gt; y el &lt;em&gt;bien&lt;/em&gt;. &lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#666666;"&gt;© julio de 2011&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-8916734681645658398?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/8916734681645658398/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2011/07/blog-post.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/8916734681645658398'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/8916734681645658398'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2011/07/blog-post.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-uZ7LND3bk1Q/TilK7VuyEMI/AAAAAAAAASU/f3TuvNvrcYU/s72-c/ALF.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-2318575792791053442</id><published>2011-06-22T23:11:00.000-07:00</published><updated>2011-06-23T01:44:44.795-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-w3LWEl7wCsM/TgLaHgbtNSI/AAAAAAAAAR8/54bs2_cxgvY/s1600/juez%2Bmazo.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 400px; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5621295107411883298" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-w3LWEl7wCsM/TgLaHgbtNSI/AAAAAAAAAR8/54bs2_cxgvY/s400/juez%2Bmazo.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;LEYES QUE NO HAS DE CUMPLIR&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;El establecimiento de leyes (normas, conjunto de textos de obligado cumplimiento para una comunidad política dada) es tan viejo como la Humanidad, y responde precisamente a nuestra propia naturaleza ética. En calidad de seres morales, clasificamos nuestros actos en “buenos”, “malos” o “neutros”, lo que no es sino una forma de etiquetarlos como &lt;em&gt;deseables&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;indeseables&lt;/em&gt;, o &lt;em&gt;indiferentes&lt;/em&gt;. Por lo general –y salvo quizá algún caso extremo de anarquismo radical–, nadie cuestiona la necesidad de establecer normas que regulen la convivencia cotidiana, aun sabiendo que ello conlleva un recorte de libertades y de imposición por cuanto a nuestro comportamiento. (Procede recordar aquí aquello de que “la libertad de uno acaba donde empiezan los derechos de los otros”). Así las cosas, y mientras no devengemos en seres impolutos, abrazando el nivel máximo de virtuosismo moral, parece por completo razonable que organicemos nuestros actos, recortando lo que haya que recortar de unos para dar a otros lo que merecen: eso que llamamos “derechos”. Estamos en definitiva ante el juego de la justicia en su expresión más elemental y comprensible.&lt;br /&gt;¿Quiénes establecen dichas normas? Un segmento de ciudadanos que por su especial cualificación tienen capacidad para hacerlo: técnicos, políticos, abogados… Y las pautas aprobadas han de verse cumplidas por la comunidad en pleno, o al menos por esa parte de la comunidad a la que podríamos calificar de “éticamente activa”, es decir, el conjunto de miembros a los que por su capacidad intelectiva cabe exigir tal cumplimiento. Pero, si bien este extremo no se presta a excepciones, estaremos de acuerdo en que determinadas entidades, asumido su propio rol en la aventura de la convivencia, deben observar especial celo en ese cumplimiento, fundamentalmente por dos razones: por un lado, constituyen el paradigma comunitario en su calidad de gestores, el espejo donde mirarnos el resto de miembros de la tribu; por otro, fueron ellas quienes diseñaron y aprobaron la norma. Por cualquiera de estas razones por separado, y por ellas como un corpus indivisible, el incumplimiento de la norma se torna [mucho] más grave si quien la degrada o incluso la desprecia es la misma Administración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy seguro de que una significativa mayoría entre quienes leen estas líneas han sufrido en sus propias carnes la desagradable sensación de comprobar cómo esa Administración (padre y madre de la Comunidad política, nunca está de más recordarlo) hace oídos sordos en concreto a la normativa de protección animal (de eso hablamos). Hechos tan elementales –pues ni siquiera se prestan a equívocos o interpretaciones subjetivas– como la donación en forma de premio animales vivos, proscrita por casi todos los textos en nuestro país, se ve con frecuencia incumplida incluso por los Ayuntamientos, y la parte animalista, siempre escasa de recursos, debe armarse de paciencia y envainarse la ira hasta hacer comprender al consistorio de turno que ha de obedecer la ley no ya como cualquier ciudadano o ciudadana, sino con mayor entusiasmo y celo que cualquier otro agente social.&lt;br /&gt;En general, España se caracteriza por ser tierra abonada a las más abyectas barrabasadas en materia de crueldad animal, y, siendo así, no debería sorprendernos que la mera denuncia te convierte las más de las veces en elemento sospecho, cuando no directamente te coloca en el banquillo de los acusados (conozco casos muy cercanos). El mundo al revés (al menos el mundo decente). El escenario se nos vuelve perverso en el fondo y en la forma, pues hemos acabado por modelar una sociedad donde con mucho resulta más fácil rociar con gasolina a los gatos del barrio para prenderles fuego después y salir indemne, que conseguir un castigo ejemplar para los criminales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay quien afirma que una ley que no se cumple es mejor que no exista, y yo discrepo de esta idea, por cuanto la norma que ya está puede ser restregada por los morros a la Administración que mira para otro lado, o que simplemente no mira, para afearle su conducta y ser señalada con el dedo acusador, recordándole, por qué no, que aquí o jugamos todos con las mismas cartas, o se rompe la baraja. Y “romper la baraja” puede tomarse aquí como simple metáfora, o como advertencia seria a quien corresponda de que la sociedad civil, ninguneada hasta lo humillante en tantas ocasiones, atesora una paciencia finita, y quién sabe si una rabia infinita, pudiendo ser que decida en un momento dado no cumplir su parte del contrato si el poder hace lo propio. Al fin y al cabo, romper la baraja apenas sería una respuesta proporcionada a tanta caradura administrativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no quisiera terminar mi espacio sin abonarme a la elucubración gratuita. ¿Qué pasaría si varios miles de personas –hastiadas de que los animales en teoría protegidos por las leyes y despreciados por ayuntamientos, diputaciones y gobiernos autónomos– se negaran a pagar impuestos o hicieran caso omiso a las órdenes policiales? ¿Qué sucedería si, hartos de que los perros abandonados por un atajo de sinvergüenzas sean liquidados a golpe de inyección letal con la aquiescencia de otro atajo de sinvergüenzas, un grupo de ciudadanos dijera basta, hasta aquí hemos llegado, se acabó, rompo mi parte del contrato porque ustedes lo han venido haciendo un día sí y otro también? Imaginen por un momento el escenario.&lt;br /&gt;La &lt;em&gt;desobediencia civil&lt;/em&gt; ofreció y sigue ofreciendo luminosos resultados en otros campos, todos referidos a derechos humanos, y uno tiene la secreta esperanza –acaso no tan secreta tras este artículo– de que el &lt;em&gt;Movimiento de Defensa Animal&lt;/em&gt; baraje al menos la posibilidad de acudir a ella como herramienta posible, pues que se sepa a nadie ha hecho ascos hasta la fecha.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;&lt;strong&gt;© junio 2011&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;[*] Escribí este artículo para la revista 4patas, de la Asociación Nacional Amigos de los Animales (ANAA).&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-2318575792791053442?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/2318575792791053442/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2011/06/blog-post.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/2318575792791053442'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/2318575792791053442'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2011/06/blog-post.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-w3LWEl7wCsM/TgLaHgbtNSI/AAAAAAAAAR8/54bs2_cxgvY/s72-c/juez%2Bmazo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-8679107854027385722</id><published>2011-05-24T11:21:00.000-07:00</published><updated>2011-05-29T04:03:37.520-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/--Kyqb51SLks/Tdv4TddXzWI/AAAAAAAAARg/o3bAVQazrMw/s1600/barriendo%2Bsangre%2B%255Bcorderos%255D.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 400px; HEIGHT: 267px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5610350774029110626" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/--Kyqb51SLks/Tdv4TddXzWI/AAAAAAAAARg/o3bAVQazrMw/s400/barriendo%2Bsangre%2B%255Bcorderos%255D.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#330000;"&gt;La &lt;em&gt;cuestión de los animales, &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#330000;"&gt;&lt;em&gt;una realidad transversal&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;&lt;strong&gt;Si nos acercamos con espíritu constructivo a la estrecha vinculación que existe entre el fenómeno del cambio climático y lo que se ha dado en llamar la &lt;em&gt;cuestión de los animales&lt;/em&gt;, quizá lo más importante que descubramos sea que por separado ambas realidades se nos muestran cruciales tanto desde un punto de vista ético como de autodefensa de especie.&lt;br /&gt;Por lo que a este último punto respecta, sabemos ya que con toda probabilidad el cambio climático supone la mayor amenaza real a medio plazo que acecha al equilibrio del planeta en general, y a la comunidad humana en particular (aunque quizá no sea ésta quien mayor autoridad moral tenga para quejarse, dada su condición de principal responsable). Por mucha credibilidad que concedamos a las teorías “negacionistas”, los hechos (datos) se muestran contundentes, hasta el punto de que algunas de las figuras científicas que abanderaron durante años tales hipótesis han acabado claudicando ante tamaño cúmulo de evidencias. Si no conseguimos contrarrestar –paliar, en definitiva, en el máximo grado posible– los efectos del cambio climático, la mayoría de las variables que hoy asociamos a nuestra cacareada “sociedad del bienestar” habrán cambiado hasta el punto de merecer por parte del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) el calificativo de “apocalíptico”. No es para menos. La temperatura media aumentará lo suficiente como para derretir parte del hielo de los casquetes polares, lo que hará que se eleve el nivel medio del mar, de tal manera que poblaciones enteras de personas se verán obligadas a iniciar emigraciones masivas, generando en sus destinos serios desequilibrios políticos y sociales. Enfermedades ahora endémicas de ciertas zonas se “deslocalizarán” y afectarán a sociedades humanas en la actualidad libres de ellas. Por su propia naturaleza, muchas especies animales no podrán emigrar a zonas más propicias y acabarán por desaparecer, con lo que la biodiversidad se verá seriamente afectada, y con ello el sensible equilibrio ecológico. Aparecerá con todo ello una “severidad” de los fenómenos meteorológicos: sequías, olas de calor, grandes nevadas, desprendimiento de tierras por lluvias torrenciales, huracanes… Desde luego, no resulta sencillo elegir una etiqueta rigurosa para el nuevo panorama, pero la calificación del IPCC no parece exagerada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con frecuencia tendemos a pensar que poco puede hacer el “humilde” ser humano para corregir situaciones a escala planetaria, pero la cruda realidad es que no solo podemos hacer algo, sino que somos los únicos capaces de llevarlo a cabo, por ser también quienes hemos generado el conflicto. Pensemos que, por pura responsabilidad cívica, estamos obligados a dar un volantazo y corregir nuestra dirección. La hoja de ruta se presenta bien sencilla. Si la causa principal del calentamiento global son las emisiones de los famosos Gases de Efecto Invernadero (GEI), parece lógico pensar en que una buena fórmula sea cortar esa fuente. ¿Y qué actividad humana encabeza tan fea lista? No es el transporte, como asume mucha gente. Tampoco la polución industrial. Ni te imaginas la respuesta correcta: ¡la actividad ganadera! Sí, es el modelo pecuario al que nos hemos abonado –y al que nos hemos esclavizado– el factor más lesivo de cara al nefasto cambio del clima. Se calcula que este apartado aporta un 18% de todos los GEI lanzados a la atmósfera. ¡Más de la quinta parte de todas las emisiones si añadimos la deforestación para pastos! ¿Creemos de verdad que resulta más fácil prescindir del coche que de la carne? El sentido común nos dice que no. “Por fortuna”, diría alguien con talante positivo. Y tendría razón, puesto que una parte sustancial de la solución está en nuestras manos, o mejor dicho, en nuestra cocina y en nuestro plato.&lt;br /&gt;Sabíamos que un cambio de dieta –escorándola hacia opciones más vegetarianas, o incluso vegetarianas estrictas– resulta beneficioso para nuestra salud, al evitar con ello las innumerables sustancias nocivas que nos venden junto con el filete y el chorizo, al tiempo que incorporamos otras que por defecto incluyen los vegetales. ¿Qué, si no es nuestra propia salud, hará que tomemos decisiones importantes? ¿Quizá la salud también de otros, los más desheredados? Pues también aquí la solución, al menos parcial, está servida, dado que el reparto de alimentos en el planeta no es desde luego ni equitativo ni suficiente. Pero se nos abre un esperanzador panorama si pensamos en que podría destinarse la ingente producción actual de vegetales a los humanos en lugar de ofrecérselos a los animales para obtener de ellos una pírrica “cosecha” proteica, conformando una escena que resulta tan obscena como parece, por cuanto, para satisfacer no tanto nuestras necesidades nutricionales, sino más bien nuestros caprichos culinarios más superficiales, ofrecemos a vacas y pollos ocho kilos de proteínas… ¡para obtener uno solo! A la vista de los hechos, quizá el pomposo apellido de “racionales” nos venga un poquito grande.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una parte sustancial de la opinión pública –con independencia de su posible actitud remolona ante la evidencia, es decir, su egoísmo– simplemente desconoce por completo el peso específico que tiene la dieta en el fenómeno del cambio climático, y ello mismo debería llamarnos poderosamente la atención, pues está claro que ni los medios de comunicación ni los propios organismos oficiales que sacan pecho como abanderados de la lucha parecen de momento interesados en darle al citado factor la dimensión que sí le conceden los datos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como se ha indicado, hay quien califica de “apocalíptico” el escenario al que nos enfrentamos si se cumplen no ya las expectativas más pesimistas, sino sólo una porción de ellas. Pero si los animales pudieran alzar la voz y verbalizar su tragedia es seguro que nos recordaría con cierta ironía que ellos viven de facto instalados en pleno apocalipsis desde hace mucho tiempo. En efecto, resulta difícil reservar un calificativo más amable al trato general que les ofrecemos en la actualidad, vistos y comprobados los efectos resultantes. Todavía demasiada gente vive en el convencimiento de que los malos tratos a los animales se limitan al abandono de perros en verano, a las corridas de toros, y tal vez a la caza de especies emblemáticas como las ballenas o las focas. Todas esas realidades generan desde luego un gran sufrimiento en las víctimas, y la muerte a la mayoría de ellas. Sin embargo, y abonándonos a la estadística con el siempre loable objetivo de ser rigurosos, los mencionados espacios de violencia apenas suponen un puñado de arena en el desierto. Si de sufrimiento tratamos, el gran montante se lo lleva la práctica de la ganadería, que además sufrió un drástico –y dramático– cambio a mediados del pasado siglo al popularizarse la estabulación de animales de abasto, quienes hasta entonces habían disfrutado al menos de libertad de movimientos durante casi todo su periodo vital, lo que les permitía establecer un vínculo emocional con el clan y disfrutar de su propia existencia. Pero todo se truncó para cientos de millones de individuos con la reclusión forzosa de un cada vez mayor porcentaje de los mismos, al punto que hoy la casi totalidad de ellos (hablamos de las sociedades industrializadas) pasan sus días imbuidos en estrechos cubículos, separados hijos y madres desde sus primeros días, despojados ellos y ellas de buena parte de sus necesidades físicas y emocionales, y trasladados al matadero en plena juventud para ser sacrificados en masa.&lt;br /&gt;Hablábamos antes de porcentajes, y procede ahora recalcar que ocho de cada diez animales manipulados por el hombre se destina a comida: ¡el 80% del montante total! Y la escalofriante cifra se traduce en drama al percatarnos de que ese inmenso sacrificio no responde de ninguna forma a la categoría de “vital” o siquiera “necesario”. La aséptica expresión “cuatro quintas partes” conlleva en la práctica varios miles de millones de vacas, cerdos, pollos, ovejas, conejos, caballos, peces, y tantos otros colectivos zoológicos que acaban en nuestros platos, enteros o troceados, como comida, cuando ningún estudio científico ha sido capaz hasta nuestros días de demostrar la necesidad fisiológica de su consumo. Más bien al contrario, todo apunta a que, desde un punto de vista estrictamente empírico, el abandono de los animales como bien de consumo en nuestra gastronomía y su sustitución por la consiguiente dieta vegetal equilibrada supondría un extraordinario avance por lo que a nuestra salud colectiva concierne. Si lo analizamos desde una óptica positiva (¿cómo si no?), necesitamos muy poderosas razones para rechazar una fórmula que sin duda mejora la salud de todos los intervinientes, sean éstos víctimas o verdugos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aun en el caso de que la cruel y masiva explotación de inocentes –cualidad esta esencial a la hora de diagnosticar la situación desde una evaluación ética– no tuviera relación alguna con otras realidades en sí mismo destructivas como el cambio climático, tal circunstancia no restaría un ápice a la necesidad urgente de revisar nuestro comportamiento para con ellos, los animales. Pero el hecho de que exista una clara e innegable vinculación entre ambos fenómenos debería conducirnos sin atisbo de duda a una autoimposición colectiva en el sentido de efectuar un giro drástico en nuestra forma de manejarnos en el mundo, que es, recordémoslo, tan nuestro como suyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así las cosas, y comprobadas las [obviamente] indeseables consecuencias que tiene la ancestral costumbre humana de recurrir a la carne y al pescado como elementos gastronómicos, parece claro que deberíamos reducir de forma significativa nuestro consumo de animales (¿hacernos vegetarianos?) por razones que responden no a una sola motivación, sino a un amplio abanico de hechos irrefutables: ética compasiva, medio ambiente, justicia social… Los devastadores efectos del cambio climático para la comunidad humana actual –pero sobre todo para las venideras– debería suponer suficiente aval para la acción, pues vemos que todos estos caminos constituyen en realidad uno solo, o como mínimo que confluyen en un mismo punto, pues cada realidad aconseja idéntico proceder incluso ignorando a sus compañeras de viaje.&lt;br /&gt;Conocida la con frecuencia poco gratificante naturaleza humana, muchos y muchas de quienes acaban de leer este apartado habrán fruncido el ceño con disgusto, al verse a sí mismos en la “ardua” tarea de tener que corregir algunos de los hábitos más arraigados en su subconsciente. Sin embargo, pensemos que, precisamente, si de “corregir” se trata, es porque en la actualidad cometemos un error de bulto al empeñarnos en algo que atenta contra los derechos fundamentales de un ejército de inocentes (los animales), nos pone al borde del precipicio con el cambio climático, y hasta socava nuestra salud colectiva e individual, el tesoro más preciado por cualquier ser sensible. La propuesta de una profunda reforma en nuestra dieta supone a la vez una luminosa solución a la mayor catástrofe que nos amenaza como comunidad biológica y cultural, al tiempo que también lo es para finiquitar la más devastadora realidad de la que quepa responsabilizar a una especie de corte moral como la nuestra. Siendo así, y por encima de los esfuerzos que un cambio de mentalidad global puedan conllevar, deberíamos sentirnos inmensamente felices de haber descubierto la fórmula –no tan secreta esta vez– para atacar en un mismo empeño dos apocalipsis. O más. ¿Acaso no es ésta una excelente noticia?&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;© mayo 2011&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;[*] Este texto sirve de prólogo a la guía del proyecto &lt;em&gt;Construyendo criterios para un consumo ético y responsable&lt;/em&gt;, llevado a cabo por la &lt;em&gt;Asociación para la Defensa y Protección de los Animales (ADPA)&lt;/em&gt;, en colaboración con la consultoría contra el cambio climático &lt;em&gt;Factor CO2&lt;/em&gt;.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-8679107854027385722?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/8679107854027385722/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2011/05/blog-post_24.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/8679107854027385722'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/8679107854027385722'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2011/05/blog-post_24.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/--Kyqb51SLks/Tdv4TddXzWI/AAAAAAAAARg/o3bAVQazrMw/s72-c/barriendo%2Bsangre%2B%255Bcorderos%255D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-2594086820590540156</id><published>2011-05-12T12:12:00.000-07:00</published><updated>2011-05-13T13:40:53.427-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-WZJvmBZCZwM/Tcwx18oZ2bI/AAAAAAAAARY/YVO1fu5nc1k/s1600/JAVIER%2BMAROTO%2B3.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 400px; HEIGHT: 266px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5605910439047846322" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-WZJvmBZCZwM/Tcwx18oZ2bI/AAAAAAAAARY/YVO1fu5nc1k/s400/JAVIER%2BMAROTO%2B3.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#330000;"&gt;¡PUTOS MOROS! &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;No era desde luego un domingo más de elecciones, sino un “trágico domingo de elecciones”, habida cuenta de la incalificable masacre acontecida apenas ochenta horas antes en Madrid. Imaginen una de las docenas de miles de mesas electorales distribuidas a lo largo y ancho del país, sin otro comentario entre sus comensales que el mayor atentado terrorista cometido en la historia de Europa, descartada ya por los unos la autoría de ETA, aferrados los otros todavía a la esperanza, es decir, al hecho de que en efecto hubiera estado la organización vasca detrás de tamaña locura. Porque aquí, no nos engañemos, cada cual hace sus cuentas, sean rojos, azules o fucsias, y aunque –quiero pensar– no jalean a los malos para que hagan según qué maldades, una vez hechas, tampoco pasa nada si recogemos los frutos sin siquiera esperar a que oscurezca, por aquello de la discreción. Volvemos a la mesa, si les parece. Compuesta por el grupo de ciudadanos a quienes ha tocado en suerte (¡menuda gracia!) constituirla con el consabido presidente y sus auxiliares. Unidos a ellos los representantes de los partidos que se presentan al reparto final del pastel, o al menos los emisarios de las formaciones con mayores recursos humanos. El Partido Popular, un poner. Javier Maroto, otro poner. Ambos, partido y aspirante a concejal, sin el menor atisbo de ficción por cuanto a este artículo respecta. &lt;em&gt;¡Putos moros!&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La autoría de ETA hubiera abonado el victimismo de quienes de él viven en buena medida desde hace décadas, encantados de la vida no pocos de llevar escolta, pues sabido es que eso te da un halo de importancia y hasta de glamour que el resto de los mortales no podemos siquiera imaginar. (Sé de lo que hablo, así que pueden ustedes pensar lo que le dé la real gana). Pero las cosas “se tuercen”, y las piezas no acaban de encajar ni forzándolas, lo que pone nerviosos a quienes en ese momento ostentan el poder, sabedores de que la mentira constituye apenas una herramienta más de su diaria gestión. Con lo que, si hay que forzarlas, las piezas se fuerzan. Y se descuelga el teléfono desde las más altas instancias para llamar a este y a aquel periodista, como si de un &lt;em&gt;corpus&lt;/em&gt; indivisible se tratara: política y medios. Mas la verdad sólo tiene un camino, y cuando las cosas no pueden ser y además son imposibles, tarde o temprano las aguas van donde tienen que ir. Y la mentira pasa factura al partido en el poder, que, habiéndose visto un cuatrienio más en la poltrona, observa ahora atónito cómo unos putos moros hacen saltar por los aires, además de unos trenes atestados de gente, sus esperanzas más íntimas. &lt;em&gt;¡Nos han jodido bien estos cabrones!&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen que todos tenemos un pasado que ocultar. Y, siendo humanos, supongo que igualmente los políticos lo tienen. Pero no me refiero a sus cuitas íntimas (sexuales, vaya), apartado que a nadie importa y que a todo el mundo interesa, sino a cuestiones de mucho mayor calado, como los comentarios que sueltan por esa boquita quienes nos representan en las instituciones, sean éstas de alto copete o una pedanía perdida en la sierra. El Ayuntamiento de la capital de Euskadi, verde que te quiero verde, se prepara para ofrecer solemne su sillón al impoluto Maroto, repeinado hasta la náusea y apestando a colonia de alta gama. Maroto, que lamentaba entre dientes –o no tanto– la autoría fatal de los yihadistas, con lo bien que les hubiera venido la confirmación de la autoría etarra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, que aquí estamos de nuevo inmersos en plena campaña electoral, siempre idéntica y siempre distinta. Con sus mítines endogámicos y sus encuestas amañadas, sus conexiones televisivas en directo justo en el momento álgido del discurso del líder, que esta vez se descuidó y salió por un momento mirando de reojo a la cámara, presto a la señal convenida, cosas de la bisoñez politiquera que, como la misma juventud, se cura con el tiempo. En fin…&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#333333;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#333333;"&gt;&lt;strong&gt;© mayo 2011 &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-2594086820590540156?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/2594086820590540156/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2011/05/blog-post.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/2594086820590540156'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/2594086820590540156'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2011/05/blog-post.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-WZJvmBZCZwM/Tcwx18oZ2bI/AAAAAAAAARY/YVO1fu5nc1k/s72-c/JAVIER%2BMAROTO%2B3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-2605495866314088203</id><published>2011-04-25T15:05:00.001-07:00</published><updated>2011-04-25T20:51:50.076-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-ryqXLwzF6PY/TbXwVMd9M5I/AAAAAAAAARI/yRNQI2pXolc/s1600/BARRIGA%2BEMMA.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 400px; HEIGHT: 290px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5599645958619870098" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-ryqXLwzF6PY/TbXwVMd9M5I/AAAAAAAAARI/yRNQI2pXolc/s400/BARRIGA%2BEMMA.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;SUBLIME ACTO DE AMOR EN LA BARRIGA&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;&lt;strong&gt;No me agradan los tatuajes. Tampoco es aquello de presentar candidatura para liderar un movimiento que los condene y solicite mediante recogida urbana de firmas su prohibición. No es eso, desde luego. Pero para quien suscribe, y sin otras connotaciones periféricas, un tatuaje en el pellejo de una chica hace que su nivel de seducción descienda varios puntos. Siendo así, hace bien poco conocí la excepción a la regla, es decir, las mencionadas “connotaciones periféricas”. Una amiga me mostró parte de su anatomía íntima –su barriga, para más señas–, allí donde lleva tatuadas cual si de mural riveriano se tratara a sus tres amores: &lt;em&gt;Rosi&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Lupe&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Maxi&lt;/em&gt;. Con tan castizos nombres, bien pudieran ser las componentes marujas de un grupo frikifolclórico madrileño. Pero se trata en esta ocasión de tres perrillas, y el diminutivo no es gratuito, pues apenas superan en conjunto los diez kilogramos de peso, rescatadas todas de la ignominia de la explotación y los malos tratos, si acaso ambas cosas no son la misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Rosi&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Lupe&lt;/em&gt; son dos ejemplares de pura raza, que por ello formaron parte en su día del repugnante negocio de la cría comercial compulsiva, un submundo donde vales lo que pagan por ti, como si los amigos se pudieran fotocopiar y vender al mejor postor. La parejita tuvo que aprender que existe un universo más allá de la cocina y la sala de estar: el aire libre, los paseos, el campo y la hierba fresca. También los otros perros, algunos de los cuales portan cabezas bastante más pesadas que ellas dos juntas, lo que no les impide chulearles en comandita, sabedoras de que ante el menor conflicto serán convenientemente defendidas por su amiga humana.&lt;br /&gt;La historia de &lt;em&gt;Maxi&lt;/em&gt; es distinta y al mismo tiempo idéntica. Apareció atada a un banco en las calles de Barcelona. Sorda, ciega, y con una mandíbula inferior reducida a la mínima expresión, difícilmente podía sobrevivir no ya a la vorágine de la urbe, sino a la misma sociedad que considera a un animal con sus características burda “morralla canina”, material de desecho en el estricto significado del término. Apenas tuve ocasión de pasar unos minutos con &lt;em&gt;Maxi&lt;/em&gt;, y puedo asegurarles que pocas veces he percibido el concepto de dignidad –en sí mismo difícil de definir, más aún en un can– con tamaña nitidez. Maxi ha encontrado su mundo, y un servidor, descreído por naturaleza, consigue medio reconciliarse con el ser humano cuando la observa jugar a pleno día en su eterna oscuridad, subirse al sofá salvando el desnivel gracias a una pequeña escalera que sus tutores –a punto estuve de cometer la imperdonable torpeza de escribir “dueños”– construyeron para facilitarle la labor, o imbuirse en su camita y lanzar suspiros de placer sabiéndose a salvo de todo lo malo que le tocó vivir ahí fuera. Nadie conoce qué miserias experimentó antes de esta su última etapa, ni el origen de sus múltiples “defectos”. Y, visto el escenario, a uno le da por pensar que quizá exista algo o alguien como un dios celestino que desde su modestia hace que unos y otras se perciban y encuentren en la maraña de la gran ciudad, aunque bien es cierto que tal sensación se diluye a la que te percatas de que la inmensa mayoría de las veces tales cosas no suceden, lo que hace que las &lt;em&gt;maxis&lt;/em&gt; de turno acaben sus días en una fría mesa metálica de clínica veterinaria, en el mejor de los casos, u olvidadas en los arrabales de cualquier pueblo, amarradas a una cadena o encerradas en infectos barracones, en el peor. (Me contaba emocionada mi amiga que una de las sensaciones más gratificantes que nunca experimentó fue cuando su querida &lt;em&gt;Maxi&lt;/em&gt; ganó cierto premio en un concurso canino de habilidades: imagino que la suya consistió en sobrevivir a la maldad humana).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi amiga se hizo tatuar el bajo vientre con sus tres niñas del alma, y eso la engrandece. Sin duda habrá quien crea que se trata de una exageración, cuando no de una mundana excentricidad. Puede que tengan razón quienes así lo perciben y en realidad sea yo el que concede al hecho una trascendencia que en realidad no tiene, pero creo sin atisbo de duda que, tratándose de una decisión dolorosa (me refiero al tatuaje en general, y no lo digo en un plano moral, sino físico), además de indeleble, constituye en sí misma un sublime acto de amor en la barriga. Hay quien se planta ahí el escudo del equipo de sus amores, o a su delantero favorito –ustedes me contarán qué mamarrachada, por muy campeonísimos que sean club y futbolista–, y el portador se convierte en objeto deseado de reportajes revisteros y hasta televisivos. Pero es seguro que la razón que impulsó a mi amiga a llevar para siempre a sus pequeñas incrustadas bajo la piel no despertará en los mismos medios un ápice de interés. Así va el mundo, que sigue sin saber discernir entre lo importante y lo esencial. Mientras tanto, &lt;em&gt;Maxi&lt;/em&gt; se abandona a una plácida siesta en su camita cuadrada; sueña que caza mariposas…&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;© abril 2011&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-2605495866314088203?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/2605495866314088203/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2011/04/blog-post_25.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/2605495866314088203'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/2605495866314088203'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2011/04/blog-post_25.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-ryqXLwzF6PY/TbXwVMd9M5I/AAAAAAAAARI/yRNQI2pXolc/s72-c/BARRIGA%2BEMMA.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-7205012320905433753</id><published>2011-04-05T11:43:00.000-07:00</published><updated>2011-04-05T22:38:11.175-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-_7KPwlwiPfw/TZtj6F5bFJI/AAAAAAAAAQc/m_8iR00NDYI/s1600/debate.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 400px; HEIGHT: 265px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5592173211977192594" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-_7KPwlwiPfw/TZtj6F5bFJI/AAAAAAAAAQc/m_8iR00NDYI/s400/debate.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#990000;"&gt;TOROS SÍ, TOROS NO&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;[…]&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;El taurino no sabe muy bien cómo actuar, ni sabe quién decía lo de “la cultura, la madre de todas las cosas”. Está seguro de que no lo decía nadie en particular, que se lo ha sacado ella de la manga, que a la presentadora le quedaba bien y lo ha soltado en plan cultureta. ¿Qué se supone que debe hacer? Imagina al resto de la Junta Directiva ante el televisor, en el local de la Federación, cubierta la mesa de platos de jamón serrano, olivas, y unas botellitas de Valdepeñas, maldiciendo entre loncha y loncha a la pendeja de la moderadora y recriminándole de paso a él su pasividad, su incapacidad para hacer un quite en el momento apropiado. Pero duda sobre qué se espera que haga. Meterse en medio de la conversación no procede, al menos al principio, daría mala imagen, pero es que la decantación de la presentadora es de juzgado de guardia. (Digo yo que tarde o temprano esta petarda me dará la palabra, que no van a estar ellas de cháchara con lo de la cultura y la concienciación, y yo aquí de figura de escayola…). Debe tomar una decisión. Para eso es el Presidente. Se mete en la conversación, decidido, es lo que están aconsejándole a gritos en el local, seguro. No puede defraudarles, se juegan mucho, para una vez que les invitan. A por ello. Suerte… y al toro. &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;La locutora se le adelanta. &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;–Y usted, Manuel, ¿qué tiene que decirnos? Supongo que no estará de acuerdo con lo que Nora nos ha explicado… &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;Manuel se siente mal. Mal tratado. Maltratado. Así es como se siente Manuel. La locutora dice “y usted Manuel, ¿qué tiene que decirnos?” como si de repente se hubiera percatado de que hay más gente invitada al programa (¡Hombre, pero si hay aquí un señor bajito y regordete! Ni me había fijado; pero vamos, que ya que está usted con nosotras, a ver, opine sobre el particular…). Le lanza un “y usted, Manuel…” como una amenaza, un auténtico reto que se completa con el “supongo que no estará de acuerdo con Nora”. El “supongo que” suena a intimidación, a un “¡anda, atrévete a contradecir a Nora, mi amiga Nora, la defensora de los animales maltratados; a que no tienes cojones de contradecirla!”. Manuel interviene, por fin.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;[…]&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;ESTIGMA [autorrelatos] &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;a href="http://www.editorialmanuscritos.com/epages/ea8141.sf/es_ES/?ObjectPath=/Shops/ea8141/Products/estigma"&gt;http://www.editorialmanuscritos.com/epages/ea8141.sf/es_ES/?ObjectPath=/Shops/ea8141/Products/estigma&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;&lt;strong&gt;© abril 2011 &lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-7205012320905433753?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/7205012320905433753/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2011/04/blog-post.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/7205012320905433753'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/7205012320905433753'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2011/04/blog-post.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-_7KPwlwiPfw/TZtj6F5bFJI/AAAAAAAAAQc/m_8iR00NDYI/s72-c/debate.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-5347874003667745916</id><published>2011-03-27T09:24:00.000-07:00</published><updated>2011-03-27T10:01:43.238-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-xmXVmoHwfR8/TY9lnvbSMzI/AAAAAAAAAP8/srLCStPsydg/s1600/perro%2Batado.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 400px; HEIGHT: 266px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5588797396010283826" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-xmXVmoHwfR8/TY9lnvbSMzI/AAAAAAAAAP8/srLCStPsydg/s400/perro%2Batado.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;CADENA PERPETUA&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#333300;"&gt;Recuerdo haber oído (quizá fue a mí mismo) aquello de que quien quiera mostrarse cruel con un perro acaso no necesite apalearlo, sino atarlo a perpetuidad. Y no me parece exagerada la reflexión, pues pocas cosas hay tan execrables como la extendida costumbre de amarrar a estos nobles seres y olvidarse de ellos, asumiendo un comportamiento que bien merece calificarse de “violencia por omisión”..&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#333300;"&gt;Se trata de una forma de agresión tan absurda como repugnante, por cuanto cercena algunas de las necesidades más básicas de la víctima, pues la perversión viene dada por su propia naturaleza. En efecto, sabido es que nuestros queridos perros son individuos eminentemente sociales, quienes en calidad de tales requieren el contacto con los demás (humanos o congéneres, o mejor ambos), formar parte de un clan, establecer roles y castas, mandar y ser mandado: una vida rica en estímulos, en definitiva. Pero la cadena destruye de raíz todo lo que ellos valoran, y de ahí la reflexión inicial. Desde su ingenuidad, uno tiende a pensar que determinadas realidades se dan sobre todo en sociedades pobres, cuyos habitantes se rigen por mentalidades obsoletas y prejuiciosas. Pero son multitud los casos espeluznantes que acontecen por igual en el mundo opulento. En la mentalidad de no pocos ciudadanos permanece intacta la costumbre de mantener lo que en algunos lugares denominan &lt;em&gt;perros de puerta&lt;/em&gt; –espeluznante etiqueta, no me lo negarán–, en contraposición a otros animales de la misma casa, también perros en ocasiones, a los que se permite cierta libertad de movimientos por la estancia. Algunos de ellos incluso pernoctan en el interior, mientras sus desdichados compañeros sufren el calvario constante de la intemperie. Este escenario muestra como pocos la mentalidad esquizofrénica que observa a menudo el ser humano, y nos regala un dramático ejemplo no ya del famoso &lt;em&gt;especismo&lt;/em&gt;, que también, sino de la discriminación arbitraria en su estrato más primario: el &lt;em&gt;individuismo&lt;/em&gt; (ustedes disculparán el “palabro”)..&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#333300;"&gt;Es así que un sinnúmero de perros permanecen atados a una cadena durante largos períodos de tiempo, no pocos durante toda su vida. Es difícil imaginar una tortura más refinada, antes lo decía, teniendo en cuenta su naturaleza gregaria. Se trata, como conoce bien cualquiera que haya tenido la oportunidad de convivir con uno de ellos, de seres que requieren constante atención afectiva, que están “diseñados” para pertenecer a un clan estratificado y de participar de las actividades del grupo. Hablamos de tipos curiosos, amantes de las relaciones con sus iguales, también con otras especies además de la humana, y que agradecen entusiasmados algo tan simple como una caricia o unas palabras amables. Con estas premisas psicológicas, condenarles a permanecer siempre amarrados constituye un crimen execrable. En tal circunstancia, todos sus instintos y deseos quedan frustrados, con el componente de sufrimiento emocional que ello conlleva. Se supone que esta deleznable práctica tiene por objeto disuadir a hipotéticos malhechores de introducirse en la propiedad, pero con demasiada frecuencia responde a un comportamiento compulsivo e irracional por parte de los dueños (utilizado aquí el término en toda su crudeza posesiva), puesto que mantienen atados a animales en lugares donde no existe nada de valor, y que por lo tanto carecen de interés para los posibles ladrones. Por supuesto que el hecho de resultar eficaces en su “cometido” no justifica en el más mínimo grado tamaña agresión, pero aún resulta más despreciable en aquellos casos en los que ni siquiera existe una razón objetiva para ello. Simplemente se ata al animal a la cadena cuando es cachorro para que permanezca allí como un elemento decorativo más del entorno. Y si acaso se tratan de legitimar estos hechos aduciendo que “el ladrido ahuyenta visitas indeseables y alerta a los propietarios”, cabe recordar que hoy existen ya numerosos sistemas de alarma en el mercado como para seguir sometiendo a seres inocentes a esta tortura diaria. Todos estos desdichados acaban con manifiestos desequilibrios psíquicos, tras millones de ladridos, intentos inútiles de soltarse y tirones de la cadena. Al final, simplemente se abandonan a su sino. La mayoría no tiene más resguardo de las inclemencias meteorológicas que una triste y apestosa caseta que acumula la suciedad de años. Y la mala alimentación es un punto más que añadir a la lista. El final es una vejez de achaques y una psiquis derrotada, hasta que una fría mañana no queda más que su cuerpo rígido e inerte..&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#333300;"&gt;Por encima de cuestiones de tipo práctico, lo cierto es que hombres y mujeres no tenemos autoridad moral alguna para condenar a seres de naturaleza pacífica y sociable a la miseria de la soledad y al mundo que ofrecen los dos metros de una cadena mugrienta, tan sólo para paliar comportamientos (el robo y el asalto a la propiedad privada) propios y exclusivos de la condición humana, que no canina. Si no somos capaces de respetar a nuestros compañeros de especie y a sus posesiones, en absoluto nos asiste el derecho a utilizar otros para intentar evitar las consecuencias. Ninguna agresión gratuita a los animales –incluyo en el epígrafe por supuesto a los humanos– queda justificada, pero quizá menos aún si hacemos víctima de ella a un amigo. Y los perros son viejos amigos nuestros; no podría ser de otra forma tras quince mil años de aventuras compartidas. Ello convierte nuestro comportamiento en una infamante deshonestidad. A nadie le agradaría ser tratado de la forma en que lo son los &lt;em&gt;animales de guarda&lt;/em&gt;, por lo que una dosis de empatía también nos viene muy bien en esta ocasión.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;&lt;strong&gt;© marzo 2011&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;[*] Escribí este artículo para la revista &lt;em&gt;4patas&lt;/em&gt;, de la &lt;em&gt;Asociación Nacional Amigos de los Animales (ANAA)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-5347874003667745916?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/5347874003667745916/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2011/03/blog-post_27.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/5347874003667745916'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/5347874003667745916'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2011/03/blog-post_27.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-xmXVmoHwfR8/TY9lnvbSMzI/AAAAAAAAAP8/srLCStPsydg/s72-c/perro%2Batado.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-7148903586602675419</id><published>2011-03-19T14:01:00.000-07:00</published><updated>2011-03-19T14:18:21.430-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-JOmTZXDICPI/TYUa3t3H5aI/AAAAAAAAAP0/tLCP2oGk_go/s1600/tomatina.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 400px; HEIGHT: 276px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5585900457328895394" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-JOmTZXDICPI/TYUa3t3H5aI/AAAAAAAAAP0/tLCP2oGk_go/s400/tomatina.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;CONFESIONES DOMÉSTICAS&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;[…]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;&lt;strong&gt;Es el tomate origen indiscutible de buena parte de mis desdichas personales en lo que a cuestiones fóbicas concierne, y hasta el mero hecho de ver escrito su nombre –el vernáculo– me ocasiona serias disfunciones fisiológicas en el alto esófago. Odio insuperable al tomate es lo que yo tengo. Por no soportar, no soporto ni su presencia física cuando está cortado. Mis sentimientos hacia el tomate pasan indefectiblemente por un sincero asco, no exento de altas dosis de repugnancia. Dirán ustedes que una y otra cosa son la misma. Discrepo. Al menos en el apartado del tomate, asco y repugnancia constituyen espacios de repulsión diferentes, con entidad propia. Cierto es sin embargo que ambos se complementan hasta conseguir cierto efecto sinérgico. No me pidan que se lo explique; no sabría. Pero conozco bien mis sensaciones, sé de lo que hablo. Como admito mis contradicciones, porque debo confesar que en el tema que nos ocupa las hay. Sirva como ejemplo de lo que digo el hecho de que tolere el tomate en salsa, aunque bien es cierto que en muy estrictas condiciones: siempre y cuando no sea natural, y, ante todo –subráyese esta particularidad–, no contenga pepitas. Parece mentira que unas inocentes semillas puedan desencadenar en el animal humano semejante aversión. Doy fe de que lo hace, y cómo. Más de una vez me he quedado sin comer en un &lt;em&gt;kebab&lt;/em&gt; tras insistir a los operarios que bajo ninguna circunstancia incluyeran en el bocadillo tomate natural o rastro de él. La visión de una pepita es suficiente para que acabe conformándome con un plato de correosas patatas fritas. El compromiso pactado de un nuevo bocata sin rastro del innombrable no hace mella alguna en mi decisión de cambiar por completo de menú. Y ya metidos en su disección, pocas cosas cabe añadir a las ya manifestadas sobre la babilla gelatinosa rosada que fluye de sus oquedades internas.&lt;br /&gt;En la versión primitiva de este relato manifestaba mi sorpresa porque el género cinematográfico de las fobias no hubiera recurrido todavía al tomate. Al menos yo no tenía constancia de ello. Todos conocemos películas en las que ratas, arañas, serpientes, sapos, murciélagos, medusas, babosas y demás seres supuestamente malignos hacen de las suyas y convierten en pesadilla la vida de comunidades humanas enteras. ¿Cómo es que a nadie se le había ocurrido introducir el tomate en el guión? Un conocido se encargó de sacarme de mi ignorancia, y me aportó datos de un film americano de finales de los setenta protagonizado por las innombrables hortalizas, que se erigen además aquí en banda psicópata organizada: &lt;em&gt;El ataque de los tomates asesinos&lt;/em&gt;. El título se las trae, y aporta ya elementos suficientes como para adivinar en la peli una, digámoslo así, exigua calidad, lo que no es óbice para que la cinta esté considerada a estas alturas como “obra de culto” (suele suceder que productos visuales objetivamente ínfimos ganan el corazón de no pocos aficionados, quienes más que &lt;em&gt;cinéfilos&lt;/em&gt; merecerían por ello el calificativo de &lt;em&gt;cinépatas&lt;/em&gt;, pero gustos hay para los colores).&lt;br /&gt;Hablaba antes del trauma que en algunos dejan ciertos alimentos, y justo es reconocer que con frecuencia el daño psicológico ocasionado no se debe tanto al producto en cuestión cuanto a determinadas situaciones que poco tienen que ver con el azar y mucho con el empecinamiento absurdo de familiares, quienes sin venir a cuento asumen unilateralmente retos que nadie les ha pedido. Recuerdo con especial desazón cierta vez en que una tía carnal por parte de madre quiso experimentar conmigo (hoy por mucho menos que aquello se acaba ante el juez acusada de crueldad hacia menores, por muy tía carnal que se sea por parte de madre), como se hace con los pobres conejitos en los laboratorios farmacéuticos, y me forzó a tragar un trozo de tomate crudo, asegurando a la audiencia –concurrida comida familiar, el escenario idóneo– que lo mío entraba de lleno en el terreno de las manías, y que aquello se corregía con mano dura, que para eso ella era madre, y que su sobrino (yo) no volvía a ser objeto de burlas por parte de extraños, por el capricho consentido de que no me gusta el tomate y que no me gusta el tomate, con las propiedades que tiene. Lo mejor y más efectivo, un tratamiento de choque. Al niño se le obliga a tragar una buena rodaja de aquello que le repele hasta la náusea, y al instante le tenemos relamiéndose de placer y maldiciendo su estampa por no haber querido probar semejante manjar en sus últimos y únicos diez años de vida. Dejadme a mí, y observad atentos la operación –parecía decir con su gesto decidido–. A ver, Pedrito, cariño, abre la boquita. Pedrito no abre la boquita, ni mención, pero la tía aprovecha un resquicio bucal, descuido imperdonable, y mete sus dedazos por la comisura izquierda. Del descuido al embuchado tomatil no pasaría más de segundo y medio. La rodaja que me endosó la muy bruta bien podía corresponder a un cuarto de una pieza mediana. Después de manifestar a lo largo de casi tres páginas los detalles más descarnados de mi repulsión por el tomate, huelga decir que la sensación en el momento de verme y sentirme con aquel pedazo dentro de mí no fue lo que se dice agradable. Creí vivir una pesadilla, un mal sueño del que te despiertas mediante una incorporación violenta, empapadito de sudor y jadeante tras la angustia pasada, y durante el escasísimo lapso que el trozo permaneció en mi cavidad bucal sentí el frío del mareo y la calor del sofoco. La terapia de choque no salió según lo previsto –al menos según lo previsto por mi tía–. Lo que sí salió según lo previsto –al menos según lo previsto por mí– fue el grumo colorado. Salió de mi boca cual proyectil en una peli de terror de bajo presupuesto, yendo a parar a la pechera de mi tía, arbolaria en sus gestos de por sí, mucho más con un grumo de tomate baboso en su generoso canalillo. ¡Pero será asqueroso el niño éste! ¡Pues no me ha vomitado encima el tomate, el muy cochino! ¡Encima que lo hago por su bien! Déjalo, mujer, déjalo, que si al niño no le gusta, pues no le gusta –le apuntaban varios de los familiares presentes con muy buen criterio, incómodos ya por el empecinamiento de la mujer–, que tampoco es una tragedia. Que no le gusta el tomate, eso es todo. Tampoco se trata de una desdicha familiar ni algo que haya que ocultar en el barrio. ¡Raquítico! Así se nos va a quedar, raquítico, con esas manías de no comer esto y no comer lo otro –apuntaba ella mientras hacía esfuerzos por recuperar el trozo y evitar que éste se escurriera hacia partes más íntimas–. Yo raquítico no estaba; delgado pase, pero no raquítico. No sé de dónde se sacaba aquello mi tía; supongo que lo exageraba para desviar la atención de la escenita de la vomitona. La experiencia fue traumática, créanme, pero la doy por bien empleada, porque a partir de entonces ya nunca me volvieron a insistir sobre el particular. El tomate, a Pedrito, ni ofrecérselo, que lo sepa todo el mundo. Ni los familiares más lejanos –por sangre y por geografía– me insistieron más. Supongo que se correría la voz del incidente y ya todos se percataron de que aquello, lejos de ser una manía, constituía una fobia alimenticia de profundo calado –un síndrome o algo así– que yo simplemente no podía controlar. Han pasado la tira de años y mi tomatofobia sigue intacta, porque a mí, ponerme el camarero la ensalada mixta por error y darme la cena es todo uno. Si acaso hubo alguna vez cierta remota posibilidad de superar la repugnancia hacia el tomate y como mínimo reconducirla hasta una relación cordial, el suceso del que les acabo de hacer partícipes terminó por abortarla.&lt;br /&gt;Pues bien, ya conocen ustedes casi tan bien como yo mismo la fuente de algunas de mis desdichas más tormentosas. Si me porto mal en esta vida y Dios decide por tal motivo aplicarme un severo y ejemplarizante castigo, tengan por seguro que no habrá de enviarme al infierno, como haría con cualquier otro mortal. Simplemente me desterrará a Buñol durante el mes agosto. &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;[…]&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;ESTIGMA [autorrelatos]&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;[Editorial Manuscritos]&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://www.editorialmanuscritos.com/epages/ea8141.sf/es_ES/?ObjectPath=/Shops/ea8141/Products/estigma"&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;&lt;strong&gt;http://www.editorialmanuscritos.com/epages/ea8141.sf/es_ES/?ObjectPath=/Shops/ea8141/Products/estigma&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;© marzo 2011&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-7148903586602675419?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/7148903586602675419/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2011/03/blog-post.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/7148903586602675419'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/7148903586602675419'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2011/03/blog-post.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-JOmTZXDICPI/TYUa3t3H5aI/AAAAAAAAAP0/tLCP2oGk_go/s72-c/tomatina.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-8734400440435927060</id><published>2011-02-19T06:46:00.001-08:00</published><updated>2011-02-19T07:28:55.168-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-LCzQJQCmR7c/TV_b0ZOK4cI/AAAAAAAAAPs/IRI0ES3Tlqk/s1600/adiestrador-perros-madrid-companero.gif"&gt;&lt;img style="WIDTH: 312px; HEIGHT: 301px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5575416556877963714" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-LCzQJQCmR7c/TV_b0ZOK4cI/AAAAAAAAAPs/IRI0ES3Tlqk/s400/adiestrador-perros-madrid-companero.gif" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#ffffff;"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;EL PARQUE&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;.&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;[…]&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;El hombre, que ya no vuelve a cumplir los cincuenta, es director de una sucursal de la Caja de Ahorros Municipal en un barrio nuevo de la periferia, un puesto que ni soñaba hace apenas diez años. Destina una ropa ajada para pasear a su perra, una pastora alemana “por decir algo”, como él mismo afirma y el propio can no desmiente, adoptada del albergue para animales abandonados siendo aún cachorra. No tiene raza, no al menos pura, pero se la ve lustrosa y feliz, siempre atenta a los gestos de su dueño. El señor llama a la indumentaria “la ropa del perro”, queriendo decir “la ropa mía para pasear al perro”: un pantalón de pana y unas botas gastadas, más un jersey informal, seguro que elegante y caro en su tiempo. Completa el equipo una riñonera para lo imprescindible: el teléfono móvil para él mismo y un ajuar básico para &lt;em&gt;Gora&lt;/em&gt;, compuesto de correa, bolsas para recoger las deposiciones sólidas si se producen, y un peine de púas metálicas que no utiliza a diario. También un saquito de tela con galletas de varios colores que de vez en cuando le ofrece, y que comparte a menudo con los perros amigos. &lt;em&gt;Gora&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Boris&lt;/em&gt; se conocen, se ven y se saludan de madrugada como mínimo un par de veces a la semana, en ocasiones más, según se tercie. Se huelen el culo con interés comedido, sabiendo que es un culo olido cientos de veces, un culo familiar, un culo previsible. Existe una evidente desproporción de tamaño entre el pequinés que comparte cama con sus dueños y la medio pastora alemana rescatada de la perrera. Eso les hace más interesantes, sin duda. Hay una amistad entre los perros –hablo ahora en general–, qué demonios; si no, de qué mueven el rabo cuando se ven a lo lejos en la penumbra del parque. Saben quiénes son, se cuentan cosas, sobreviene una trifulca que luego olvidan, comparten conversaciones y hasta galletas, se embelesan observando cosas para nosotros imperceptibles. Tienen su propio mundo, y nosotros pertenecemos a él, nos comparten con realidades inalcanzables a nuestra capacidad. Tipos listos, los perros. &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;[…]&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;ESTIGMA [autorrelatos]&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;a href="http://www.editorialmanuscritos.com/epages/ea8141.sf/es_ES/?ObjectPath=/Shops/ea8141/Products/estigma"&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;http://www.editorialmanuscritos.com/epages/ea8141.sf/es_ES/?ObjectPath=/Shops/ea8141/Products/estigma&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;© febrero 2011 &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-8734400440435927060?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/8734400440435927060/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2011/02/blog-post_19.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/8734400440435927060'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/8734400440435927060'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2011/02/blog-post_19.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-LCzQJQCmR7c/TV_b0ZOK4cI/AAAAAAAAAPs/IRI0ES3Tlqk/s72-c/adiestrador-perros-madrid-companero.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-145966540268252534</id><published>2011-02-08T12:40:00.001-08:00</published><updated>2011-02-08T12:48:26.063-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="left"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/TVGqgNSO1TI/AAAAAAAAAPc/I5ZCEIxtacw/s1600/juez.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 323px; HEIGHT: 256px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5571421684332680498" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/TVGqgNSO1TI/AAAAAAAAAPc/I5ZCEIxtacw/s400/juez.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;LEYES&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;Por encima de deseos bienintencionados, de propuestas ácratas o de la siempre plausible fraternidad global e ilimitada, lo cierto es que la poca virtuosa naturaleza humana nos obliga a establecer sin descanso normas que regulen nuestro devenir cotidiano, leyes todas que incluyen el consabido apartado punitivo, porque, no nos engañemos, aquí lo único que funciona es la vieja fórmula de &lt;em&gt;imposición&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;castigo&lt;/em&gt;, sea éste menor (pecuniario) o más severo (privación de libertad). El funcionamiento normativizado de la sociedad es tan antiguo e inevitable como ella misma. Es lo que hay, y no parece que las cosas, si no lo han hecho en los últimos milenios, vayan a cambiar en lo sustancial durante los próximos meses. Pero no es menos cierto que teoría y práctica discurren con demasiada frecuencia por caminos separados, y que a veces incluso ni saben la una de la otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué el cumplimiento de unas leyes goza del beneplácito y apoyo incondicional del grueso de la comunidad (incluidos los todopoderosos medios de comunicación, la clase política y la red administrativa) mientras otras parecen relegadas a la categoría del eterno olvido? Sabido es que en una sociedad democrática –eso que se ha dado en llamar no sin cierta pomposidad &lt;em&gt;estado de derecho&lt;/em&gt;– todas las normas, con independencia de su naturaleza, ámbito de aplicación o grado de importancia han de cumplirse con celo y escrupulosidad, de manera especialísima por parte de las instituciones de las que emanan, pues de lo contrario se rompe la esencia misma de su objetivo.&lt;br /&gt;Traigamos a colación el ejemplo de una y otra, por ilustrar hasta qué punto esto de la cacareada democracia se queda a veces en mera retórica de cartón-piedra, y otras apenas pasa de ser una pildorita para alargar un poco más el estado de indolencia en que parecemos sumidos. Me refiero a la ya famosa &lt;em&gt;ley del tabaco&lt;/em&gt;, que prohíbe echarse un pito incluso en los baretos de mala muerte –escrita sea la expresión no ya sólo con respeto, sino aun con sincero cariño–, míticos lugares donde porretas y filósofos urbanos han arreglado el mundo desde tiempo inmemorial, deportados ambos ahora a la puta calle, ateridos de frío pero sobre todo de humillación, convertidos de la noche a la mañana en los nuevos apestados, esta vez con un único bubón en el cuerpo: el paquete de rubio americano.&lt;br /&gt;Desde el minuto uno, y salvo heroicas excepciones, millones de conciudadanos se echaron sumisos al helador invierno con toda su santa resignación, pues bien nos habían dado la matraca en sesiones de mañana, tarde y noche, durante semanas, radios y televisiones, en un alarde envidiable de publicidad gratuita que ya quisiéramos otros. La ley se cumplió esta vez, por la cuenta que nos tiene, y me refiero con esto tanto a las multas como al sunami de salud que al parecer nos va a coger a todos y todas de pleno. Porque así, según las previsiones oficiales, se calcula que al menos un millón de personas acabarán por dejar el vicio por mor de la normativa. Obviando el hecho de que estos estudios y sus resultados se lo sacan los expertos del mismísimo paquete –permítaseme la grosería por el tema tratado–, mucho me temo que en los mismos no se tienen en cuenta otros factores que engrosarían la lista del &lt;em&gt;debe&lt;/em&gt;, a saber: pérdida de clientela (entiéndase ingresos, con la que está cayendo), mayor afectación por tabaquismo pasivo en lugares privados, incremento en las emisiones de dióxido de carbono por las dichosas estufitas, y en general aumento de la mala hostia. Todo ello hace que, cuando menos, vaya lo uno por lo otro y nos quedemos como estábamos si hacemos una cuenta general, y cuando más, que no compense tanto altruismo sanitario para tan pírrica cosecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso opuesto que antes anunciaba es la &lt;em&gt;Ley Vasca de Protección Animal&lt;/em&gt;, que atesora a la hora de escribir estas líneas más de diecisiete añazos, y que no se cumplió nunca ni en sus más elementales aspectos. Miles de desdichados siguen amarrados de por vida a cadenas de metro y medio, con una caseta mugrienta e inhóspita por todo hogar, abandonados a la más terrible de las soledades. Nuestros mercados callejeros continúan nutriéndose de seres aterrorizados por la marabunta humana que saca pecho tras haber echado una monedita en la hucha solidaria correspondiente. Como siguen los abnegados animalistas dejándose la vida un día sí y otro también por algo tan elemental como que se cumpla la normativa, y que, si puede ser, asuman dicho cumplimiento las propias instituciones que en su día la promovieron, no se sabe todavía por qué. Hasta recuerdo a un exalcalde afirmando ufano ante los micrófonos que él seguiría permitiendo la rifa del cerdo en su ciudad “porque era costumbre local desde tiempos pretéritos”, y que estaba dispuesto a que el consistorio recibiese la multa correspondiente, sanción que, hasta donde yo sé, nunca se hizo efectiva. Hablo del mismo tipo que se deja ver tras su jefe político cuando éste toma la palabra en el hemiciclo, repeinadito aquél hasta la nausea, convenientemente guardadas sus espaldas para que nadie ose cruzarle la cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ésta es la sociedad que hemos acabado creando unos y permitiendo otros, porque aquí nadie se escapa en cuanto a responsabilidades concierne. La ignominia institucional necesita para completarse y hacerse fuerte de la pasividad civil. La vieja teoría del &lt;em&gt;yin&lt;/em&gt; y el &lt;em&gt;yang&lt;/em&gt;, que, aunque diagnosticada hace la tira de años en el lejano oriente, brota altiva así que se le dé la menor oportunidad en cualquier rincón infectado por la huella humana. Nada nuevo bajo el sol.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#666666;"&gt;&lt;strong&gt;© febrero 2011 &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-145966540268252534?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/145966540268252534/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2011/02/blog-post.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/145966540268252534'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/145966540268252534'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2011/02/blog-post.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/TVGqgNSO1TI/AAAAAAAAAPc/I5ZCEIxtacw/s72-c/juez.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-7832608893770612247</id><published>2011-01-12T23:07:00.000-08:00</published><updated>2011-02-19T06:51:29.940-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/TS6k5RKt8EI/AAAAAAAAAPQ/K2d-5U6UPTY/s1600/periodistas_camarografos_alonso.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 336px; HEIGHT: 283px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5561563893616996418" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/TS6k5RKt8EI/AAAAAAAAAPQ/K2d-5U6UPTY/s400/periodistas_camarografos_alonso.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#cc0000;"&gt;¡ANIMALITOS!&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;[...]&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;¿Cómo consiguieron sus antiguos habitantes erguir aquellos mastodónticos bustos en las laderas de la Isla de Pascua? ¿Adónde van a parar las aeronaves y los barcos que desaparecen desde hace décadas en el famoso Triángulo de las Bermudas? ¿Existe vida inteligente en otros planetas? Es más: ¿acaso existe aquí, en el nuestro? ¿A qué destinan su tiempo los y las estudiantes de Ciencias de la Información, vulgo Periodismo, durante su paso por las aulas? He aquí un escueto listado de enigmas a los que el Hombre, animal racional por excelencia, aún no ha sabido ofrecer respuestas satisfactorias. Por supuesto que se barajan hipótesis más o menos plausibles para explicar lo de los cabezones de piedra: pudiera haber sido un ingenioso sistema de transporte a base de rodillos de madera estratégicamente colocados en el suelo, conjetura cargada de lógica. Y lo del misterioso triángulo, quién sabe si un remolino ocasional deglute en un santiamén todo cachivache habitado que ose surcar la zona. A lo mejor se trata de un gigantesco desagüe y sencillamente nadie ha conseguido hasta la fecha plasmar en imágenes el trágico momento de la succión. En cuanto a lo de la inteligencia en las galaxias interestelares, al menos estaremos de acuerdo en que primero habrá que consensuar una definición inequívoca sobre el propio concepto de “inteligencia”, para evaluar después dónde la hay y cuánta. Todos temas de máximo interés, no seré yo quien lo niegue, pero cuestiones menores a fin de cuentas. Menores desde luego si las comparamos con el último de los ejemplos expuestos, la indescifrable incógnita de en qué emplean varios años de su vida los jóvenes que un día, por sólo sabe dios qué motivos, decidieron dedicar parte de su existencia a formarse en el ínclito oficio de periodista. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;[…]&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;&lt;em&gt;ESTIGMA [autorrelatos]&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.editorialmanuscritos.com/epages/ea8141.sf/es_ES/?ObjectPath=/Shops/ea8141/Products/estigma"&gt;&lt;strong&gt;http://www.editorialmanuscritos.com/epages/ea8141.sf/es_ES/?ObjectPath=/Shops/ea8141/Products/estigma&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;© enero 2011 &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-7832608893770612247?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/7832608893770612247/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2011/01/blog-post_12.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/7832608893770612247'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/7832608893770612247'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2011/01/blog-post_12.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/TS6k5RKt8EI/AAAAAAAAAPQ/K2d-5U6UPTY/s72-c/periodistas_camarografos_alonso.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-3069414769701486548</id><published>2011-01-03T03:30:00.001-08:00</published><updated>2011-02-19T06:52:48.518-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/TSGza3IXDeI/AAAAAAAAAPA/SjQggConUq8/s1600/gallina_destruida.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 400px; HEIGHT: 369px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5557920689208888802" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/TSGza3IXDeI/AAAAAAAAAPA/SjQggConUq8/s400/gallina_destruida.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;.&lt;/span&gt; .&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;ESTIGMA&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;[…]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¡Entre ellos que se solucionen sus problemas! –corta la gallina haciendo un gesto despectivo con el ala–. ¡A ver si ahora vamos a tener que lamentarnos también nosotros por sus desdichas! Ellos son los agresores, que hasta los humanos víctimas de sus congéneres nos tienen por &lt;em&gt;objetos&lt;/em&gt;, como dice Rita. Llevamos el estigma de “animales” aquí en la cocorota –se da golpecitos en la cabeza–, marcado a fuego. Si eres &lt;em&gt;animal&lt;/em&gt; en la Comunidad humana estás perdido, no eres nadie. Basura. Tal vez tengas suerte si eres un perro de raza, pero se trata de excepciones contadas si nos atenemos a las cifras. En cuanto a la consideración que les merecemos, un animal es una mierda en la Comunidad humana. El estigma nos acompaña siempre, desde nuestro nacimiento perfectamente controlado, hasta nuestra muerte perfectamente mecanizada. Toda nuestra vida, la única que tenemos, “perfectamente” explotados día a día, hasta el final. ¿Queréis que os dé cifras de cuántas de mis compañeras perecen desangradas en una sola mañana, colgadas de las patas como si fueran (fuéramos) racimos de uvas, pasadas a cuchillo por operarios que luego van a la huelga para exigir sus derechos sindicales? ¡Hace falta tener poca vergüenza! Ellos tienen potentes organizaciones que defienden sus intereses, sus derechos, hasta los más nimios. Derecho a esto: ¡claro!; derecho a lo de más allá: ¡estupendo!; derecho a tal y cual: ¡cómo no, sólo faltaba! Y eso está bien, conste, yo haría lo mismo, pero… ¿cómo puedes pedir para ti un aumento de sueldo mientras colocas las cuchillas nuevas que rebanarán el gaznate a diez mil seres inocentes? –la gallina pone tal énfasis y pasión en sus palabras que nadie osa interrumpirla–. Yo misma estaba destinada a la cadena, y allí hubiera acabado de no ser porque el camión volcó en una zona solitaria… Tampoco es cuestión de soltaros aquí la chapa, que cada cual tiene su historia y su drama particular. ¡Pero no seré yo quien derrame una sola lágrima por los humanos, pobrecitos, los asesinos! Además, tienen suficientes organizaciones como para defender sus intereses, vuelvo a lo mismo. Que los colectivos que defienden a los animales apenas tienen recursos económicos, casi ni se les da cancha en los medios, y encima tienen que aguantar la matraca de “primero están los humanos”, que a mí eso me enerva si cabe más todavía. O sea, que defienden la idea de que deben prevalecer los derechos del torturador sobre los del torturado, porque es exactamente eso lo que encierra la afirmación. &lt;em&gt;Yo&lt;/em&gt; te encierro &lt;em&gt;a ti&lt;/em&gt; y a otros diez mil en naves infectas para quedarme con &lt;em&gt;tus&lt;/em&gt; músculos y hacer un guiso, &lt;em&gt;yo&lt;/em&gt; te torturo en las fiestas del pueblo y convierto el espectáculo en arte subvencionado, &lt;em&gt;yo&lt;/em&gt; te fusilo y me las doy de guardián del medio natural, &lt;em&gt;yo&lt;/em&gt; introduzco espuma de afeitar en &lt;em&gt;tus&lt;/em&gt; ojos mientras te mantengo amarrado para que no escapes y voy de salvador de los enfermos, &lt;em&gt;yo&lt;/em&gt; te despellejo vivo para robarte &lt;em&gt;tu&lt;/em&gt; piel y dejo que mueras en la más terrible de las agonías… Pero cuando &lt;em&gt;tú&lt;/em&gt;, animal ultrajado, secuestrado, apaleado hasta la muerte por el capricho más grosero, cuando &lt;em&gt;tú&lt;/em&gt;, animal marcado con el estigma de “animal” te quejas por tu condición de ser inferior, por tu papel de paria entre los parias, y me pides responsabilidades &lt;em&gt;a mí&lt;/em&gt;, al agresor, al que empuña el arma ante el desarmado, al único responsable de tu inmensa desgracia, entonces sales con lo de que &lt;em&gt;tú&lt;/em&gt; estás primero. ¡Claro, muy normal! ¡Toda esta puta historia es muy normal, amigos! O sea, primero &lt;em&gt;tú&lt;/em&gt; –señala con el dedo a un imaginario ser humano que tuviera enfrente– y después &lt;em&gt;yo&lt;/em&gt;. O mejor dicho, siempre &lt;em&gt;tú&lt;/em&gt; y nunca &lt;em&gt;yo&lt;/em&gt; –la gallina, que había ido elevando su discurso a medida que avanzaba, calla de manera brusca, sabiendo que no necesitará hacer ningún esfuerzo para proseguir. Acierta–. Más o menos es así, ¿no, compañeros? ¿He exagerado? ¿La gallina loca ha exagerado? ¿Se le ha ido la olla a la gallina, pobre, todo el día con los focos encendidos encima, que han acabado afectándole el cerebro? –el ave se señala la sien con la punta del ala y describe círculos con ella. El discurso ha finalizado, todos lo perciben así.&lt;br /&gt;Los aplausos son unánimes, y se acompañan de gritos de ánimo. Algunas caras conjugan emoción y rabia, ciertos ojillos se empapan.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;[…]&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;&lt;em&gt;ESTIGMA [autorrelatos]&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://www.editorialmanuscritos.com/epages/ea8141.sf/es_ES/?ObjectPath=/Shops/ea8141/Products/estigma"&gt;&lt;strong&gt;http://www.editorialmanuscritos.com/epages/ea8141.sf/es_ES/?ObjectPath=/Shops/ea8141/Products/estigma&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;© enero 2011&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-3069414769701486548?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/3069414769701486548/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2011/01/blog-post.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/3069414769701486548'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/3069414769701486548'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2011/01/blog-post.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/TSGza3IXDeI/AAAAAAAAAPA/SjQggConUq8/s72-c/gallina_destruida.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-982194922218078652</id><published>2010-12-29T05:54:00.001-08:00</published><updated>2011-01-03T04:52:03.282-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/TRs9z0VwceI/AAAAAAAAAO4/xZJUbUKkPOY/s1600/mercado%2Bmedieval.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 300px; HEIGHT: 180px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5556102525724160482" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/TRs9z0VwceI/AAAAAAAAAO4/xZJUbUKkPOY/s400/mercado%2Bmedieval.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#663300;"&gt;&lt;strong&gt;MENTALIDAD MEDIEVAL&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;Supongo que, como sucede con tantas otras cosas, también esto va por modas. Me refiero a los llamados &lt;em&gt;mercados medievales&lt;/em&gt;, que proliferan por doquier desde hace algunos años sin saberse ni la causa ni el porqué de tan advenediza afición, hasta el punto de que no hay población de cierta entidad que se precie que no celebre su feria anual, donde se supone se recrea con fidelidad la vida cotidiana de nuestros antepasados. Tómenlo como lo que es, una apreciación personal y en consecuencia subjetiva, pero a mí estos eventos me dejan entre frío e indignado. Frío por cuanto se exagera hasta lo ridículo la importancia cultural de los mismos, que apenas pasan de ser en la práctica, reconozcámoslo, meros parques temáticos de fin de semana. E indignado porque se da pábulo a una de las épocas más oscuras de la ya de por sí oscura historia humana, pasando por alto las brutalidades cotidianas de que eran objeto en tales períodos las mujeres por ser mujeres, los niños por ser niños, y los herejes por ser herejes. Hablamos de una época en la que los detritus corporales eran lanzados por la ventana (acompañados si acaso por un berrido de advertencia, y no siempre), en la que el barrio judío era asaltado con macabra puntualidad cada Semana Santa para vengar a Cristo de sus asesinos, un tiempo en el que la violencia más grosera campaba a sus anchas y hacía de los autos de fe y las decapitaciones los espectáculos preferidos por el populacho. Ésa era la verdadera y hedionda Edad Media, a ver si nos enteramos de una vez, y no tanto la representación pueril que nos regalan hoy en los mencionados montajes escénicos.&lt;br /&gt;Con todo, quizá lo más auténticamente medieval de estos escenarios de cartón piedra sea la mentalidad con que son concebidos, a menudo además por –no se lo pierdan– los correspondientes departamentos de Cultura de ayuntamientos y administraciones varias, con sus responsables electos en cabeza, encantados ellos y ellas de haberse conocido, no dándole importancia a la presencia en la feria de la llama de turno, o mismamente de los tomates, elementos unos y otros bien extraños en el medioevo europeo, creo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no es su talante sobredimensionado y mentiroso lo que pretendo traer a colación aquí, sino un aspecto que, precisamente por no suponer representación alguna, me parece especialmente preocupante a la par que revelador: la utilización de animales vivos como complemento escenográfico de tales iniciativas. En efecto, y mientras todo lo concerniente al ámbito humano se asume como mera representación –hasta casi lo caricaturesco en según qué aspectos, escrito ha quedado–, el ámbito de los animales permanece como seguramente era en aquélla época: gallinas, palomas, conejos, cabras, cerdos y pavos hacinados en jaulones, formando un zoológico caótico y desconcertante; aves rapaces que deben aguantar atadas interminables horas, obligadas a “actuar” ante un público adocenado que ni se plantea que las cosas no han de ser éticamente correctas por el solo hecho de que estemos acostumbradas a convivir con ellas; un grupo de ocas histéricas por la mala educación de mayores y sobre todo de niños, que de vez en cuando son sacadas apresuradamente por su “cuidador” y obligadas a recorrer un par de calles para que el respetable aprecie desde primera fila tan medieval escena; una triste caravana de burritos sin otro quehacer que transportar durante toda la jornada a sus espaldas a pequeños humanos vociferantes, vigilados de cerca por sus orgullosos papás y mamás, animales a los que una cabezada en exceso prieta les acaba llagando las mejillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni se contempla por parte de los organizadores la posibilidad real de que los animales no humanos –hablo ahora en general– estén cortados por similar patrón que nosotros mismos, que se amen y se odien por análogos motivos (o aun sin ellos), que exhiban esa inquina a picotazo limpio hasta dar muerte a un compañero de celda que por una cuestión tan trivial como su inferior tamaño ni defenderse pudo. Todo esto es filosofía avanzada para quienes conciben en sus mentes el mercado como una postal abigarrada, donde los humanos se comunican a través de teléfono móvil y hacen desaparecer sus orines con un simple gesto manual, mientras los animales conservan intacto su estatus de antaño.&lt;br /&gt;Y al objetivo hecho del maltrato psíquico e incluso físico de unos seres inocentes que no desean estar ahí, cabe añadir la vertiente educativa, pues lejos de enseñarnos nada importante –o al menos esencial–, estos escenarios lúdicos resultan nefastos para los más pequeños, pues afianzan su imaginario de los animales como meros elementos a nuestra disposición, que como tales pueden ser encerrados, montados y azuzados sin el menor remordimiento de conciencia, por la sencilla y contundente razón de que “simplemente son &lt;em&gt;animales&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuve ocasión de explicarle todo esto y algo más (aderezado con fotografías y vídeos de seres heridos y asustados) a la concejala de turno de no importa qué ciudad, y salí con la nítida sensación de que no entendió apenas nada. Me decía que, “al fin y al cabo”, muchos de aquellos animales eran domésticos, como si tal condición les impidiera sentir la punzada en la herida abierta. Uno está ya acostumbrado a no hacer mella las más de las veces ni aun con los más contundentes razonamientos (léase empatía, qué si no), pero me sigue produciendo escalofríos que sea una mujer, “animal doméstico” todavía en tantas partes del mundo e incluso por estos lares hasta hace bien poco, la que muestre ese terrible letargo moral ante el sufrimiento ajeno gratuito, aunque sean (o debido precisamente a su especial vulnerabilidad) &lt;em&gt;animales&lt;/em&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;© diciembe de 2010 &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[*] Escribí este artículo para la revista &lt;em&gt;4 Patas&lt;/em&gt;, de la &lt;em&gt;Asociación Nacional Amigos de los Animales (ANAA)&lt;/em&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-982194922218078652?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/982194922218078652/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2010/12/blog-post.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/982194922218078652'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/982194922218078652'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2010/12/blog-post.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/TRs9z0VwceI/AAAAAAAAAO4/xZJUbUKkPOY/s72-c/mercado%2Bmedieval.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-5906684433171536824</id><published>2010-11-05T05:28:00.000-07:00</published><updated>2010-11-05T05:41:57.998-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/TNP5M8WIfTI/AAAAAAAAAOs/W22lQ1CHrQU/s1600/trufa+perro"&gt;&lt;img style="WIDTH: 400px; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5536042367721176370" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/TNP5M8WIfTI/AAAAAAAAAOs/W22lQ1CHrQU/s400/trufa+perro" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;NIÑOS DE CUATRO PATAS&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;No creo en Dios. Al menos no en el Dios oficial que nos venden las distintas Iglesias monoteístas, el que ha prevalecido en la iconografía religiosa y por ende en el imaginario popular. Hablo del tipo orondo de poblada barba blanca y cara de pocos amigos que un día, por ignotas razones, decide crear el mundo; que se arrepiente de su obra a las primeras de cambio y opta por hacer borrón y cuenta nueva con nada menos que un diluvio universal donde perecen ahogados todos los animales, incluidos los humanos (excepción hecha de Noé y su prole); que dicta a los hombres su única y magna obra literaria, en la que despliega una auténtica borrachera de misoginia y zoofobia a partes iguales. No creo en ese Dios veleta que primero nos da las plantas como alimento y a renglón seguido carta blanca para sojuzgar todo lo que se mueve sobre la Tierra, empezando por la invitación obsesiva a constantes holocaustos de inocentes animales con motivo o sin él. No en ese Padre vengativo e injusto que desprecia el presente de Caín (agricultor) y reconoce el de Abel (ganadero), episodio que da lugar al que se supone primer asesinato de la historia.&lt;br /&gt;Dicho lo cual, tampoco tengo especial problema en aceptar a Dios como idea filosófica, una suerte de “combustible espiritual” que apacigua nuestra angustia existencial. En definitiva, asumirlo como herramienta y pieza que dote de sentido a nuestro puzzle mental y a nuestra presencia aquí, abocados a una experiencia vital finita y desconcertante. No niego por tanto a Dios en este último sentido, por lo que me adhiero a un ateismo no tanto combativo, cuanto pasivo. Si bien no me opongo a Él con vehemencia, creo sinceramente que la forma más racional de nuestro paso por este valle de lágrimas es en su ausencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este –llamémosle así– “ateismo sereno” hace que no frecuente la Casa del Señor, aunque tampoco soy de los que me niego en redondo a dejarme caer por tan particular espacio si la situación lo requiere. Y a veces sucede (léase bodas y funerales). Precisamente no ha mucho asistí a una misa con motivo del aniversario de la muerte de un familiar. Y coincidió el evento con la celebración de las exequias por cierta persona recientemente fallecida. Fue una ceremonia multitudinaria, pues al parecer el finado participaba de numerosas iniciativas sociales y era por ello tan conocido como apreciado. Pero esta larga introducción no tiene otro objetivo que el de encuadrar la historia que deseo contarles, y que tiene su núcleo en el conmovedor discurso que ofreció uno de sus hermanos al final del acto. Con emoción apenas contenida, alabó la figura de quien les acababa de dejar, e hizo un repaso exhaustivo a los familiares más cercanos. Fue entonces cuando incluyó en la lista a &lt;em&gt;Lagun&lt;/em&gt;. No al “perro del fallecido”, al de la familia, sino a &lt;em&gt;Lagun&lt;/em&gt;. Y lo hizo de una forma tal que yo supe en aquel mismo instante que me sería casi imposible no elegir esa precisa escena como excusa perfecta para mi artículo mensual. Tras la mención a esposa, hermanos e hijos, el balbuceante orador nos espetó un &lt;em&gt;“…y aunque algunos de vosotros podáis considerarlo improcedente, también quiero mencionar a Lagun, nuestro niño de cuatro patas”&lt;/em&gt;. Yo no sé a ustedes ahora, pero a mí me embargó entonces la emoción, y sobre todo me asaltaron multitud de reflexiones al respecto. Y me gustaría hacerles partícipes a través del presente texto de al menos tres de ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diré en primer lugar que me pareció bien ilustrativo ese preludio del &lt;em&gt;“aunque pueda pareceros improcedente”&lt;/em&gt;. Quien hablaba era consciente de que en efecto así se lo parecería a una parte significativa de los presentes (aunque entiendo que nadie se lo demostró tras la ceremonia, dadas las tristes circunstancias, lo que en cualquier caso no cambia un ápice ni el escenario ni sobre todo el fondo de la reflexión), e incluso pueda ser que él mismo necesitase el apunte para no sentirse incómodo. (Tómese esto último como simple conjetura personal). La escena demuestra que, a pesar del lastre moral que nos atenaza y hasta nos secuestra en nuestras emociones, éstas permanecen ahí como una realidad irrefutable. Nuestra ética, y con ella nuestra sensibilidad, nos da un toque en cuanto tiene la menor oportunidad, como si no estuviera dispuesta a perdernos definitivamente sin al menos luchar hasta el último hálito por sacarnos a flote. La confesión pública de afecto que supone el reconocimiento a &lt;em&gt;Lagun&lt;/em&gt; en tan dolorosa tesitura supone en realidad una salida del armario no declarada. Las ideas religiosas, con toda su carga irracional, deben cambiar con urgencia si quieren detener la sangría de creyentes. Y acaso la fórmula sea más sencilla de lo que sus líderes creen: quizá consista en incluir de una vez por todas a la naturaleza en general y a los animales en particular como parte de su ideario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La segunda cuestión atañe al hecho de que “los animales son nuestra familia”, y ello hace que demasiadas veces tan arrolladora evidencia necesite ser maquillada e incluso ocultada por quienes así la perciben. Llegados a este punto, me parece apropiado rescatar cierta expresión que le oí a un profesional de la psiquiatría con motivo de una [magistral] conferencia sobre los perjuicios que puede causar y de hecho causa a los humanos la agresión a los animales. En un momento dado de su intervención, el ponente habló del “duelo no autorizado”, refiriéndose al hecho de que vivimos en una sociedad que no acepta (no autoriza) todavía el duelo abierto, sincero y público por los animales. No creo inventarme nada si digo que la natural congoja que nos oprime cuando perdemos a nuestro querido perro, gato, o hámster, no puede ser compartida sino con ciertas personas que sabemos como nosotros. Se crea así una suerte de “subgrupo invisible”, no oficializado, compuesto por miembros que se saben especiales, y que por ello corren riesgo real de ser amonestados por la comunidad. Percibo que una decreciente mayoría sigue viendo desproporcionado –cuando no ofensivo– que nos aflijamos por &lt;em&gt;Lagun&lt;/em&gt; en según qué grado. Por eso cuando nos abandonan sentimos la necesidad de desahogarnos con quienes sabemos nos comprenderán en nuestra inmensa desdicha. Continuamos alimentando la cultura de la represión emocional. La heredamos de nuestros mayores y se la endilgamos a nuestros descendientes sin hacerla pasar por el tamiz del escrutinio ético. Y ello no puede traernos sino mayores dosis de racanería moral, cuando lo que de verdad urge es abrir las puertas de par en par a nuestras sensaciones más puras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y hay, en fin, una tercera reflexión que me provoca el pasaje referido: la que presupone que manteniendo una prudente distancia emocional, e incluso un manifiesto desafecto hacia todo lo no humano agradamos a Dios. ¿Por qué presumir que actuamos correctamente con los animales, con nuestros “niños de cuatro patas”, y que el Sumo Hacedor está de acuerdo con tanto dolor infligido a inocentes en las situaciones más gratuitas? ¿Nunca se nos ocurrió pensar en un Dios animalista? Quién sabe si la incapacidad divina para impartir justicia en este inmenso matadero afecta por igual a humanos y bestias, es decir, que, por razones que escapan a nuestra comprensión, el Altísimo se muestra en igual grado incapaz de hacer efectivos algunos de sus famosos atributos cuales son entre otros su omnipotencia y su infinita bondad. En definitiva, y puestos a creer en algo tan extraño como un tipo que decide ponerse manos a la obra y crear este extraño proyecto que surge de la nada y a la nada parece conducirnos, no sería desde luego estrafalario imaginar un Dios afectuoso con los animales y por tanto furioso con nuestra agresiva actitud hacia ellos. Es más que probable que nos equivoquemos con estrépito al pensar que alguien tocado por una absoluta bondad, al tiempo que infinitamente ecuánime, pueda dejar abandonados a su suerte a los más inocentes entre los inocentes. Si acaso toda esta locura tiene algún sentido, me abono a la hipótesis de un Dios animalista, que cometió el craso error de dejar en manos humanas algo tan particular como su legado literario, conociendo a ciencia cierta que redactaríamos un texto a nuestra imagen y semejanza, y no tanto a la suya. Pero entonces lo de la infinita sapiencia divina también se desmorona.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;© noviembre 2010 &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[*] Los amigos de la Fundación Altarriba tuvieron el detalle de invitarme a participar en este ilusionante proyecto: la revista on-line ALTARRIBA [+MÁS. Mis mejores deseos en esta nueva andadura.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#6600cc;"&gt;&lt;a href="http://www.youblisher.com/p/64730-Altarriba-mas-01-2010/"&gt;http://www.youblisher.com/p/64730-Altarriba-mas-01-2010/&lt;/a&gt; &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-5906684433171536824?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/5906684433171536824/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2010/11/blog-post.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/5906684433171536824'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/5906684433171536824'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2010/11/blog-post.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/TNP5M8WIfTI/AAAAAAAAAOs/W22lQ1CHrQU/s72-c/trufa+perro' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-4030985619362552337</id><published>2010-10-28T13:36:00.000-07:00</published><updated>2010-10-28T13:43:57.056-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/TMnfNaN0iaI/AAAAAAAAAOU/7jaOxIFYi0s/s1600/PORTADA+ESTIGMA++%5Bjpg%5D.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 264px; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5533199038669949346" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/TMnfNaN0iaI/AAAAAAAAAOU/7jaOxIFYi0s/s400/PORTADA+ESTIGMA++%5Bjpg%5D.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#003300;"&gt;&lt;strong&gt;ESTIGMA [autorrelatos]&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;Estimados amigos y amigas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo el gusto de presentaros mi segundo libro: &lt;strong&gt;ESTIGMA&lt;/strong&gt;. Se trata esta vez de una colección de veinticinco relatos breves –algunos no tanto– a través de los que abordo ciertos eternos temas que acompañan al ser humano desde siempre: el amor, las ideologías, la banalidad, la violencia, la fatalidad, la mentira, la fragilidad de la vida… Aspectos de nuestra naturaleza que como tales seguirán formando parte de nuestro equipaje en lo que nos queda de camino, mucho o poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este libro habla también de un tal Mariano Rajoy –a la sazón Ministro del Interior–, que rectifica y pronuncia bien Segi, con ge suave. De una niña que interpela a su papá sobre el tono moreno de su piel. De un desayuno ilusionante. De una estación fantasma. De un acalorado debate televisivo. De un rey agobiado por no saber de dónde proviene la expresión “sangre azul”. Del tórrido encuentro entre la doctora jamona y su paciente impaciente. De un parque con personalidad propia. De un pescador aburrido. De periodistas que dejan huella y hasta profundas cicatrices. De perros que no muerden. De una reunión clandestina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se trata de textos cargados de humor y sin embargo a menudo en clave reivindicativa (¿por qué ambas cosas deberían excluirse mutuamente?), y sobre todo supone un abierto convite a la reflexión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los animales pueblan por derecho propio muchos de los relatos –algo inevitable, supongo, en mi caso concreto–, y aun se erigen en protagonistas de algunos de ellos. Precisamente el último, un contundente y descarnado alegato animalista, presta su título a la obra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los textos se acompañan de bellas ilustraciones creadas en exclusiva para este trabajo por Carme Fitó, en su día dibujante y escultora profesional, hoy dedicada a la antropología. Agradezco desde aquí efusivamente su disposición personal, así como reconozco el resultado de su trabajo. Moltes gràcies, Carme!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://www.editorialmanuscritos.com/epages/ea8141.sf/es_ES/?ObjectPath=/Shops/ea8141/Products/estigma"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;http://www.editorialmanuscritos.com/epages/ea8141.sf/es_ES/?ObjectPath=/Shops/ea8141/Products/estigma&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-4030985619362552337?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/4030985619362552337/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2010/10/blog-post.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/4030985619362552337'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/4030985619362552337'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2010/10/blog-post.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/TMnfNaN0iaI/AAAAAAAAAOU/7jaOxIFYi0s/s72-c/PORTADA+ESTIGMA++%5Bjpg%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-1427346693109999412</id><published>2010-09-19T11:23:00.001-07:00</published><updated>2010-09-19T11:33:11.447-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/TJZVOm49MfI/AAAAAAAAAOM/9-QGKTiaJ50/s1600/jose_tomas.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 272px; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5518692102835089906" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/TJZVOm49MfI/AAAAAAAAAOM/9-QGKTiaJ50/s400/jose_tomas.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#330000;"&gt;PREGUNTAS&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;En calidad de portavoz de una organización animalista, trato con periodistas casi a diario desde hace más de veinte años. Por eso sé –o creo saber– de qué va esto. Lo sé hasta el punto de que un amigo abogado me recomienda que no acuda a los tribunales para reivindicar mi derecho al honor, pues en el mejor de los casos supondría el despilfarro de unos recursos en tiempo que no poseo, y prefiero emplearlos en mejores causas. Me dice que al final no compensa. No importa que alguien en nómina decida reservarte epítetos tan poco amistosos como “majadero descerebrado”, “cretino”, “terrorista intelectivo”, o “imbécil”. Entre otros. No importa que manifieste ufano que, en caso de tener un familiar entre las víctimas de la abyecta actividad terrorista, me daría “una somanta de hostias hasta que me saliesen cuernos y rabo”, para luego dejarme en manos de un tal José Tomás, por que hiciera conmigo lo que ahora hace con seres tan inocentes como yo con su mismo aplauso –me refiero al del periodista–. No importa nada de todo esto aunque se firme, se rubrique y se cobre, porque las cosas son como son y el mundo está montado como está montado. Es lo que hay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace referencia el Sr. Nuñez a unas declaraciones mías. Supongo que se refiere a las del reciente mes de agosto. Digo lo de “supongo” por ubicarlas, pues es lo mismo que llevo afirmando (y sobre todo reflexionando) desde mediados de los pasados ochenta, echen cuentas, sin que al parecer nadie se haya dado por aludido. Lo mismo vomitado cientos de veces a prensa, radio y televisión, escrito otras tantas, y hasta un voluminoso libro recuerdo haber escrito donde desarrollo ciertas ideas con la serenidad y el espacio que merecen. Pero agosto es un mal mes para pensar, y peor aún para hacer partícipes de esos pensamientos a los periodistas, estando como están de vacaciones futbolistas y políticos. Un peligro. Y –qué quieren que les diga– mi condición de vasco no ayuda precisamente a eso que llaman “rigor informativo”. Quédense con esto: si tales afirmaciones las hace un extremeño allá por febrero, aquí nadie dice ni mu (lo siento, la expresión me salió sola). Resulta ontológicamente imposible –esto ahora se dice mucho– que el Sr. Nuñez haya leído mis declaraciones completas sin haberlas entendido, por muy provocadoras que le parezcan. Porque si lo hubiera hecho apreciaría en ellas una inequívoca condena a cualquier forma de violencia gratuita ejercida sobre inocentes, y no una condena parcial según especie, como la que desde luego percibo en él. Si alguien impasible ante ciertos sufrimientos ajenos se cree con autoridad moral para afear la conducta de quien asume una solidaridad global, es que las cosas están aún peor de lo que yo mismo pensaba.&lt;br /&gt;De verdad que no se trata de ponerme ahora a replicar cada uno de los exabruptos que vierte en su escrito la persona mencionada. Tocando los cincuenta, me siento terriblemente viejo y cansado para ello. Es algo mucho más simple: demostrar con hechos nuestra cacareada naturaleza racional, y sobre todo ética.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Confieso que a mí siempre me sedujo la fórmula mayéutica de Sócrates, que no perseguía sino atar verdades haciéndose preguntas. La mismas que yo me hago a diario y para las que con frecuencia no encuentro respuestas. Preguntas como si acaso procedería dejar de buscar el famoso &lt;em&gt;eslabón perdido&lt;/em&gt;, dado que quizá seamos nosotros mismos el interludio entre la irracionalidad salvaje y el verdadero ser humano. Con familia (humana y animal) e ilusionantes proyectos, sólo espero no tener que acabar haciendo uso de la cicuta.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;© septiembre 2010&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;[*] Este texto es el derecho a réplica que me concedió el &lt;em&gt;Diario de Jerez&lt;/em&gt; por la publicación de un artículo donde se me insulta de manera flagrante y se me amenaza de forma velada. Casi diría que una y otra cosa apenas me molestan a estas alturas, si no fuera porque quien las perpetra aplaude orgulloso el crimen de la tauromaquia y ejecuta animales inocentes como cazador deportivo. Y además ni siquiera empleó diez segundos de su tiempo en tratar de entender el sustento argumental de mis declaraciones ni tuvo en cuenta el contexto en que fueron realizadas. Como anécdota, puede comprobarse la línea de los comentarios dejados por distintos lectores del citado diario al respecto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://www.diariodejerez.es/article/opinion/782688/necios/impresentables.html"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;http://www.diariodejerez.es/article/opinion/782688/necios/impresentables.html&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-1427346693109999412?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/1427346693109999412/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2010/09/blog-post_19.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/1427346693109999412'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/1427346693109999412'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2010/09/blog-post_19.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/TJZVOm49MfI/AAAAAAAAAOM/9-QGKTiaJ50/s72-c/jose_tomas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-4699765809863524457</id><published>2010-09-06T02:25:00.000-07:00</published><updated>2010-09-06T02:56:52.788-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/TIS1F6wEVJI/AAAAAAAAAOE/I3buRSh6u_0/s1600/Burros-BN.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 300px; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5513730957083169938" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/TIS1F6wEVJI/AAAAAAAAAOE/I3buRSh6u_0/s400/Burros-BN.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#003300;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#003300;"&gt;&lt;strong&gt;Kepa Tamames: "Zorionez, askatasun mota&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#003300;"&gt;&lt;strong&gt;batzuen kontra egitea bidezkoa da"&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#003300;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;Bilboko Aste Nagusiaren barruan, ATEA, Animaliakazko Tratu Etikoaren aldeko Alkarteak tauromakiaren gaineko informazino eta salaketa kanpainea egin dau WSPA [World Society for the Protection of Animals], munduko erakunde animalista garrantzitsuenagaz batera. Zelakoa izan da erantzuna? Zenbat lagunek egin dabe zezenketen kontra?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Kanpaineak gure aurrikuspen guztiak gainditu ditu. Egunero ia 600 sinadura jaso doguz eta, beraz, Aste Nagusiko bederatzi egunetan, bost mila lagunetik gora izan dira zezenketen kontrako agiria sinatu dabenak. Gizarteari aukerea emon deutsagu zezenketen aurrean jarrerea hartzeko eta erantzuna argia izan da. Pozik gagoz ze urteetan zezenketen gaiaran aurrean, ardurabakokeria edo nagikeria erakutsi izan daben lagun askok orain ezezko argia adierazo dabelako. Cataluinian zezenketak galarazoteko oraintsu parlamentuan hartutako erabagia sano garrantzitsua izan da eta gurean be atzera bueltarik bako gaiak dirala pentsetan dogu, oro har, animalien eskubideen gaia eta, jakina, tauromakia, azken hau animaliak torturatzeko modurik baldarrena baita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;Edozelan be, ez dira gitxi tauromakiaren kontrako jarrerea Euskadin gizartearen zati txiki baten jarrerea dala dinoenak...&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Nik ezetz uste dot. Jakina, pertzepzino kontuan bakotxak berea dauka eta guk jarrera zabala atzemoten dogu. Hori bai, gauzak argitze aldera, eskabide zehatza egin deutsegu erakundeei eta Eusko Jaurlaritzeari herritarren eretxia jakin ahal izateko kontsultea deitu daien. Harrigarria bada be, EAE da estadu espainolean autonomia erkidego bakarrenetakoa holako kontsultea egin ez dauena. Kontuak kontu, jakin badakigu Eusko Jaurlaritzeak ondo gogoan hartu dauela gure sinadura batzearena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;Jasotako sinadura guztiak Eusko Legebiltzarreko buruari aurkeztuko deutsazuez irailaren azken aldera baina, jakina, pausu gehiago emon beharko dira Euskadin tauromakia galarazotea lortzeko...&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Jakina. Sinadura batzea sinbolikoa izan da baina sano esanguratsua dala pentsetan dogu; hau bidea urratzea izan da, prozesua ez da erraza izango baina itxaropentsu gagoz. Atara kontuak, zezena torturau eta hilten dan ikuskizuna publikoa da eta askotan diruz lagundutakoa eta hori bateraezina da gizarte aurrerakoi batean, onartezina. Ganera, 1993ko Legearen arabera, gurean debekatuta dago etxe-abereak abandonetea eta orduan zelan da posible zezenketak legezkoak izatea?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;Lehen aitatutako kanpainearen barruan, irailaren 22an, Donostian zezenketei buruzko jardunaldia izango da CAMA, Udalaren menpeko Ingurumen Aholku Batzordearen ekinbidez. Sano adierazgarria...&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Bai. Honezkero badakigu Donostiako jardunaldi horretan Anna Mulá izango dala gure artean, abokatua eta Kataluinian zezenketak galarazoteko ekimenaren sustatzailea izan dan Prou! Plataformako bozeroailea. Hango esperientziaren barri emongo deusku eta gure kasuan zelan jokatu zehazteko jarraibideak eskainiko deuskuz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;Aurrerago, udagoinean edo ATEAk euskal legebiltzarkideakaz batzartzeko amesa dauka proposamenak eta ardurak alkartrukatzeko. Oraingoz ze jarrera atzemon dozue?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Bai, Legebiltzarreko 75 legebiltzarkideakaz egongo gara, baita Patxi Lopez lehendakariagaz be eta asmoa horixe da, batetik, guk geure jarrera eta sentsazinoen barri emotea eurei eta, bestetik, herritarron ordezkariak diranen eretxia jasotea. Gero, jakina, batzarrotako ondorioak gizarteari helarazotea da asmoa.&lt;br /&gt;Egunotan entzun izan doguz gauza batzuk alderdi politikoetako ordezkari batzuen aldetik eta beste kasu batzuetan isilik geratu dira, besteak beste, agenda politikoetatik kanpo dagoala zezenketen gaia edota debekua beste barik ez dala konponbidea. Nik uste dot politikoen agendea ez dagoala hasieran betea, hau da, gaiak, beharrizanak sortu ahala joan behar da osotzen eta tauromakiaren gaia mahai gainean dago gai serioa dalako, kasu honetan, zezenari mina, sufrimendua, torturea eta heriotzea eragiten jakozalako eta hori onartezina da gizarte aurreratu batean. Herritarren ekinbidea ondo dago, jakina, baina gizarte zibilak ez dauka astirik, ezta baliabide ekonomikorik be holako gai bat aurrera eroateko eta, beraz, herritarron ordezkari diran politikoek zeresan handia dabe gai honetan. Hasteko politikoei jarrera argia hartzeko eskatuko deutsegu animalien sufrimenduari buruz eta antzeko gaietan.&lt;br /&gt;Dana dala, galdereari zehatz erantzunez, oraingoz komunikabideetan entzundakoak baino ez daukaguz; esan gura dot aurrez aurreko hartu-emonik ez dogula izan eta beraz, oraindino ez dago jakiterik jarrera ofizialak zeintzuk izango diran ze nik esango neuke tauromakiaren aldeko eta kontrako lagunak topau geinkezala ia alderdi guztietan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;Animalien sufrimentua lako gaiak nahikoa korapilatsuak izan daitekez, izan be, hiltegien gaia eta gure herrian hain zabaldua dagoan ehiza be hor dagoz...&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Bai. Guk 24 urte daroaguz burruka horretan. Hiltegiak, animaliakaz egiten diran esperimentuak, zezenketak zein beste pizti batzuekaz egiten diran ikuskizunak ikuspuntu moraletik onartzen badoguz, gure ustez gizakion arteko beste biolentzia mota batzuk kritiketako autoridade morala indarrik barik geratzen da. Horixe da eztabaidearen oinarria. Jentea harritu egiten da gure jarrera eta adierazpenakaz baina animalia arrazionalak gara eta horrek, besteak beste, esan gura dau gure inguruan jazoten dan guztiaren aurrean galderak eta planteamenduak egin behar dirala, gero ondorio batera ala bestera heltzeko. Galderei ez jake bildurrik euki behar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;&lt;strong&gt;Zezenak ikuskizunetan erabili izana erromatarren inperioaren azken aldian dago dokumentauta eta aurrerago, barriz, 1567an Pio V Aita Santuak De Salutatis Gregis Domicia buldaren bidez debekatu zituan zezenketak. Antxinatik datorren gaia izanik, sano gatxa izango da jarrerak aldatzea, ezta? &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Bai, jakina. Belaunaldiz belaunaldi elikatutako egitura mentalaren aurrean gagoz baina bidebako gauzen kontra burrukatu behar dala pentsetan dot. Animaliei buruz, zezenei eragiten jaken sufrimenduari buruz gagoz berbetan baina giza eskubideak be aitatu geinkez; gaur egun munduko leku batzuetan, dozenaka herrialdetan harrikatu egiten ditue emakumeak hil arte. Beraz, giza eskubideen arloan be asko dago egiteko.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;&lt;strong&gt;'Debekua debekatzea' aldarrikatzen dabenei zer esango zeunskie? &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Debekua debekatzea ergeltasun galanta da ze oihanera, legerik bako egoerara, paleolitikora bueltauko ginatekelako. Lapidazinoa, mutilazino genitala, terrorismoa bere horretan itxi behar al doguz? Tristea da baina debekua debekatzearena politikoei entzun izan deutsegu.&lt;br /&gt;Horrezaz gan, zezenketen harian, 'bakotxak egin daiala gura dauena' be entzun izan dogu eta horren ondorioa debekua debekatzearena lakoa izango litzateke, hau da, anarkia hutsa.&lt;br /&gt;Kataluinian zezenketak debekatzea askatasunaren murrizketea dala be esan dabe batzuk eta egia da; zorionez, askatasun mota batzuen kontra egitea bidezkoa da ze askatasuna kolesterolaren parean jarrita, dana ez da ona, kolesterol ona eta txarra dagoz. Beraz, ondorio txarrak, kaltegarriak dituan askatasunen kontra egingo ez bageunke atzera egingo geunke nabarmen. 'Askatasun txarren' kontra egitea betebehar morala da. Oinarri-oinarrizko gogoetea da hau. Herrialde guztietan dagozan legeek be zenbait askatasunen kontrakoak dirala esan daiteke baina hori behar-beharrezkoa da gizarte demokratiko eta aurreratuetan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;&lt;strong&gt;Joandako garagarrilaren 28an Kataluiniako parlamentuak zezenketak debekatu zituan eta deigarria da Bartzelona izatea munduko uri bakarra aldi berean hiru zezen plaza aktibo izan dituana... &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Bitxia da baina itxaropentsu egoteko motibo gehiago dagoz egoera horren aurrean. Kataluiniako eredua sano mesedegarria izango da alde batean edo bestean zezenketak debekatzeko prozesuan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;&lt;strong&gt;Manuel Vicent-ek esandakoa da: 'zezenketak kultura badira, kanibalismoa gastronomia da'. Tradizinoa, kulturea al da tauromakia?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Zezenketak tradizino handikoak dira eta kulturatzat eta artetzat har daitekez, bai. Eta zer? Ba al dago jakiterik artea non hasi eta non amaitzen dan? Gu horretan ez gara sartuko. Holako kontuak onartuta, lehengora joko dot, zezenak sufridu egiten dau plazan eta hori nahikoa arrazoi da horren kontra egiteko.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;Koldo Isusi Zuazo&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;© 2010ko iraila&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;Hona hemen &lt;em&gt;bizkaie!&lt;/em&gt; aldizkari digitalak egindako elkarrizketa bat. Uste dut benetan ondotxo geratu zela, besteak beste jarri zutelako hain zuzen ere esan nuena (ez da gutxi). Ezkerreko astoen irudian klikatuz gero, entrebista bertsio originalean ikustea dago.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-4699765809863524457?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/4699765809863524457/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2010/09/blog-post.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/4699765809863524457'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/4699765809863524457'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2010/09/blog-post.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/TIS1F6wEVJI/AAAAAAAAAOE/I3buRSh6u_0/s72-c/Burros-BN.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-1376298923048640876</id><published>2010-08-30T02:32:00.000-07:00</published><updated>2010-08-30T02:47:09.590-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/THt7jlSq7WI/AAAAAAAAAN0/3ZtrvCRnsm4/s1600/toroenamoradoroja.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 400px; HEIGHT: 266px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5511134420253994338" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/THt7jlSq7WI/AAAAAAAAAN0/3ZtrvCRnsm4/s400/toroenamoradoroja.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;&lt;strong&gt;¡PODEMOS!&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;Medio digerida ya la locura erótico-futbolera estival, e iniciado el nuevo período ligero –cuando de narcotizar al pueblo y sobre todo de amasar dinero se trata, descanso, el justo–, quizá sea el momento propicio para reflexionar sobre algunos de los aspectos que acontecen alrededor del llamado “deporte profesional”. De cómo lo “profesional” se acaba convirtiendo en un mal eufemismo de “multimillonario”, y de cómo el “deporte” termina por servir al poder establecido de impagable herramienta para la domesticación social.&lt;br /&gt;Todo el país (por güebos, pues estas cosas no se pueden dejar al azar) empujando desde cada rincón del solar patrio a una caterva de pijos engreídos que apenas son capaces de pararse ante la multitud enardecida a echarles un garabato (¿para qué querrá la gente esos objetos pintarrajeados?). Porque uno puede entender lo de la atracción por el espectáculo, lo de la emoción ante la buena lid, lo del pasatiempo por el pasatiempo. Pero, al menos en mi caso particular, cuesta bastante más comprender que se desembolse una pasta gansa por una camiseta de este o aquel equipo con el nombre del ídolo grabado a fuego en la espalda cual si de un tatuaje indeleble se tratara, hasta que en un par de meses al héroe le pagan un pelín más en el equipo rival y no se lo piensa dos veces, que esto o se aprovecha o se pierde, así ha sido de toda la santa vida, y la camiseta ayer venerada va directamente al contenedor del reciclaje, cuando no al cubo de la basura, por tamaña afrenta al equipo de tus amores, porque la traición no se olvida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no sé si ustedes se habrán percatado –o pueda ser que servidor adolezca ya de una percepción errónea de la realidad–, pero la información deportiva ya no es lo que era. Ahora parece que se impone hablar de casi todo menos de la competición, como supongo debe ser y de hecho fue siempre. Cualquier cotilleo periférico barato sirve para rellenar la parrilla. Un ejemplo nítido de lo que digo es el microespacio diario que una cadena privada insertaba en sus especiales durante el reciente mundial de Sudáfrica. Tras el bobo título de &lt;em&gt;un minuto sin fútbol&lt;/em&gt;, el periodista guay cogía por la pechera a un jugador de la selección –o a un miembro del equipo técnico, porque sabido es que tratamos con una piña humana indisoluble–, y le largaba preguntas generales sobre lo divino y lo humano, en un reto inédito, pues no solo de furgol vive el hombre. Eso sí, le endosaba primero al invitado un aipad de esos para que no se lo tomara demasiado en serio, no fuera que le cogiera el gusto a lo de pensar y abandonara la concentración en el hotel de cinco estrellas, con lo que nos jugábamos, para que mientras contestaba el sesudo formulario se entretuviera matando marcianitos. Y el chico se entretenía, sumiso como un perrillo. Una de las preguntas estrella hacía referencia a su ética personal: &lt;em&gt;¿Qué borraría del mundo?&lt;/em&gt; Dedica varios años de tu juventud a hincar los codos para esto (hablo del plumilla). &lt;em&gt;“Las injusticias”&lt;/em&gt;, contestaban todos como programados por la dirección de la cadena. &lt;em&gt;“¿Alguna en concreto?”&lt;/em&gt;, les espetaba el sujetamicrófonos. &lt;em&gt;“No, en general”&lt;/em&gt;, respondían indefectiblemente los chicos. […] ¡No me digan que no les dan ganas de coger al equipo redactor y al entrevistado y ahogarlos en orín! Créanme, no soy de los que aplaude la violencia porque sí, pero casos hay en los que ésta, lejos de merecer ser condenada de manera ramplona, se impone como un deber moral. (Es broma).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra. En plena crisis, la Federación no tiene empacho alguno en destinar una partida económica mareante para pagar a los chicos de la roja, como si éstos necesitaran tal incentivo para ponerle más furia a su curro diario. Se me ocurre que, una vez que el dinero te sale por las orejas, bien hubiera estado el detalle de rechazar la prima, pues en alguna parte leí a alguno de estos héroes de plastilina que es un privilegio trabajar en lo que más te gusta y encima hacerte rico. Pero no parece que el altruismo sea una de sus características, por mucho que colaboren en ciertos momentos con alguna que otra oenegé humanitaria –y en contadas ocasiones animalista, casos hay–. Y con semejante panorama, los creadores profesionales de opinión, que son ejército, ante la mera posibilidad de que a la peña le dé por cavilar y hasta llegar a la conclusión de que todo esto es una puta vergüenza, nos recuerdan que el éxito futbolero activa la economía, qué mejor receta en los tiempos que corren, y aderezan su diagnóstico con imágenes de tabernas atestadas de forofos, embutidos éstos en camisetas y bufandas, armados hasta las cejas de vuvucelas varias, atiborrándose a cerveza y patatas bravas, ocultando la evidencia de que aquí no hay para todos, y que si nos dejamos los ahorros en el bareto del barrio no lo hacemos en el restaurante de postín del centro, el lugar menos sugerente del mundo cuando de celebración desatada se trata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por cierto. Yo ya sentía desde mi más tierna infancia un, digamos, escaso apego a la bandera patria, desafección que se ha ido reconduciendo con el paso del tiempo hacia una contenida antipatía, y que con el atracón de julio se ha instalado en sincera hostilidad. Es lo que hay, y asumo que tal confesión me creará todavía un mayor número de enemigos, por si éramos pocos. A estas alturas, me da un poco lo mismo, y ni siquiera estoy seguro de que esta actitud indolente sea ni buena ni mala. Pueda que se trate a estas alturas de pura y jodida supervivencia.&lt;br /&gt;Uno, pesimista moderado por naturaleza, alberga la secreta esperanza de que todo esto nos haga ver que todavía podemos reconducir la situación, acaso por el triste consuelo de que ciertas cosas parecen haber tocado fondo. Por aquello de que el optimismo sale gratis, quizá sea el momento de retomar con brío renovado un halo de esperanza en el ser humano, el único animal obsesionado por recordarse a sí mismo su carácter racional, tanto que con frecuencia se olvida de usar tan preciado don, y recordar que todavía estamos a tiempo de discernir con una mínima solvencia entre lo importante y lo esencial. ¡Podemos!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#666666;"&gt;© agosto de 2010&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-1376298923048640876?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/1376298923048640876/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2010/08/blog-post.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/1376298923048640876'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/1376298923048640876'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2010/08/blog-post.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/THt7jlSq7WI/AAAAAAAAAN0/3ZtrvCRnsm4/s72-c/toroenamoradoroja.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-5999569536769844508</id><published>2010-07-19T04:22:00.000-07:00</published><updated>2010-07-19T04:34:19.682-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/TEQ2qb1LSbI/AAAAAAAAANU/OdXu9K5pEGw/s1600/toros.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5495577547952048562" style="WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 286px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/TEQ2qb1LSbI/AAAAAAAAANU/OdXu9K5pEGw/s400/toros.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#000000;"&gt;CUERNOS&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;Los &lt;em&gt;mass media&lt;/em&gt; nos regalaban semanas atrás dos noticias protagonizadas por cuernos. No se trata de metáfora chusca alguna, pues cada cual hace lo que quiere con su vida privada, o lo que quieren los demás, valdría más decir en algunos casos. Los cuernos a los que me refiero son de verdad cuernos, con su material óseo y lo que ha de tener todo cuerno que se precie para merecer tal nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera de las noticias hacía referencia a una mujer de un pueblecito de la China profunda, a quien le brotaron sin saber cómo ni por qué sendas protuberancias en la frente, cual si se tratase mismamente de una ternerilla. Lo único que le deseo a la dama en cuestión es que lo lleve con dignidad, que solucione su problema (si así es percibido por la protagonista, pues parece que el regalito en la testuz le trae un poco al pairo), y sobre todo que no sea discriminada por sus convecinos al identificarla con el mismísimo Satanás reencarnado en fémina, porque aquí nos conocemos todos.&lt;br /&gt;La otra noticia relata un caso en cierto modo similar, pero ha de reconocerse que aquí sí se sabe la procedencia del cuerno en cuestión. A cierto individuo le salió un cuerno de la misma boca, caso insólito en los anales de la ciencia. Salvo que nada tiene que decir la ciencia en este escenario, dado que el protagonista sabía que el cuerno estaba allí, ante él, desde hacía un buen rato. El cuerno acudía a sus repetidas llamadas, de hecho. Y en una de esas se quedó por unos instantes. Si uno lo piensa, la lógica de la situación se muestra aplastante. Cuando juegas a héroe y le colocas en el lomo la etiqueta de “enemigo” a quien vas a ensartar con distintos artilugios durante el tiempo necesario para acabar con su vida, supongo que debería entrar en tus cuentas que te pase lo que le pasó al maestro. Efectos colaterales, lo llamarían algunos. Y yo me apunto a la apreciación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No soy de los que me alegro cuando el torero bebe de su propia medicina, aunque, a fuerza de ser sincero, he de aclarar con similar énfasis que tampoco me llevo especial disgusto en tales casos, pongamos las cosas en su justo sitio. Me pasa lo mismo con los dictadores. O con ciertos profesionales de la comunicación, a los que uno no puede sino imaginar frotándose las manos ante una portada morbosa, haciendo caja, en definitiva, porque aquí todo tiene un precio. Ya me contarán ustedes lo que aporta la fotografía en cuestión, un hombre derrotado, incapaz de escapar de su &lt;em&gt;amigo&lt;/em&gt; –así creo haberlo leído en alguna de esas revistas sesudas de fin de semana–, como si se tratase de una extraña y sórdida obra de arte (les regalo el título: &lt;em&gt;Perchero con traje de luces&lt;/em&gt;).&lt;br /&gt;Yo no deseo la desgracia del maltratador –lo apuntaba líneas atrás–, sea torero o machista recalcitrante (cuentan que ambas cosas son harto difíciles de separar en el ámbito que nos ocupa, pero no entraré aquí en tan proceloso campo), y de hecho me hiela la sangre cada vez que ante un coso taurino los manifestantes corean satisfechos aquello de &lt;em&gt;¡Con un poco de suerte, mañana funeral!&lt;/em&gt;, lo que casi me distancia tanto de ellos como de los que asisten dentro a la carnicería. Y sé que semejante postura no me granjea excesivas simpatías dentro del movimiento, pero a mi edad hay cosas que ya me dan un poco lo mismo, o incluso sirven de acicate a según qué aspectos de mi militancia personal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Declaraba con inequívoco gesto digital el maestro a la salida de la clínica que era Dios quien le había sacado de tan desagradable trance, para añadir un mes después, recuperado ya el habla, que la experiencia “le había hecho más humano”. O este tipo es tonto, o yo no entiendo nada (vaya por delante que pudieran ser ambas cosas). Porque ya me contarán ustedes qué le había costado al Altísimo impedir la sangría (detalle que tuvo de hecho con sus compañeros humanos de cartel), evitando así a Julio los dolores de los que tanto se quejaba en la cama del hospital, pobrecito mío. Y, por otro lado, calificar el trance de “positivo” (sic), por cuanto al parecer te humaniza, a mí, como buena persona que me considero, me hace desear en lo más íntimo de mi ser que el maestro vuelva a pasar por similar circunstancia –o peor– así que se plante de nuevo, chulesco y arrogante, ante su &lt;em&gt;amigo-enemigo&lt;/em&gt;. Para que vuelva a experimentar la grandeza de espíritu y salga su humanidad convenientemente engordada. (Yerran con estrépito quienes vean atisbo de ironía macabra en mis palabras, pues me limito a recoger la panoplia de extrañas reflexiones que envuelven a la tauromaquia, en un intento imposible por justificarla).&lt;br /&gt;Es por ello que tomo prestados para la ocasión los viejos gritos alrededor de los cuales se enzarzaron en histórica ocasión Millán Astray y Unamuno. Y, eso sí, me permito reformularlos, con la supongo sana intención de aportar una paradoja más a las de don Miguel: &lt;em&gt;¡Viva la estupidez! ¡Muera la ética!&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#666666;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#666666;"&gt;© julio de 2010&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#ffffff;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-5999569536769844508?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/5999569536769844508/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2010/07/blog-post_19.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/5999569536769844508'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/5999569536769844508'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2010/07/blog-post_19.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/TEQ2qb1LSbI/AAAAAAAAANU/OdXu9K5pEGw/s72-c/toros.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-4572605632650487565</id><published>2010-07-04T03:04:00.001-07:00</published><updated>2010-07-04T03:19:06.459-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/TDBdZTwy4GI/AAAAAAAAANM/DjC5Cq-e0NA/s1600/BOY.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5489990635147681890" style="WIDTH: 269px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/TDBdZTwy4GI/AAAAAAAAANM/DjC5Cq-e0NA/s400/BOY.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#ffffff;"&gt;&lt;strong&gt;.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;BOY&lt;/span&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;No hará ni un mes tuve la fortuna de pasar una de esas jornadas que te sirven para “cargar pilas”. Por motivos que no vienen al caso, asistí a la edición anual de un &lt;em&gt;Concurso de Perros Sin Raza&lt;/em&gt;. (Así publicitado, pudiera parecer que el evento adolecía de una cierta discriminación con sus participantes, pero bien claro lo indicaba el asterisco en la pancarta: &lt;em&gt;También los que la tienen serán bienvenidos&lt;/em&gt;). El acto estaba organizado por una de esas sociedades protectoras nutrida de seres anónimos que se dejan el alma –y otras cosas más mundanas– por aquellos que algún día fueron echados a la calle desde lo que había sido su hogar durante años, en algunos casos toda su vida (no me detendré en esta ocasión a intentar evaluar tamaño comportamiento), y a los que yo siempre tanto admiré. Me refiero a los primeros, y al hecho de que, bajo mi humilde parecer, se necesita un generoso plus de coraje para rodearse un día sí y otro también de historias terribles, ponerles además nombre, ojos y rabo. Y regalarles en no pocas ocasiones una gozosa segunda oportunidad. Si acaso los ángeles y los milagros existen, tengan por seguro que no deben de andar muy lejos de estos escenarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quienes por mor de las circunstancias nos ocupamos de la defensa de los animales desde su vertiente sobre todo teórica, tenemos a veces la sensación de que quizá no llevamos a cabo una militancia completa, pues es muy fácil apretar el puño desde la comodidad del teclado, lejos de los olores de la sarna y de la visión del cuello sesgado. Estas historias nos llegan con frecuencia a la pantalla del ordenador: perros encadenados de por vida, leones obligados a saltar a través de un aro en llamas, conejos inmovilizados en los laboratorios, vaquillas linchadas por humanos con el mismo código genético que los voluntarios y voluntarias de entidades como la que organizaba el evento del que les hablo. Tener que asumir de qué pasta estamos hechos te mata o te hace más fuerte. Las imágenes sirven no obstante para alimentar tu ideología y particularmente tu repugnancia hacia buena parte de lo humano. Sin embargo, te puedes permitir el lujo de la distancia, y antes que nada de saber –a eso voy– que habrá quien cure esas heridas con sus propias manos. Imagino que cada cual es llamado a una parte de la lucha, pero he de confesar que ello no acaba de tranquilizarme del todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las cosas que más me llamó la atención durante la citada jornada fue la gran cantidad de visitantes –me refiero a los perrunos– a los que la administración impone la poca amistosa etiqueta de “peligrosos”, precisamente aquellos que, sin atisbo de culpa propia, nacieron bajo un perfil físico determinado. Imagino que se trataría de animales adoptados de centros de acogida, repudiados en su día por dueños de corazón negro y autonomía intelectual escasa, atemorizados por unos &lt;em&gt;mass media&lt;/em&gt; ávidos de morbo y noticias truculentas. Animales salvados de una muerte segura en el refugio correspondiente. Pues bien, y además de su número, quedé sorprendido porque durante un buen taco de horas allí no se produjera el menor incidente digno de reseña entre ellos. Supongo que este extremo supone una demostración práctica de quién es aquí de verdad el peligroso, y de que, convenientemente tratado, el animal más conflictivo se vuelve amistoso. En realidad, y con la carga de ingenuidad que ello pueda conllevar, soy de los que piensan que, lejos de fieros competidores, los animales podemos ser también “amigos para siempre”.&lt;br /&gt;Llámenme exagerado, pero me traje la sensación de haber pasado unas horas en el &lt;em&gt;paraíso&lt;/em&gt;. Dicen que tan preciado lugar sólo se disfruta una vez abandonado este valle de lágrimas y cotejado que has sido aquí abajo bueno buenísimo. Creo que no es exactamente así. Si uno se abre a las sensaciones más puras (la felicidad de los otros, un poner), por estos lares se pueden percibir &lt;em&gt;paraísos&lt;/em&gt; con absoluta nitidez. Puede que no lo sepa explicar con palabras, aunque sé perfectamente lo que quiero decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero quizá quepa resumir todas las emociones del día en &lt;em&gt;Boy&lt;/em&gt;, el abuelito que se llevó el galardón final. Por lo que creí entender, &lt;em&gt;Boy&lt;/em&gt; se ha pasado buena parte de su existencia encerrado en una jaula, y ahí hubiera terminado en caso de no cruzarse con su amiga (me niego en este contexto a llamarla “dueña”) humana, quien le ofreció el mejor regalo para cualquier ser sensible: el afecto. Con toda probabilidad, &lt;em&gt;Boy&lt;/em&gt; no responde a ninguno de esos estúpidos cánones estéticos que conceden o niegan la condición de “bello”. Pero encarna sin embargo como nadie la “belleza ética”. Y yo, que con frecuencia me abandono a esto de escribir, me siento sencillamente incapaz de recoger en un texto qué cosa pueda significar eso, aunque no tengo dificultad alguna en percibirlo como una bocanada de aire fresco, un chute de optimismo en vena. Por otro lado, &lt;em&gt;Boy&lt;/em&gt; me hizo recuperar la desoladora idea de la unicidad. Quiero decir con ello que –salvo que se crea en realidades espirituales, y no es el caso– los animales, humanos o no, solo tenemos una oportunidad de experimentar nuestro paso por este mundo (el único posible, en lógica consecuencia), lo que comporta que se nos niega toda posibilidad de desagravio por las afrentas de las que pudiéramos haber sido víctimas. &lt;em&gt;Boy&lt;/em&gt; es el vivo reflejo de lo que quiero decir. Será por la edad, que no perdona –hablo ahora de mí–, pero no consigo superar la desazón que me provoca esa cruel realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo a quienes se les llenaron los ojos de lágrimas cuando &lt;em&gt;Boy&lt;/em&gt; recibía su medalla. No era para menos. Y hasta recuerdo en semejante tesitura a un barbudo chicarrón del norte, convenientemente apartado del público por aquello del pudor masculino, menuda tontería.&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#666666;"&gt;© julio 2010&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-4572605632650487565?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/4572605632650487565/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2010/07/blog-post.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/4572605632650487565'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/4572605632650487565'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2010/07/blog-post.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/TDBdZTwy4GI/AAAAAAAAANM/DjC5Cq-e0NA/s72-c/BOY.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-3130715587880639356</id><published>2010-06-23T03:31:00.000-07:00</published><updated>2010-06-23T03:48:26.097-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/TCHi3U29LOI/AAAAAAAAAM8/N2sdOF5MSE0/s1600/mono+sonrisa.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5485915261233868002" style="WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 267px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/TCHi3U29LOI/AAAAAAAAAM8/N2sdOF5MSE0/s400/mono+sonrisa.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#660000;"&gt;¿QUÉ ES ESO DE &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#660000;"&gt;LOS “DERECHOS DE &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#660000;"&gt;LOS ANIMALES”?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;Miles de personas se manifiestan por las calles céntricas de Madrid mostrando su rechazo a que la Comunidad Autónoma declare las corridas de toros “Bien de Interés Cultural”. Varias docenas de ciudadanos anónimos se desnudan en una gélida plaza de Barcelona durante más de una hora para llamar la atención de los transeúntes sobre la industria de la peletería fina. Un centenar largo de usuarios, acompañados de sus perros, piden en Bilbao que éstos puedan acompañarles en el metro, autobús y otros transportes públicos, tal como de hecho sucede en muchas ciudades europeas. Ocho activistas por los derechos de los animales permanecen durante toda la mañana expuestos a pleno sol sobre grandes bandejas de plástico que simulan las que encontramos en los escaparates de las carnicerías.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#333333;"&gt;© junio 2010&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#333333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;[*] Para acceder al artículo completo, pulsar el icono correspondiente de la columna izquierda.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-3130715587880639356?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/3130715587880639356/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2010/06/que-es-eso-de-los-derechos-de-los_23.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/3130715587880639356'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/3130715587880639356'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2010/06/que-es-eso-de-los-derechos-de-los_23.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/TCHi3U29LOI/AAAAAAAAAM8/N2sdOF5MSE0/s72-c/mono+sonrisa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-6814445296293499223</id><published>2010-05-17T01:42:00.001-07:00</published><updated>2010-05-17T03:32:22.087-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/S_ECJUuMd9I/AAAAAAAAAMU/sEOXhxn68fs/s1600/los+manolos.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5472157381436405714" style="WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 200px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/S_ECJUuMd9I/AAAAAAAAAMU/sEOXhxn68fs/s400/los+manolos.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#ffffff;"&gt;&lt;strong&gt;.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;LOS MANOLOS&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#003300;"&gt;Por tan castizo apelativo se conoce a una pareja de presentadores deportivos –hornada guay– que hacen las delicias de sus fans desde cierta cadena privada, a juzgar por las pasiones que al parecer despiertan uno y otro en medio país (exagero, naturalmente), pues hasta pancartas cutres confeccionan algunos aficionados para desplegar en el estadio con el loable propósito de que les saquen en el programa. Y les sacan. ¡Vaya si les sacan! Por falta de pudor que no sea, arriba la autoestima, y ellos encantados de haberse conocido. Y bueno, lo de las pancartas, pues ya se sabe, una chiquillada sin malicia… Salvo que las mismas personas que las diseñan con primor y hasta con una pequeña inversión de tiempo y dinero no hayan hecho nunca cosa parecida para condenar el hambre en el mundo o para criticar cualquier tipo de injusticia. Y mucho me temo que éste pueda ser el caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero volvamos a los Manolos, porque lo de estos tipos tiene delito. Por la que se ha montado, pareciera que lo suyo es una metedura de pata circunstancial, cosas del directo y de las emociones futboleras. Nada de eso. Los chicos vienen apuntando maneras desde hace tiempo, o sea, desde siempre. En el espacio que presentan en comandita resulta muy normal que ofrezcan, no se sabe muy bien a santo de qué, escenas de terribles accidentes durante competiciones de motor, aderezados con toda suerte de golpes y caídas que duelen solo con verlas. Ellos hacen como que también les hace pupa la contemplación de las imágenes, pero son tan poco creíbles en su interpretación que no engañarían ni a un bebé. Se necesita ser malnacido para recrearse ante alguien a quien le acaban de fracturar el peroné de una patada, repitiendo las imágenes hasta la nausea.&lt;br /&gt;Y, por supuesto, con semejante perfil, huelga decir que los susodichos no pierden oportunidad de regalarnos el comentario machista de turno, y no digamos si de homosexualidad se trata, campo siempre abonado para gracietas mil. Busqué alguna foto que ilustrara el presente artículo en mi blog, y, aunque no resultó elegida, me impactó la que nos muestra a uno de los Manolos embutido en un disfraz cutre de líder tibetano, por aquello de su apellido, haciendo gala así de su incontestable sentido del humor. Créanme, la cosa no da más de sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ha tenido que suceder lo del mendigo de Hamburgo para que la gente se ponga las pilas, y el Manolo que se sacó de la chistera tan vergonzosa escena se ha visto obligado a ofrecer disculpas desde su atalaya para apaciguar los ánimos, aunque, dada la catadura moral que transpira el muchacho, cuesta creer que de verdad el arrepentimiento surgiera de él mismo y no de la dirección de la propia cadena, porque el negocio es el negocio, y estas cosas engordan solas hasta acabar arrollándolo a uno. Imagínense de qué argamasa estará hecha la parejita, que, reconducido –y se supone que olvidado– el bochornoso incidente, el otro Manolo da paso a las siguientes imágenes, y califica de “retrasados mentales” a quienes montan bronca en cada celebración deportiva y aguan la fiesta a las facciones pacíficas del club. Mucho me temo que sobre el comentario en cuestión nadie dirá nada, pues aquí se airea lo que conviene y se tapa lo que procede. Es lo que hay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto al ya famoso microrreportaje, a mí lo que más me turba es el perro, que, asustado ante la horda de cromañones que les rodean, trata de buscar refugio bajo la manta que comparte con su amigo humano, el indigente protagonista de la escena, elevados ambos a estrellas mediáticas por apenas unos segundos ante la cámara, y sin citar palabra. Hombre y perro ofrecen al mundo su perplejidad, pura, prístina, transparente como el cristal. En esa imagen se resume buena parte de lo que está sucediendo en esta nuestra cacareada “sociedad del bienestar”, y acaso de lo que nunca dejó de suceder. Mientras la afición, solidaria ella, se despoja de la calderilla que sobró de la ronda de cervezas y los compañeros periodistas ríen patéticos la ocurrencia desde los estudios, el mendigo protege a su amigo y mira atónito a sus compañeros de especie. “Pasta, echadle pasta”, arengaba Manolo, este nuevo Vicente Ferrer, y los seguidores, obedientes, echaban pasta en el cuenco. Y un móvil, y bufandas de su equipo, y hasta una tarjeta de crédito. Todo muy normal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día en que los Manolos se estampen contra un muro y se rompan unos cuantos huesecitos nos vamos a descojonar todos, porque sabido es que un cúbito apuntando adonde no debe es la mar de gracioso. Aunque quizá la cosa cambia cuando es un hueso familiar. Nos vamos a partir la caja todos y todas cuando pierdan el trabajo y tengan que echarse a las frías calles de Madrid a pedir limosna con barba de una semana. A ver qué carita ponen al ver aparecer al necio de turno alcachofa en ristre buscando carnaza para su programa.&lt;br /&gt;La empatía no acaba de sacudirse el muermo, sigue aletargada en su tétrico refugio. Y lo malo es que somos nosotros mismos quienes nos encargamos de ofrecerle su dosis diaria de anestesia.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;© mayo de 2010&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=jHaDOcZaBCY"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;http://www.youtube.com/watch?v=jHaDOcZaBCY&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-6814445296293499223?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/6814445296293499223/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2010/05/los-manolos.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/6814445296293499223'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/6814445296293499223'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2010/05/los-manolos.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/S_ECJUuMd9I/AAAAAAAAAMU/sEOXhxn68fs/s72-c/los+manolos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-3721687681923042666</id><published>2010-04-26T03:26:00.000-07:00</published><updated>2010-04-26T03:41:24.992-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/S9Vr-0Xr8RI/AAAAAAAAAL8/LkFTpg1pnBY/s1600/Slave_laborers_at_Buchenwald.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5464392449838018834" style="WIDTH: 324px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/S9Vr-0Xr8RI/AAAAAAAAAL8/LkFTpg1pnBY/s400/Slave_laborers_at_Buchenwald.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#660000;"&gt;SÓLO SON ANIMALES&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;Somos nuestros libros. Quien más quien menos tiene una lista de obras que moldearon en algún grado su pensamiento, sin las cuales quizá su vida no sería igual en todos los detalles. En mi caso particular, uno de esos títulos es sin duda &lt;em&gt;The dreaded comparison&lt;/em&gt; [&lt;em&gt;La comparación temida&lt;/em&gt;, aunque no tengo constancia de que exista versión en español], de la activista estadounidense Marjorie Spiegel, quien en esta pequeña joya (cien escasas pero provocadoras páginas, fotografías e ilustraciones incluidas) nos sacude en plena cara abordando sin temor la para ella pertinente equiparación entre el sufrimiento &lt;em&gt;humano&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;animal&lt;/em&gt;, que siempre estuvo convenientemente separado por un abismo en nuestra cultura antropocéntrica, como separadas estuvieron (quisiera de verdad utilizar el pretérito) distintas comunidades humanas en función de criterios tan triviales como el género o el color. Superadas –al menos en teoría– estas últimas formas de discriminación arbitraria, queda aún intacta la más devastadora: la que condena a alguien no tanto por pertenecer a un determinado grupo, sino por no formar parte del humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Traigo a colación todo esto por un artículo de opinión donde cierta periodista exhibía su indignación ante la cabecera elegida por una televisión autonómica para ilustrar la tragedia cotidiana de las gallinas ponedoras, y que mencionaba a un conocido campo de exterminio nazi. Y es aquí donde nos topamos con la verdadera esencia de lo que hacemos con los animales hoy en la llamada &lt;em&gt;sociedad del bienestar&lt;/em&gt;, paradójicamente erigida sobre el &lt;em&gt;malestar&lt;/em&gt; de otros.&lt;br /&gt;Siempre hubo quien se atrevió con la comparación, ofensa imperdonable para muchos –la citada periodista entre ellos–, aunque no se comprende bien en qué pueda consistir tal injuria, cuando lo único que se hace es ejercer una feroz condena de determinada realidad a partir de un ejemplo de referencia devastador. Pero lo cierto es que aquellos que se aventuraron con la “comparación temida” afirmaron que, lejos de ser equiparable, el trato que damos en la actualidad a un sinnúmero de animales supera con creces el horror que millones de seres humanos soportaron durante los pasados años cuarenta en Centroeuropa. La reflexión no es gratuita, teniendo en cuenta parámetros tan razonables como el número de individuos implicados y el grado de sometimiento que padecen (hablo de los animales). Por cuanto al primero, se baraja una cifra que al menos yo nunca pude digerir, y sigo en esa tesitura: tres mil animales inocentes mueren cada segundo a manos de la comunidad humana por razones que nada tienen que ver con nuestra supervivencia. ¡Cada segundo! Quienes comparten sus vidas con perros y gatos saben bien lo que supone la pérdida física de éstos, lo que cada uno de ellos y ellas significa en la biografía sentimental de sus tutores. Se trata de seres únicos e irrepetibles, tanto como podamos serlo nosotros mismos. Es por eso que la cifra referida debería pender sobre nuestras conciencias como una losa insoportable. Si fuéramos éticamente decentes, claro está. Pero preferimos causar un infinito sufrimiento a un montante extraordinario de individuos inocentes por razones tan peregrinas como que nos agrada el sabor de sus cuerpos, el tacto de su piel, o la estética de un determinado espectáculo. Al final va a ser cierto aquello de que para hallar el famoso eslabón perdido entre el mono salvaje y el verdadero ser humano lo único que hemos de hacer es mirarnos al espejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mayoría de la gente se muestra sencillamente incapaz de comprender la tragedia de los animales, su verdadera dimensión, y nuestra responsabilidad directa en esa gigantesca desdicha. La recurrente comparación con la realidad nazi se queda pequeña cuando abordamos el drama de los animales en nuestra sociedad con un mínimo espíritu crítico. Pero ni siquiera podemos atribuirnos los animalistas un ápice de originalidad en tan dolorosa tarea, pues ya lo hicieron con la serenidad pero con la contundencia necesaria intelectuales de calado, antes lo decía. Luminosas excepciones a la regla conformista, como la de Isaac Bashevir Singer, el prolífico escritor de origen polaco (Premio Nobel de Literatura, ningún juntaletras), quien sufrió en su propia familia la persecución étnica e ideológica. El pensamiento de que los hombres son nazis para los animales aparece en varias de sus obras. En un momento dado, pone la reflexión en boca de Herman, el protagonista de su cuento El escritor de cartas, quien, ante una ratona con la que comparte los sinsabores de la vida, especula: &lt;em&gt;“Respecto a los animales, todos los humanos somos nazis. Hemos convertido sus vidas en un eterno Treblinka”&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;La referencia al Holocausto se repite en las reflexiones de otros intelectuales a la hora de exteriorizar sus sensaciones sobre qué supone el exterminio sistematizado de los animales. Sabido es que lo que sucedió en aquella Alemania negra con millones de personas inocentes sigue ocupando en el imaginario de la opinión pública el primer puesto en cuanto a la degradación moral del ser humano se refiere. Con todo, el escritor sudafricano John Maxwell Coetzee, galardonado igualmente con el Nobel, gusta de colocar en los personajes de sus novelas sus propias inquietudes morales, y así lo hace en uno de sus trabajos más conocidos: &lt;em&gt;“Dejad que lo diga claramente: estamos rodeados de una cultura de degradación, crueldad y muerte que rivaliza con lo que el Tercer Reich fue capaz de hacer, que, de hecho, lo empequeñece, por cuanto la nuestra es una cultura sin fin, que se autoregenera, trayendo al mundo sin cesar conejos, ratas, aves y ganado, con el único propósito de sacrificarlos”&lt;/em&gt;. En un sentido similar, el filósofo alemán Theodor Adorno expresa su desazón ante la tragedia cotidiana de los animales valiéndose de un campo de concentración como referencia. Así, afirma con indisimulada amargura que &lt;em&gt;“Auschwitz empieza cuando uno mira a un matadero y piensa: sólo son animales”&lt;/em&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt; &lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#333333;"&gt;© abril de 2010&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#333333;"&gt;&lt;strong&gt;[*] Este artículo (o al menos su germen) fue censurado por el periódico El País, aunque –eso sí– aduciendo la burda excusa de la “falta de espacio”. Pasa mucho. No creo ser yo sospechoso de connivencia sumisa con ideología alguna (entre las comúnmente aceptadas, quiero decir), como bien saben quienes me conocen. Y por ello considero que lo reaccionario anida con absoluta comodidad tras cualquier ideario, sea rojo, azul o amarillo. El presente texto pretendía servir de mero complemento a otro que, firmado por una periodista de plantilla, criticaba en el citado diario el título elegido por un reportaje televisivo para abordar cierto tema de maltrato animal. Intenté por todos los medios posibles a mi alcance (conversaciones telefónicas incluidas) hacerles entender que lo que se vertía en el artículo publicado era cuando menos sesgado, y que por ello quizá fuera pertinente una versión complementaria. Simplemente me resultó imposible que aceptaran mi posición. Para quien desee ilustrase al respecto y sacar sus propias conclusiones, dejo la dirección del mencionado artículo:&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/pais/vasco/comparacion/elpepiesppvs/20100222elpvas_14/Tes/"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#000066;"&gt;&lt;strong&gt;http://www.elpais.com/articulo/pais/vasco/comparacion/elpepiesppvs/20100222elpvas_14/Tes/&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#ffffff;"&gt;&lt;strong&gt;.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-3721687681923042666?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/3721687681923042666/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2010/04/blog-post.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/3721687681923042666'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/3721687681923042666'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2010/04/blog-post.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/S9Vr-0Xr8RI/AAAAAAAAAL8/LkFTpg1pnBY/s72-c/Slave_laborers_at_Buchenwald.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-3432135777095115617</id><published>2010-03-01T05:47:00.000-08:00</published><updated>2010-03-01T06:03:55.323-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;&lt;object width="320" height="266" class="BLOG_video_class" id="BLOG_video-26aded2b735b6008" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/get_player"&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF"&gt;&lt;param name="allowfullscreen" value="true"&gt;&lt;param name="flashvars" value="flvurl=http://v11.nonxt5.googlevideo.com/videoplayback?id%3D26aded2b735b6008%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1330255204%26sparams%3Did,itag,ip,ipbits,expire%26signature%3D65EA090A33D691A60F76F2A9E7957E805179E925.18BCE7D9677DE25FEE8F04EB189A581D9F4B0878%26key%3Dck1&amp;amp;iurl=http://video.google.com/ThumbnailServer2?app%3Dblogger%26contentid%3D26aded2b735b6008%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw160%26sigh%3DHbegeYXxe0Rzr6zxD42FSbjS7CY&amp;amp;autoplay=0&amp;amp;ps=blogger"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/get_player" type="application/x-shockwave-flash"width="320" height="266" bgcolor="#FFFFFF"flashvars="flvurl=http://v11.nonxt5.googlevideo.com/videoplayback?id%3D26aded2b735b6008%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1330255204%26sparams%3Did,itag,ip,ipbits,expire%26signature%3D65EA090A33D691A60F76F2A9E7957E805179E925.18BCE7D9677DE25FEE8F04EB189A581D9F4B0878%26key%3Dck1&amp;iurl=http://video.google.com/ThumbnailServer2?app%3Dblogger%26contentid%3D26aded2b735b6008%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw160%26sigh%3DHbegeYXxe0Rzr6zxD42FSbjS7CY&amp;autoplay=0&amp;ps=blogger"allowFullScreen="true" /&gt;&lt;/object&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#ffffff;"&gt;&lt;strong&gt;.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;¡ESOS DEDITOS!&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;Seguro que nos pasa a todos, y por aquello de no querer exteriorizar nuestras intimidades lo callamos. Me refiero a la turbadora sensación de que ciertas personas, a pesar de no representar ya nada en nuestras vidas, parece que nos persiguieran sin descanso. Hablo de compañeros de estudios a los que creíamos haber dado el esquizado definitivo, y que te invitan a su círculo exclusivo de amiguitos a las dos horas escasas de tu incorporación al &lt;em&gt;clan facebook&lt;/em&gt;, o familiares a los que dábamos por enterrados (al menos en sentido figurado, deseos aparte), pero que siguen felicitándote el cumpleaños, las Navidades y hasta el solsticio de verano. Y a esta cohorte habría que añadir por derecho propio a los políticos. ¿Quién se acuerda de Hernández Mancha, o de Isabel Tocino? Cumplieron su papel, mal o bien, y hasta otra. Pero hay otros que parecen resurgir de sus cenizas una vez tras otra y consiguen estar en el candelabro con pasmosa frescura. Acaso sea Aznar el ejemplo más palpable, y también el más descarnado. Este pequeño fascista (supongo que no se ofenderá por el epíteto si aceptó con una sonrisa gélida el de “asesino”) aparece como el Guadiana, a lo mejor porque nunca se acabó de ir del todo, y nos regala su apestoso aliento en el cogote. Ora por una conferencia en perfecto inglés en no sé qué supermegauniversidad americana, ora por unas declaraciones en su propia fundación (a ver quién le tose en campo propio). La cosa es salir por la tele y que hablen de uno, aunque sea bien, ya lo decía el otro. Y si hay que mandar a la mierda a alguien sin despeinarse –al parecer, imposible en el caso que nos ocupa–, pues se le manda. Al menos el gesto ha servido para que algunos nos enteremos de que hasta nombre tiene: peineta. Les juro que nunca había oído tal cosa hasta hace unas semanas. Y eso que los medios se han hinchado a poner imágenes de casos similares, porque la videoteca da mucho de sí desde la invasión de las tecnologías modernas esas. Deportistas, políticos, artistas varios… Todo el mundo con el dedito enhiesto, siempre más fino y discreto que un buen corte de mangas, desde luego. Pero faltaba un sector profesional en la colección de imágenes, ahora que lo pienso…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quienes leen este artículo más allá de las fronteras vascas –de las actuales, me refiero– no sabrán de qué hablo, pobrines. Pero para eso estoy yo aquí, para ilustrarles sobre hasta qué grado llega el lameculismo –el procesador de texto me lo corrige, mas todo es cuestión de &lt;em&gt;“agregar al diccionario”&lt;/em&gt;, ya saben, con el botón derecho– en este santo país. La cosa sucedió a apenas doscientos metros de mi propia casa, aunque no tuve ocasión de presenciarlo en directo, tal vez porque a un servidor, y además de la música militar, nunca le supo levantar tampoco la monarquía. Cada cual tiene sus manías y hasta sus fijaciones. Pues, como iba diciendo, el monarca no iba precisamente en loor de multitud subiendo la empinada cuesta de la Catedral Vieja, flanqueado por Señora y Lehendakari, éste con cara de circunstancias, como procedía por protocolo, porque aquí todo está estudiado. Entre curiosos a los que la caminata real les pilló en ese momento en plena salida a por el pan y alborotadores de la izquierda radical, allí no habría ni trescientas almas. Y hete aquí que Juan Carlos de Borbón y Borbón y no sé cuantos Borbones más, en un gesto popular por entendible, dispara su dedo corazón –él para esto de las emociones siempre fue muy mirado– y se lo regala a quienes le abuchean con toda sinceridad. El Rey de España mandando a la real mierda al grupete de independentistas vascos, a quienes con sumo gusto me hubiera unido si de exigir independencia de tan Magna Institución se hubiera tratado.&lt;br /&gt;Pero la peculiar imagen apenas ocupó unos segundos en el telediario de la televisión autonómica –eran otros tiempos–, y la escenita quedó ahí. Y en el disco duro de miles de ordenadores personales, justo es decirlo también, así como en la famosa “red de redes”. Si no me creen, no tienen más que entrar en mi &lt;em&gt;blog&lt;/em&gt;, bien fácil lo tienen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues esto era lo que traía hoy a colación (¡les parecerá barro!): un escenario donde no todos somos iguales (ni de lejos), a pesar de la monserga esa de la Constitución que todo lo iguala y que se supone riega el país de democracia hasta sus más recónditos parajes. Allá cada cual si se lo traga con el zumo del desayuno como si fuera una pildorita. ¿Y ahora qué? ¿Nos dedicamos con cruel fruición a linchar al del bigotito inane mientras dejamos que el de la corona se vaya de rositas, o cómo hacemos? Que me lo expliquen, si no es mucha molestia, porque soy el primer interesado en conocer las razones exactas por las que hay que colgar de las orejas a unos (presidentes que lo fueron) y pasar de puntillas por idénticas miserias en el caso de otros (reyes que lo son y que al parecer piensan seguir siéndolo por los siglos de los siglos). Nunca creí que pudiera yo verme aquí, sentado ante la pantalla de mi portátil un sábado por la tarde, escribiendo un texto del que pudiera desprenderse que solicito un desagravio público para Aznar. Lo que hay que ver. Pero, con todo, lo que más me enerva es el hecho de que alguno que otro se habrá embolsado ya una pasta gansa por lo mismo que yo hago gratis total, y no me quejo. No se quejen ustedes tampoco.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#666666;"&gt;© marzo 2010&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-3432135777095115617?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/3432135777095115617/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2010/03/esos-deditos-seguro-que-nos-pasa-todos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/3432135777095115617'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/3432135777095115617'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2010/03/esos-deditos-seguro-que-nos-pasa-todos.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-390822522881191755</id><published>2010-02-18T11:02:00.000-08:00</published><updated>2010-02-18T11:30:42.363-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/S32PmI304LI/AAAAAAAAAL0/l7JH4M-ggW8/s1600-h/linchamiento+1930.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5439661810312863922" style="WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 306px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/S32PmI304LI/AAAAAAAAAL0/l7JH4M-ggW8/s400/linchamiento+1930.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#663300;"&gt;&lt;strong&gt;RACISMO FICTICIO&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;Se hacía público hace poco el enésimo estudio sobre racismo y xenofobia (acaso dos caras de la misma moneda) en nuestro ámbito geográfico, y a uno le asaltan ya a estas alturas serias dudas sobre si en según qué trabajos de investigación los resultados están decididos antes incluso de su elaboración. Porque no se entiende la absurda manía que nos ha cogido con esto de que somos racistas. (Los blanquitos europeos respecto a los morenitos venidos de fuera, entiéndase, pues al parecer resulta ontológicamente imposible ser emigrante y xenófobo: valiente idiotez).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mí lo que me inquieta sobremanera es la insultante relajación con la que admitimos nuestra supuesta naturaleza racista, a pesar de que tal condición supone en la práctica una de las formas más repugnantes de injusticia de la que pueda acusarse a la comunidad humana. Mas la cuestión de fondo pasa también por ver si en realidad somos tan racistas como afirman los estudios, o incluso si lo somos en algún grado. Yo, sin ir más lejos, no atisbo por ningún lado ese racismo del que se nos acusa. Y soy consciente de que esta mera percepción me convierte a los ojos de no pocos intelectuales oficiales –de los que cobran por serlo, quiero decir– en el peor de los reaccionarios, cuando no directamente en facha. Pero tampoco me voy a cortar las venas por ello, como podrán comprender. Es lo que hay.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;Cuando se debate sobre cuestiones importantes –y el racismo lo es como pocas–, conviene dejar sentado de qué estamos hablando: qué entendemos por “racismo”, en otras palabras. Imagino que quienes tenían vetada la entrada a determinadas playas en la Sudáfrica de no hace tantos años, o aquellos que no podían cursar estudios en la Norteamérica de los años sesenta, se estarán partiendo la caja ante el “terrible” racismo que al parecer se estila por estos lares. ¿Conocen ustedes a alguien que impida la entrada de nigerianos, de magrebíes, de sudamericanos, de finlandeses, en su establecimiento? ¿Alguien al que se le niegue la matrícula en la escuela por el color de su piel o por su adscripción cultural? ¿Saben de algún vecino molesto por el ruido que arman los inquilinos de arriba, encantado de la vida con idéntico estruendo tras enterarse de que los gamberros, en lugar de aceitunados y extranjeros, son rubios y locales? Yo tampoco. Ni los políticos que se abonan al discurso conveniente y a quienes un micrófono abierto les juega una mala pasada. Ni los periodistas que, bajo nómina, escriben una cosa y piensan otra bien distinta, de algo hay que vivir. ¿Creen los responsables de estos estudios amañados que vamos a sentir repugnancia moral hacia quien rebana el clítoris a su hija “sólo” porque es islamista? Nos han tomado por imbéciles. Quizá porque de verdad somos imbéciles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Urge en consecuencia acuñar una definición consensuada del término &lt;em&gt;racismo&lt;/em&gt;, no vaya a ser que estemos emitiendo juicios dispares y hasta antagónicos sobre un mismo fenómeno y todos tengamos razón. Y quiero suponer que tal absurdo no procede, pues entiendo que la verdad sigue siendo, en principio y sin otras connotaciones periféricas, siempre deseable.&lt;br /&gt;El racismo como puesta en práctica de una discriminación arbitraria se nos presenta tan condenable, que flirtear con él –verlo donde no existe– resulta harto preocupante. ¿Se han preguntado alguna vez por qué los antropólogos eluden de manera sistemática la cuestión del racismo? Yo sí, y he de confesar que no encuentro una respuesta que me satisfaga. (Lo que no significa que no deba seguir preguntándomelo, nótese la diferencia). Ellos prefieren hablar de “etnocentrismo”, hasta donde yo sé, una práctica comunitaria no escrita tan antigua como la propia Humanidad. Y tal vez lo sea por lo eficaz que siempre resultó a la hora de defender los intereses propios: pura y jodida supervivencia. Creo que quien más quien menos se aliaría con el mismísimo diablo si ello beneficiase a todas las partes. ¡Sólo faltaba! Pero considero a la par que la papilla de la dichosa “alianza de civilizaciones” es un trágala por el que una razonable mayoría no está dispuesta a pasar. Y no percibo estar precisamente solo en tan particular apreciación. De lo contrario, ya me explicarán ustedes la razón por la que habríamos de condenar el ahorcamiento público de ladrones o la lapidación de adúlteras, con independencia de la comunidad cultural donde tengan lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hemos acabado asumiendo con pasmosa naturalidad que los occidentales (no se me ocurre otra acotación) somos racistas por naturaleza, mientras que las otras comunidades únicamente pueden ser víctimas de nuestras miserias culturales. ¿De verdad nos hemos tragado que las demás &lt;em&gt;razas&lt;/em&gt; están vacunadas contra tan detestable sesgo? ¿Por qué entonces esos estudios ni osan sugerir que la tara racista puede darse por igual en cualquier comunidad política, sea local, inmigrante, negra, blanca o amarilla? Demasiada gente vive en nuestra sociedad del racismo ficticio. Los responsables de tales estudios saben que el diagnóstico está hecho antes siquiera de perfilarlo, antes lo decía. Las Administraciones saben que decir ciertas obviedades contraviene el decálogo de lo políticamente correcto. Como bien lo saben determinados colectivos civiles que se encuentran cómodos en la ramplona afirmación del &lt;em&gt;“sí, somos la mar de racistas”&lt;/em&gt;. Y no les va tan mal.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#666666;"&gt;© febrero 2010&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-390822522881191755?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/390822522881191755/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2010/02/racismo-ficticio.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/390822522881191755'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/390822522881191755'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2010/02/racismo-ficticio.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/S32PmI304LI/AAAAAAAAAL0/l7JH4M-ggW8/s72-c/linchamiento+1930.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-437753004054230607</id><published>2010-01-12T11:43:00.000-08:00</published><updated>2010-01-28T01:21:20.558-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/S1DQTuCJ1LI/AAAAAAAAALs/ciHhELZ1CLM/s1600-h/anciano+protesta+RET.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5427066588174603442" style="WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 392px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/S1DQTuCJ1LI/AAAAAAAAALs/ciHhELZ1CLM/s400/anciano+protesta+RET.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;CON MAYÚSCULA&lt;/span&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#330000;"&gt;Demasiada gente sigue todavía viendo la actividad y la mera existencia del Movimiento Animalista como una ofensa. No existe una razón principal para ello, sino dos. La primera supone que deberíamos destinar nuestros recursos a paliar el sufrimiento humano, y no “desperdiciar el tiempo salvando animalitos”. Tal hipótesis se basa –imagino– en la absurda premisa de que no pueden llevarse a cabo dos luchas solidarias a la vez, cosa obviamente falsa, como lo demuestra el hecho de que el grueso de la sociedad condena realidades paralelas e inconexas entre sí como la explotación laboral infantil y la violencia hacia las mujeres con total naturalidad, sin que se dé ninguna suerte de incompatibilidad entre ambas. A nadie se le ocurriría sugerir que luchar contra situaciones traumáticas por separado como el hambre y el cáncer es incompatible. ¿Por qué pensar entonces algo tan extraño si de la defensa organizada de los animales se trata? Por lo general, la gente disfraza de argumentos lo que no son sino burdas excusas para quitarse de encima cuestiones moralmente incómodas. Es por ello que se recurre a afirmaciones tan reduccionistas como la que afirma que “los humanos están primero”, propuesta que encierra la perversa idea de que hemos de poner por delante los intereses del verdugo respecto a los de la víctima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La segunda razón a la que antes aludía surge de un pensamiento igualmente equivocado, aquél que presume que “hay cosas mucho más importantes que defender a los animales”. No es cierto. ¿Significa esto que no hay lucha que merezca más nuestra atención que la animalista? Es exactamente lo que significa, en efecto. Con ello no trato de abonarme a una afirmación efectista pero hueca, sino adherirme al rigor, si nos atenemos a ciertos escalofriantes datos estadísticos: cada segundo mueren en el mundo a manos de la comunidad humana un número no inferior a tres mil animales, para los que su propia desaparición supone la única liberación a la que pueden aspirar. Confieso que nunca he podido digerir esta cifra. Quienes tenemos la maravillosa oportunidad de convivir a diario con miembros de otras especies conocemos la amarguísima experiencia de su desaparición física. Y es ahí donde radica mi incapacidad para aceptar tan demoledora cifra: ¡tres mil cada segundo!&lt;br /&gt;Quizá la gente no lo sepa, pero nunca existió actividad humana alguna que generara tal cantidad de sufrimiento gratuito como lo hace hoy la agresión a los animales. Nada en lo que podamos pensar supera en dolor a este fenómeno. Por eso, si acaso tuviéramos que optar por una única vía militante, deberíamos hacernos defensores de los animales. Por fortuna no nos vemos obligados a elegir entre diferentes causas solidarias, quedarnos con una y descartar las demás, antes lo decía. Pero conviene dejar claro el anterior punto, porque solo él pone a cada cual en su sitio. Las revoluciones que ha conocido nuestra historia biográfica como especie se quedan pequeñas ante la magnitud de la revolución que hacemos cada día boicoteando los circos, la carne, las pieles, ciertas cremas faciales… Y adoptando animales para ofrecerles un hogar definitivo. Siéndolo las demás, ésta es la Revolución con mayúscula.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#666666;"&gt;© enero 2010&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#666666;"&gt;&lt;strong&gt;(*) Desde la &lt;em&gt;Asociación Nacional de Amigos de los Animales (ANAA)&lt;/em&gt; me pidieron un artículo para su revista &lt;em&gt;4Patas&lt;/em&gt;, y fue un placer para mí ofrecerles este texto. Enhorabuena por la labor que realizáis en favor de los perros y gatos sin hogar.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#333333;"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-437753004054230607?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/437753004054230607/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2010/01/blog-post.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/437753004054230607'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/437753004054230607'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2010/01/blog-post.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/S1DQTuCJ1LI/AAAAAAAAALs/ciHhELZ1CLM/s72-c/anciano+protesta+RET.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-5100323423793804004</id><published>2009-12-15T03:28:00.000-08:00</published><updated>2010-01-12T12:05:18.070-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/Syd0U9cLTPI/AAAAAAAAALM/ydqGc2jHP50/s1600-h/funeral+niÃ±o+ulster.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5415424980375260402" style="WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 271px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/Syd0U9cLTPI/AAAAAAAAALM/ydqGc2jHP50/s400/funeral+ni%C3%B1o+ulster.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#330000;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#330000;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;EL TRÁNSITO&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;El año que acaba estuvo protagonizado en lo personal por la pérdida de un familiar cercano. Hacía mucho, muchísimo tiempo que no sufría de cerca una experiencia de este tipo. De pequeño yo me creía a pies juntillas eso de que la muerte es un esqueleto blandiendo una guadaña. Pasado el tiempo y alcanzada la etapa adulta, sigo pensando lo mismo. Recurro a la reflexión como alegoría, naturalmente, pero me parece del todo apropiada la imagen siniestra del saco de huesos sonriente frotándose los metacarpos ante un nuevo trofeo. Permítaseme la licencia humorística por esta vez, pero soy de los que opinan que eso de morirse es lo último.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué supone la muerte, la desaparición física de este valle de lágrimas? ¿Significa el final de una etapa, quizá la única que hay? ¿O es apenas el tránsito hacia nuevos trayectos de una experiencia eterna que nunca empezó y que jamás tendrá fin? Afirman algunos que la vida que conocemos supone solo un segmento del camino hacia mundos mejores, una prueba más o menos amarga con premio final, que nos resarcirá –según a quiénes, ojo, pues no a todos llega– de los sinsabores terrenales. Yo no creo demasiado en esas cosas, la verdad sea dicha, pero ello únicamente significa que no creo, no que acierte con mi descreimiento, por lo que tampoco me opongo de manera visceral a que otros lo vean así. Me consta que hacerlo da sentido a sus vidas y las llena en múltiples sentidos. Y algo así no tiene precio en un mundo donde la mezquindad es el pan de cada día.&lt;br /&gt;Pero aquí no me interesa tanto la reflexión sobre la muerte como tema filosófico, sino como experiencia vital e íntima, el mazazo que para todos sin excepción supone la pérdida de un ser querido. Recibir la noticia por teléfono, oír que éste o aquél ha fallecido en un accidente de carretera en plena juventud, todos sus proyectos reventados como por un cartucho de dinamita. O ver cómo se apaga la vida en su mirada día tras día, hora tras hora, que aquí todos tenemos fecha de caducidad y nada es eterno, máxime si ya se han quemado ochenta y cinco largos años del préstamo vital. Porque la vida es a fin de cuentas eso, un préstamo que hay que devolver tarde o temprano. Por mucho que se espere y se asuma como inevitable, es la muerte algo que nunca viene bien. En un momento dado el enfermo deja de respirar. Se acabó. Comienza la liturgia lógica y terrible. Recoger sus pertenencias del hospital, depositarlas en una casa ya vacía. ¿Cómo podemos llenar tanto en los demás con un escaso metro cúbico de volumen, que, bien mirado, viene a ser poco más que un puzzle de vísceras, músculos y líquidos viscosos? Cuando un ser querido muere nos damos cuenta de la cantidad de cosas que nos vinculaban a él –o a ella– sin saberlo. Cientos de objetos, recuerdos, fotografías, grabaciones, frases, consejos, desavenencias temporales que una vez superadas hicieron más fuerte la unión. Durante meses, años, seguirán llegando al domicilio cartas a su nombre. Algunas ciertamente paradójicas, incluso de una inconsciencia cruel, como la que le recuerda que debe vacunarse contra la dichosa gripe, ahora que llega el mal tiempo, no vaya a ser que un simple catarro le complique la existencia pudiendo evitarlo con un pinchacito de nada. Llámenme tonto, pero a mí una de las escenas más heladoras de la pérdida de un ser querido es observar al perro entrar en la casa moviendo la cola, esperando encontrarle, encontrarla, en cualquier recodo. La dramática imposibilidad de explicarle al animal que ya no está, que no volverá a estar, y que por eso no le recibe con su nombre y a veces con una galleta.&lt;br /&gt;La muerte convierte en sombría la jornada más luminosa. Pero por encima de tal obviedad, el día en que fallece nuestro amigo o familiar es un día extraño. La muerte es un hecho natural y como tal hay que aceptarlo. Pero ese día vemos a los demás de una forma diferente. Mascamos nuestra tragedia en la intimidad, observamos a la gente que ríe en la calle, que charla animadamente en los bares, que se despreocupa en un banco del parque. Nosotros mismos lo hacemos a diario sin pensar que en ese preciso momento ciertos convecinos lloran sus pérdidas humanas, y también animales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elucubremos ahora. ¿Qué día de la semana preferiríamos morir? ¿Durante un martes anodino, en una ciudad semivacía en plenas vacaciones de agosto? ¿O en una fecha señalada como Navidad o Año Nuevo, mientras medio país prepara con esmero las comidas familiares o se emborracha? ¿Tal vez en el día de nuestro cumpleaños, completando así no se sabe qué círculo espiritual? ¿Preferiríamos saber la fecha, por cierto? Intuyo que la mayoría no, pero por ello seguro que hay quien sí, aunque nada más sea que por apuntarlo en la agenda y no adquirir compromisos en tan señalada fecha. ¿Qué otras cosas pasan en el mundo mientras morimos? Millones de personas, seres humanos como nosotros mismos, se pelean en guerras absurdas, hacen el amor, pergeñan planes que nunca se cumplirán, celebran que otros se cumplieron, duermen, hacen deporte, comen, vomitan, se extasían ante excelsas obras de arte, se suicidan. ¿Qué haríamos cada vez que viéramos en el calendario un año más el día fatídico? (Aquello de que la vida es una permanente cuenta atrás hacia nuestro final físico será todo lo fatalista y hasta siniestro que ustedes quieran, pero verdad de la buena al mismo tiempo). ¿Celebraríamos de alguna manera esa suerte de “cumpleaños a la inversa”, asumiéndolo como un desafío chulesco al tipo de la guadaña? Según para qué, la dignidad se muestra como la mejor arma para combatir lo irremediable, por lo que una cierta dosis de insolencia quizá sea buena cosa para afrontar episodios tan desagradables como la muerte.&lt;br /&gt;Si uno lo piensa, y aceptando que la vida no es sino un tránsito del antes al después, tal vez proceda asumir con la justa dosis de ironía aquello de que, al fin y al cabo, la mayor parte de nuestro tiempo la pasamos muertos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#666666;"&gt;© diciembre 2009&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-5100323423793804004?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/5100323423793804004/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2009/12/el-transito-el-ano-que-acaba-estuvo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/5100323423793804004'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/5100323423793804004'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2009/12/el-transito-el-ano-que-acaba-estuvo.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/Syd0U9cLTPI/AAAAAAAAALM/ydqGc2jHP50/s72-c/funeral+ni%C3%B1o+ulster.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-5536997813038366971</id><published>2009-11-01T13:43:00.001-08:00</published><updated>2009-11-01T13:53:01.867-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/Su4BiTq6tgI/AAAAAAAAALE/HCKDRVste-Q/s1600-h/patxi+lÃ³pez+ajuria+enea.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5399254692171265538" style="WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 248px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/Su4BiTq6tgI/AAAAAAAAALE/HCKDRVste-Q/s400/patxi+l%C3%B3pez+ajuria+enea.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#990000;"&gt;CIEN&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Cien ciudadanos y ciudadanas vascas, saltándose olímpicamente la sacrosanta paridad (cosas del azar), tuvieron días pasados la al parecer magnífica oportunidad de visitar Ajuria Enea de la mano de su inquilino. La excusa, una fecha marcada en el calendario de nuestra historia política reciente: 25 de octubre. La ilusión quedó en parte chafada por la lluvia, imagino que de corte nacionalista, pero al menos Patxi les prometió un cafelito en los jardines de palacio cuando el tiempo mejore. Que esperen sentados (por la dureza de la climatología vasca, digo, apenas iniciado el otoño).&lt;br /&gt;En un alarde de acercamiento a la sociedad civil, no se les ocurre mejor idea que abrir las puertas de la residencia oficial al pueblo llano, quien lo único que tenía que hacer era llamar por teléfono y manifestar su deseo de participar en tan egregio evento. Y a cruzar los dedos para que salga el papelito con tu nombre. Bueno, cosas de los políticos –y de la dichosa imagen que ya no saben cómo enderezar–, podría pensarse. A mí la fórmula no me parece ni medio acertada, aunque bien es cierto que no soy yo precisamente un modelo de normalidad en cuanto a gustos. Creo saber en qué mundo vivo, y esto de las invitaciones públicas y de las cercanías corporales se lleva mucho, también eso lo sé. Pero lo que considero rayano lo palurdo es el sorteo en sí mismo; que se asuma un acto institucional con todo boato –se supone que pensado para la ciudadanía– como si de una lotería navideña se tratase. Si decides optar por la vía de la invitación, pues hazlo bien. Que vaya quien quiera, que se formen colas interminables al olor de los canapés y del vino español (porque aquí lo que sigue primando es el condumio a cargo del erario público, no seamos ingenuos), y que cuando llegue la hora la verja se cierre a cal y canto y hasta otro año. Pero lo de la tómbola queda pelín hortera, para qué les voy a decir otra cosa, y me atrevería a decir que atufa otro poco a clasismo rancio.&lt;br /&gt;E invitan al acto de tan pulcro sorteo a un selecto elenco de personajes populares –en el sentido de públicos, no me malinterpreten– para que hagan las veces de notarios, a quienes imagino pagarían desplazamiento y estancia, porque si no va de &lt;em&gt;vip&lt;/em&gt; esta gente no se mueve, ténganlo claro, sean transformistas, cocinitas o bicicleteros. Un dispendio en estos tiempos, ¿no les parece? El sorteo fue cubierto por numerosos medios de comunicación, cómo no, los mismos que dejaron ese mismo día plantados y sin rueda de prensa a un buen número de asociaciones civiles que pretendían contar cosas con bastante más enjundia que la rifa de marras. Nada nuevo bajo el sol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y luego está lo de los globitos. Y lo de los globazos. Los primeros soltados al cielo por no recuerdo qué formación política guay que aún no se ha enterado de que esto de arrojar basura al medio natural es una cochinada, por mucho que se revista de acto reivindicativo. Son los mismos que después nos dan lecciones sobre ecología. Los segundos, aerostáticos ellos, para entretener al pueblo, que, como es tonto, no se ha enterado de la dichosa celebración. Y como sabido es que atravesamos una época de bonanza económica y sobra dinero, pues se contrata una flotilla de globos de ésos y listo: a disfrutar, que son dos días. Son los mismos que te plantan en la cara lo de la crisis para justificar según qué suspensión de proyectos. Nos han tomado por imbéciles, y uno empieza a pensar que no sin cierta razón. A la que nos rascan el lomo comenzamos a ronronear cuales gatos agradecidos. Es lo que hay, y suponer que esto tiene solución a corto plazo se acerca por momentos al género de la ciencia ficción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelvo a la rifa. Lo suyo hubiera sido que el número de solicitantes ni siquiera habría llegado para cubrir las plazas ofertadas. (Por cierto, que tampoco anduvo la cosa tan lejos, porque ya me dirán ustedes si quinientas llamadas es como para tirar cohetes, conociendo lo que nos gustan los saraos gratis total, antes lo decía). En tal sentido, no sé cómo, pero ya se habrían encargado ellos solitos, los promotores de la idea, de hacer las cabriolas necesarias para maquillar el ridículo y trasladarnos el éxito envuelto en celofán. Medios no les faltan, tómese la expresión en su doble y literal sentido.&lt;br /&gt;Ignoro quiénes fueron al final los agraciados con tan chusca lotería, pero, a fuerza de ser sincero, a mí me hubiera encantado que el grueso completo hubiera pertenecido al extremo rojo de eso que llaman izquierda radical. Imagínense a Patxi entrando en el recibidor, corbata impoluta y perfumado de arriba a abajo, encontrándose de sopetón con la muchachada, ataviados ellos y ellas con las consabidas camisetas a rayas, con sus &lt;em&gt;piercing&lt;/em&gt; por doquier y sus botas de monte manchadas de barro cual si acabaran de hollar con éxito los &lt;em&gt;Hiru Haundiak&lt;/em&gt;, informales a la par que elegantes en su estilo, todos y todas con cara de mala hostia. ¿Imaginación perversa? ¿Mala fe? No pierdan el tiempo elucubrando sobre esa posibilidad. Ya les digo yo que sí. La peor de todas.&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#666666;"&gt;© noviembre 2009&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-5536997813038366971?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/5536997813038366971/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2009/11/cien-cien-ciudadanos-y-ciudadanas.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/5536997813038366971'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/5536997813038366971'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2009/11/cien-cien-ciudadanos-y-ciudadanas.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/Su4BiTq6tgI/AAAAAAAAALE/HCKDRVste-Q/s72-c/patxi+l%C3%B3pez+ajuria+enea.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-7277071106196213265</id><published>2009-10-05T02:41:00.000-07:00</published><updated>2009-10-05T02:47:14.516-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/Ssm_xjLb-wI/AAAAAAAAAK8/iHn7zE1Z7-I/s1600-h/piscina+pies.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5389049287103216386" style="WIDTH: 351px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/Ssm_xjLb-wI/AAAAAAAAAK8/iHn7zE1Z7-I/s400/piscina+pies.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;UN TERRORISTA &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;EN LA PISCINA&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;Que era profesor de ética, rezaba el titular. ¿Y? Hablo de la operación antiterrorista que las policías francesa y española llevaron a cabo allá por el pasado mes de abril, gracias a la cual pudo desarticularse buena parte de la infraestructura que al parecer ETA había diseñado para actuar contra el nuevo gobierno en Euskadi. Hasta aquí el contexto.&lt;br /&gt;Una vez identificados los malhechores, los medios informativos sin excepción resaltaron el hecho de que uno de los detenidos a este lado de la frontera impartía clases de ética en un instituto de Vitoria, y aportaban además como dato adicional el hecho de que en ocasiones el mismo individuo había llevado de excursión a sus alumnos para visitar ciertos parajes naturales, imagino que de alto valor ecológico, eso ya no lo sé. Pues a esto en particular me refiero con la breve interrogación del comienzo, que ahora amplio: ¿Y bien? ¿Qué tiene de especial que un terrorista dé clases de ética? Que alguien me lo explique, si no es mucha molestia, porque yo no le acabo de encontrar miga alguna a tan particular circunstancia. Sí, soy plenamente consciente de que los terroristas son muy malos y de que ocupan buena parte de su tiempo en preparar terribles atentados. Hasta ahí llego. Una actividad bien horrorosa, la terrorista. Pero no acabo de ver qué tiene de especial que uno de ellos se dedique a impartir clases de ética desde su actividad de docente. Porque no vaya a ser que estemos hablando de cosas distintas y todos llevemos razón. En cuanto a la ética, digo. Veamos. Si mis datos son correctos, la ética viene a ser la parte de la filosofía que estudia el comportamiento moral. ¿Es así, no? Y la moral, en cuanto que hecho fáctico, se nos presenta como un fenómeno en extremo variable por cuanto a resultados, hasta el punto de que lo moralmente aceptable para mí puede no serlo para otro. Y de ahí lo pertinente que resulta un estudio reglado del mismo: la ética.&lt;br /&gt;No creo estar afirmando nada extraordinario si digo que la mente de un terrorista no contempla que matar seres humanos esté mal siempre, sino que lo está en determinadas circunstancias. Hay quien considera contrario a toda moral causar daño gratuito a los animales, mientras que a la mayoría esta realidad se la trae al pairo, o al menos coloca los intereses del cocinero muy por encima de los que pueda tener la langosta a no ser escaldada viva. Cuestión de dónde se colocan los límites y de cómo se adereza el contenido, lo dicho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué ha pasado con la noble profesión de informar? ¿Qué ha sucedido para que, con independencia del matiz cromático del medio en cuestión, la práctica totalidad de los medios de comunicación caigan con tan preocupante frecuencia en reflexiones e interpretaciones reduccionistas que acaban moldeando la mentalidad social hasta convertirla en una masa gris indolente? (Quizá siempre fue así y el tonto es quien ve la película con otros ojos: yo mismo). ¿Qué se supone que es un terrorista en su vida cotidiana? ¿De verdad creemos que los abyectos terroristas se desayunan con sangre de vírgenes y cenan muslo de niño al horno? ¿Hasta dónde hemos simplificado nuestra percepción de las cosas? Recuerdo que no hace tanto el mismo periódico (se las lleva todas) presentaba en grandes titulares la frase de una señora de Logroño, quien todavía con la congoja en el gaznate relataba a la prensa que su hijo había compartido piscina con quien luego resultó ser un terrorista. Dicho sea con todos los respetos que merece la buena mujer (con los que merece, insisto, pero ni uno más), se necesita una generosa sobredosis de simpleza intelectual para declarar tamaña sandez así que el plumilla de turno se te acerca micrófono en ristre. Un terrorista es un peligro objetivo para todos en general y para algunos en particular. Por eso es lícita su detención, como es lícita la detención del policía que tortura en comisaría o la del político listillo que comete desfalco. Pero de ahí a que te coja un ataque de angustia al saber lo de la pileta compartida con el etarra, media un abismo. Los terroristas no suelen ir a hacerse unos largos en la piscina de la urbanización con la dinamita adosada a la cintura, señora mía, porque darían el cante y porque además chafarían el material, y ni una ni otra cosa les interesa a ellos, mas sí al grueso de la sociedad, y aquí retomo el tema de la moral, tan diferente para unos y para otros, según criterios y formas de ver el mundo. Que el terrorista más retorcido ejerza de profesor de ética no veo que aporte gran cosa a nuestra moral colectiva. Por perverso que pueda resultarnos el escenario, ambas cosas son perfectamente compatibles. Al menos mientras aceptemos con anodina inacción que puedan celebrarse corridas de toros asumiéndolas como eventos benéficos, entiéndanme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por momentos a uno le asalta la razonable duda de si acaso el mundo del periodismo no estará siendo víctima de un inadvertido proceso de esclerotización creativa –que en cualquier caso espero reversible–. Porque simplemente no se comprende que, con la que está cayendo, algunos se queden todavía mirando al dedo de quien señala las estrellas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#666666;"&gt;© octubre 2009&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-7277071106196213265?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/7277071106196213265/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2009/10/un-terrorista-en-la-piscina-que-era.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/7277071106196213265'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/7277071106196213265'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2009/10/un-terrorista-en-la-piscina-que-era.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/Ssm_xjLb-wI/AAAAAAAAAK8/iHn7zE1Z7-I/s72-c/piscina+pies.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-2318760592436401079</id><published>2009-09-14T01:19:00.000-07:00</published><updated>2009-09-16T12:31:10.486-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/Sq39FcMxwyI/AAAAAAAAAK0/OzkknWYkS8g/s1600-h/monumento+batalla+vitoria+detalle.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5381235399688569634" style="WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 225px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/Sq39FcMxwyI/AAAAAAAAAK0/OzkknWYkS8g/s400/monumento+batalla+vitoria+detalle.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;GAZAPOS&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;Traigo esta vez a colación un programa sobre cine que emite semanalmente desde hace años el segundo canal de la televisión pública vasca. Seguro que algunos de ustedes lo siguen con fidelidad, porque las pelis que emiten suelen ser entretenidas, y además porque como previa nos regalan de paso una producción extra donde lo mismo hablan de la vida amorosa de actores y actrices que nos cuentan las increíbles vicisitudes por las que pasó el rodaje de tal o cual filme. Estamos ante el típico espacio para cinéfilos incondicionales que –opinión muy personal–, sin ser excelso, aprueba con holgura.&lt;br /&gt;Pero hete aquí que hace algunos programas su presentador se adhirió a la siempre agradecida fórmula de los gazapos en el séptimo arte. Sí, me refiero a esas incomprensibles meteduras de pata que se dan hasta en las mejores familias, incluidas las superproducciones hollywoodienses, donde invierten sumas astronómicas en detalles de vestuario y luego se les escapa que el conductor de la cuadriga luce un mareante rolex en su muñeca izquierda. Y como complemento, nos ofreció el bueno de Félix otro subespacio, éste dedicado a las capitales vascas como escenario natural de películas extranjeras. (Ya llegamos al meollo del artículo, no se impacienten). Cuando le tocó el turno a Gasteiz (la tercera por orden de aparición, seguro que cosas del azar, ningún mal pensamiento), el presentador nos ilustró, encantado de la vida, sobre el lugar del rodaje, un céntrico punto de encuentro conocido por locales y foráneos: la &lt;em&gt;Plaza de la Blanca&lt;/em&gt;. [¿¡!?] Y por si no había quedado claro –sabido es que en periodismo el subrayado resulta fundamental–, Félix lo afirma hasta en cuatro ocasiones, lo que como mínimo demuestra que quien hablaba no tenía ni repajolera idea de cuál era el verdadero nombre del citado lugar. Y no satisfechos, aparece sobreimpresionado en la pantalla coronando una postal ad hoc, para rematarlo. De hecho, la página web de la cadena lo tiene así colgado a la hora de escribir estas líneas. Siendo vitoriano de nacimiento y no habiendo residido jamás en otra ciudad que no sea ésta, confieso avergonzado desconocer a qué plaza se refería el presentador. Que yo sepa, ningún rincón urbano por estos lares tiene asignado tal nombre; no desde luego la explanada que aparecía en blanco y negro como fondo de las imágenes de la película en cuestión. Bien es cierto que pudiera tratarse de una cerrazón personal del presentador (en cuyo caso debería cesar en su función), que quizá no haya visitado nunca la ciudad y hasta es posible que no tenga interés alguno por abonarse al mínimo rigor que en teoría se supone ha de caracterizar a todo periodista, sea éste excelente o mediocre. Pero uno entiende que estos programas tienen un amplio equipo detrás, y que si no es uno será otro quien corrija los errores cuando se producen, porque humanos somos todos. ¿Nadie advirtió raro el nombre de la plaza donde se reúnen año tras año cincuenta mil almas para compartir el inicio de cierto evento festivo televisado en directo por la misma cadena de la que hablamos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando de despropósitos se trata, conviene encuadrar los hechos en su escenario. Porque no estamos hablando de remotas zonas del planeta, de una ciudad perdida en el medio oeste de Manchuria, o de cierto poblacho aborigen en la ya de por sí ignota Australia. No. Hablaban de la capital de un país pequeñito del sur de Europa, la misma capital y el mismo país que le paga al susodicho religiosamente a fin de mes su sueldazo con el dinero de todos y todas.&lt;br /&gt;Tómese cada cual los hechos según le parezca, pues libres somos todos para que nos parezca bien, mal, o por el contrario nos deje indiferentes. Pero yo me niego a aceptar que la cosa se quede en mera anécdota. Son muchos años, uno se va haciendo –si no viejo– mayor, y aprecia que ciertas realidades no cambian demasiado con el paso del tiempo. Esto viene ya mascadito, pues no será la primera vez que a las cuadrillas de blusas las llaman “peñas” y que a nuestras fiestas patronales las rebautizan sin permiso de los interesados con el nombre de “Semana Grande”.&lt;br /&gt;Es en ocasiones como ésta cuando me viene a la memoria un viejo amigo que dejó de serlo –por razones que no viene a cuento relatar–, quien a veces gritaba puño en alto un sonoro &lt;em&gt;Gora Araba askatuta!&lt;/em&gt;, y al que yo no conseguía entender tan extraño comportamiento. El hecho es rigurosamente cierto, pero tómenlo como una broma a efectos del presente artículo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Que cuál es el problema? Pues miren, a fuerza de ser sincero y tratándose como se trata de los hermanos del sur, al parecer ninguno. Porque –llámenme suspicaz– me niego a creer que la misma cadena y el mismo espacio se atrevan a hablar de la &lt;em&gt;Calle Mayor&lt;/em&gt; refiriéndose a cierta arteria principal de la muy noble villa vizcaína, o de la &lt;em&gt;Playa de Concha&lt;/em&gt; si de nominar el litoral donostiarra se trata. Porque aquí nos conocemos todos. Es lo que tiene vivir en un país tan pequeñito.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#666666;"&gt;© septiembre 2009&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-2318760592436401079?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/2318760592436401079/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2009/09/blog-post.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/2318760592436401079'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/2318760592436401079'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2009/09/blog-post.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/Sq39FcMxwyI/AAAAAAAAAK0/OzkknWYkS8g/s72-c/monumento+batalla+vitoria+detalle.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-6740594062961002228</id><published>2009-08-29T03:41:00.000-07:00</published><updated>2009-08-29T11:56:50.095-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SpkHKh1GNbI/AAAAAAAAAKs/IdYVS-oHpi8/s1600-h/foto+niÃ±os+belfast.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5375335507704559026" style="WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 264px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SpkHKh1GNbI/AAAAAAAAAKs/IdYVS-oHpi8/s400/foto+ni%C3%B1os+belfast.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#663300;"&gt;BOGSIDE 69&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;Quizá sea el del sesenta y nueve el verano más excitante en la memoria colectiva de la comunidad infantil de Bogside, el barrio católico extramuros de Derry, allá en la lejana Irlanda del Norte. En la mente de la chavalería, a la increíble llegada del hombre a la luna se unió semanas más tarde la revuelta de sus padres y sus hermanos mayores. Un largo y cálido verano para recordar el resto de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos de los entonces niños de Bogside tuvieron que reunirse en casa de algún familiar más o menos solvente para presenciar en directo uno de los hitos de la humanidad, o al menos así vendían la hazaña los americanos: pisar la superficie lunar, algo que no pocos atribuyeron al típico montaje cinematográfico yanki en su obsesiva carrera espacial contra los rusos. En los barrios protestantes de Derry la realidad era sustancialmente distinta, pues el nivel económico de sus vecinos les permitía, entre otras cosas, tener televisor en la mayoría de los hogares. Nacer en una u otra comunidad marcaba en buena medida el estatus de sus miembros, como pasaba de hecho en muchas otras partes del mundo y aún hoy sigue aconteciendo en según qué rincones. Quienes permanecían hipnotizados ante la pantalla viendo a aquellos tipos enfundados en grotescos trajes de buzo ni sospechaban que apenas unas semanas después ellos mismos serían protagonistas de los noticiarios.&lt;br /&gt;A mediados de agosto estalló la furia de la comunidad católica de Bogside, y la revuelta duró tres días. Los adolescentes recibieron un curso rápido sobre fabricación de cócteles molotov en las azoteas de los edificios, y desde allí mismo los lanzaban con sorprendente destreza a una policía atónita y semiderrotada. Había que ver a los agentes, sudosoros y humillados, sentados por grupos en las aceras recobrando el aliento. Los mismos agentes que minutos antes se enfrentaban a pedradas con la turbamulta civil, en ocasiones hasta que ésta les hacía retroceder y salir por pies, componiendo un escenario entre surrealista y cómico. A veces se reserva el calificativo de “románticos” a ciertos enfrentamientos físicos entre humanos. Hay quien afirma que acaso fue la Guerra Civil española la última lucha romántica del siglo XX. Supongo que se trata de una de esas reflexiones efectistas a las que tan aficionados son historiadores y analistas políticos. Quizá quepa incluir en la lista a Cuba, a Nicaragua, al mismo Ulster.&lt;br /&gt;La que con el tiempo acabó siendo conocida como &lt;em&gt;Batalla de Bogside&lt;/em&gt; supuso con toda seguridad el comienzo oficioso del terrible conflicto que enfrentó durante tres décadas a católicos y protestantes en Irlanda del Norte a través de un sinfín de grupos armados que decían defender los intereses legítimos de sus “representados”. (En inglés el conflicto se conoce como &lt;em&gt;The Troubles&lt;/em&gt;, burlesco eufemismo para una locura que se cobró más de tres mil quinientas vidas). Con todo, y a pesar de su inusitada virulencia, la batalla no se saldó con muertos, aunque sobre el terreno fue de facto el preludio de un conflicto que despertó interés –cuando no abiertas simpatías hacia uno u otro bando– en medio mundo al principio, y que acabó derivando en lo más parecido a un chapucero ajuste de cuentas en los sórdidos arrabales de las ciudades. La refriega de Bogside nos regala imágenes impagables: ciudadanos de chaqueta y corbata apedreando a las fuerzas del orden, mujeres insultando a los agentes a apenas unos centímetros de su cara hasta obligarles a mirar hacia otro lado, los mismos policías saltando cuales ridículos guiñoles para evitar que los cantos les golpearan las piernas… Los niños que antes mencionaba encantados de la vida entre los cascotes y los camiones calcinados, convertidos éstos en improvisados toboganes. Una jovencísima Bernadette Devlin rodeada de micrófonos a la puerta de su apartamento ofrecía una espontánea rueda de prensa. El conjunto de todas esas imágenes constituyen –creo– todo un homenaje a la más absoluta irreverencia. Fue en Bogside donde el ejército británico intervino por primera vez durante el conflicto, y allí se cimentó de hecho una parte sustancial del sentimiento nacionalista católico, porque sabido es que hay ideologías que florecen a base de palos y botes de humo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los días posteriores, retiradas ya las “fuerzas del orden”, Bogside se convirtió en un feudo inexpugnable del IRA –como lo fueron durante años otros barrios de Belfast hasta que Londres puso en marcha la &lt;em&gt;Operación Motorman&lt;/em&gt;–, cuyos miembros patrullaban las calles metralleta en ristre, anónimos tras las capuchas, parando a los automóviles en los &lt;em&gt;check-point&lt;/em&gt; de ciertas calles para identificar a sus ocupantes. Era obvio que la población local se sentía más segura mostrando su carné al vecino armado que al policía de la RUC, cuerpo hacia el que a partir de los sucesos de agosto la comunidad católica norirlandesa forjó un odio perenne que solo se diluyó con su propia desaparición física, hace no tantos años. Las mujeres de aquel verano en Bogside dejaban por la noche las puertas de sus casas abiertas, por si las cosas se complicaban y los resistentes tenían que hacer uso de ellas para refugiarse. Incluso algunas tenían el detalle de dejar en la salita todo lo necesario para que los chicos se prepararan en un momento dado un reparador café, o un té. Luego, con el tiempo, todo derivó en carnicería, como suele acontecer casi sin excepción cuando intervienen seres humanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre hubo quien se esforzó machaconamente en establecer paralelismos entre los conflictos norirlandés y vasco. Yo no soy experto en el tema, desde luego, pero los números a veces nos echan una mano en esto de evaluar realidades. También se conmemora este verano un aniversario redondo, en este caso el de cierto grupo terrorista sureuropeo que, viendo la luz diez años antes de &lt;em&gt;Bogside&lt;/em&gt;, persiste en su carrera hacia la nada más de una década después de &lt;em&gt;Stormont&lt;/em&gt;. Hagan cuentas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#333333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#333333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#333333;"&gt;© agosto 2009&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-6740594062961002228?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/6740594062961002228/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2009/08/bogside-69-quiza-sea-el-del-sesenta-y_29.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/6740594062961002228'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/6740594062961002228'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2009/08/bogside-69-quiza-sea-el-del-sesenta-y_29.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SpkHKh1GNbI/AAAAAAAAAKs/IdYVS-oHpi8/s72-c/foto+ni%C3%B1os+belfast.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-7175078739692909203</id><published>2009-07-27T12:26:00.000-07:00</published><updated>2009-07-27T14:54:42.718-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/Sm4AcJyJ3zI/AAAAAAAAAKc/MxLkdI9p_GQ/s1600-h/wynton+marsalis.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5363224689907457842" style="WIDTH: 392px; CURSOR: hand; HEIGHT: 395px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/Sm4AcJyJ3zI/AAAAAAAAAKc/MxLkdI9p_GQ/s400/wynton+marsalis.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#330000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#330000;"&gt;&lt;strong&gt;MARSALIS, LLACH&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;El músico de jazz Wynton Marsalis acaba de recibir con todo el boato que la ocasión requiere la medalla de oro de la ciudad de Vitoria. Yo ni entro ni salgo en el tema del merecimiento de tan ilustre galardón, pues es éste un terreno resbaladizo como pocos, de tal suerte que lo que para unos es de pura justicia para otros supone un completo despropósito. Se concede la medalla a Wynton por su al parecer “larga e intensa” relación con Gasteiz. Hasta donde yo sé –y puede que mi desinformación sea oceánica–, el artista nos ha visitado cada vez que se le contrató para participar en el festival de julio, cobrando una pasta, seguro que merecida, tampoco ahí entro. Y el premio se lo lleva particularmente por haber compuesto una obra dedicada a la ciudad, y que se supone hará las veces de embajadora local a lo largo y ancho del planeta. Dicen que de ilusiones vivimos, y quizá sea cierto.&lt;br /&gt;Si acaso hasta este preciso punto todo viene a ser razonablemente correcto, reconozcamos que a partir de aquí la cosa empieza a atufar a corrección política aderezada con la consabida dosis de catetismo al que tan aficionados somos por ciertos lares. Porque convengamos que sin &lt;em&gt;suite&lt;/em&gt; no hay medalla, al menos estaremos de acuerdo en eso. No exploraré demasiado el terreno íntimo de la composición en sí misma, pero sepan ustedes que tras ella anida una historia plagada de anécdotas, muchas de las cuales no merecerían desde luego el calificativo de “dignas”. (Los periodistas de investigación tienen ahí un magnífico terreno abonado, aunque bien es cierto que desde arriba harán todo lo posible por aferrarse al conocido aforismo que aconseja a los profesionales de la comunicación no dejarse seducir por la verdad si ello les chafa una buena noticia). Y mucho me temo que la noticia empieza y acaba en el protocolo desplegado para la entrega del premio, pues hasta el grupo oficial de maceros flanqueaba al trompetista en su paseo camino del altar. Añadamos a la escena el correspondiente baño de autoestima consistorial, y el reportaje está servido. Quizá nunca un premio tan gordo fue tan barato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas difundida la noticia con cuentagotas por un telediario entre sombrío y cutre, el también músico Lluís Llach se colocaba rabioso al piano para componer una de las obras más contundentes del último cuarto de siglo: &lt;em&gt;Campanades a morts&lt;/em&gt;. Hablaba de tres jóvenes que acababan de ser ametrallados y muertos por la policía franquista en una ciudad de provincias donde nunca pasaba nada. La desaparición física del dictador apenas tres meses antes no había despejado las dudas sobre el futuro de todo un país tras décadas de férreo totalitarismo. Desde entonces, Llach siempre tuvo una estrecha vinculación emocional con Vitoria, en este caso natural y serena, sin encargos forzados ni interpretaciones extravagantes sobre qué se supone debería reflejar en su obra. El réquiem del compositor catalán sale del corazón y de la víscera, que acaso son la misma cosa cuando la cólera toma el sitio a la razón. Cada vez que Lluís visitó nuestra ciudad para ofrecer un concierto reservó un lugar especial a Campanades. No podía ser de otra forma. Recuerdo que hace muchos años, durante un recital en el viejo pabellón de Mendizorrotza, se fue la luz de repente, y los más agoreros afirmaban que era la policía –ya entonces &lt;em&gt;Nacional&lt;/em&gt;– quien intentaba abortar el acto reivindicativo. La gente se puso nerviosa, y seguro que no exagero si digo que fue él quien más conservó la calma, curtido como estaba en mil batallas de escenario. Pasados treinta años desde los trágicos sucesos, Llach dio por concluida su etapa profesional pública, y con tal motivo se rodó un documental sobre su vida. Decide entonces vertebrarlo a través de los hechos que hicieron brotar aquella noche de principios de marzo su obra maestra. Todo un detalle hacia quienes aún esperan que se reconozcan los acontecimientos como lo que de verdad fueron: un crimen de Estado, como el mismo Lluís reconocía durante el inolvidable concierto del Buesa Arena. En realidad, él utilizaba el término terrorismo para etiquetar lo que sucedió entonces, y no seré yo quien le corrija una sola letra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca hubo medalla de oro de la ciudad para Lluís Llach, ni se la espera. Es lo que tiene la cosa esta de los reconocimientos oficiales, que están diseñados y dirigidos con calibre de precisión para satisfacer algunas de las necesidades más mezquinas del alma humana. Uno no es precisamente entusiasta de condecoraciones, pero, ya que están, no sería mala cosa que se establecieran unos criterios mínimos para merecerlas, evitando así que se las lleven quienes apenas son capaces de señalar con el dedo en un mapamundi la posición exacta de la ciudad que besa sus pies.&lt;br /&gt;Llámenme estúpido romántico, pues algo de ello hay, pero soy de los que piensan que solo cuando determinadas personas reciban lo que en justicia merecen –incluso uno de esos pomposos medallones–, habrá saldado cuentas pendientes con su propia historia reciente nuestra querida Gasteiz.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#333333;"&gt;© julio 2009&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-7175078739692909203?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/7175078739692909203/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2009/07/marsalis-llach-el-musico-de-jazz-wynton.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/7175078739692909203'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/7175078739692909203'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2009/07/marsalis-llach-el-musico-de-jazz-wynton.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/Sm4AcJyJ3zI/AAAAAAAAAKc/MxLkdI9p_GQ/s72-c/wynton+marsalis.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-4264804026266710061</id><published>2009-07-04T08:02:00.000-07:00</published><updated>2009-07-11T12:48:29.075-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/Sk-B8TF0pSI/AAAAAAAAAJU/j6fSkKXV5zc/s1600-h/ENCIERRO+3.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5354641354883638562" style="WIDTH: 276px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/Sk-B8TF0pSI/AAAAAAAAAJU/j6fSkKXV5zc/s400/ENCIERRO+3.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;QUE SE JODAN&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;El mero hecho de que una parte significativa de los medios escritos que reciban este artículo decidan no publicarlo por el rudo título que lo encabeza es ya una muestra diáfana de que, o bien hemos perdido definitivamente la razón –en el más que improbable caso de que alguna vez la tuviéramos, pues hay &lt;em&gt;vacas sagradas&lt;/em&gt; que cobran una pasta por taco escrito, ustedes lo saben tan bien como yo–, o de que hemos tocado techo, y esto último constituye en sí mismo un signo de esperanza. Pero a lo que vamos.&lt;br /&gt;Quiero hacerles partícipes esta vez de la indignación que me corroe desde que hace unos días comprobé el pábulo que cierta televisión pública española daba a una de esas fiestas patrias en las que un animal tiene el dudoso honor de convertirse en protagonista sin que nadie le haya consultado. No me pregunten dónde era ni qué santo celebraban. Ni lo sé ni me importa. Hablo de uno de esos programas idiotas e idiotizantes, todo en uno, donde lo mismo te orientan sobre cómo hacer unas patatas bravas que te informan sobre violaciones múltiples (también todo en uno, parece que la fórmula funciona). La presentadora, maquillada hasta las cachas y con sonrisa superglú, animaba histérica a los telespectadores para que participasen en la fiesta, a pesar de lo arriesgado de la empresa, ojo, porque hay que ser muy, pero que muy aguerrido para ponerse delante de un morlaco de quinientos kilos psicológicamente derrotado, jadeante y ensogado de la testuz, un animal que no entiende nada de lo que sucede y que no alcanza a ver qué es lo que ha hecho mal para merecer tal castigo, tranquilo como él estaba hasta hace tres días en el campo, con sus compañeros. Solo un héroe es capaz de tal hazaña: acosar en masa a un reo condenado a muerte. Veintiún heridos, uno de ellos grave. Es lo que subrayaba la presentadora, sin que en la cifra incluyera por supuesto al pobre animal, ése no cuenta en el cómputo. Ignoro si es a eso a lo que se refieren con el tan traído y llevado “rigor informativo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que se jodan. Con esta lapidaria expresión resumía su ánimo una amiga a la que le hacía partícipe de mi congoja. Que se jodan los veintiuno –incluido el grave– y cuantos con su pasividad permiten estos actos de terrorismo lúdico, sean concejales, fachas de bigotito o progres de vitrina, porque mi amiga hace ya mucho tiempo que no distingue unos de otros. Ella es una vieja militante por los derechos de los animales. Digo vieja en tanto que lleva media vida dejándosela por ellos, los más indefensos entre los indefensos, las víctimas con mayúsculas de este santo país. (Si usted cree que le ha tocado el peor boleto por ser mujer o cargo público amenazado, consuélese pensando en que al menos no es toro, o gallina, o galgo, o burro, o cerdo).&lt;br /&gt;“Y que quede claro que aquí al toro no se le maltrata”, manifestaba ufana en rueda de prensa improvisada una doña que pasaba por allí y decidió erigirse en portavoz oficial del populacho. “Aquí, de maltrato, nada”. Usted es boba, señora, déjeme que se lo diga. Usted tiene que ser rematadamente tonta si llega a la conclusión de que un animal pacífico por naturaleza, sacado de su entorno, llevado ante la masa vociferante, amarrado por los cuernos –su defensa natural–, acosado hasta la extenuación y ejecutado finalmente a tiros, no supone un claro caso de maltrato. Usted ha de ser por fuerza imbécil si tras este cúmulo de hechos incontestables decide solita que no, por favor, qué cosas tiene la gente, que al toro no se le maltrata. ¿Qué nos está pasando? ¿Qué demonios nos está sucediendo a los humanos? Los mozos de las peñas, el alcalde, el comandante en jefe de la Guardia Civil y hasta la mujer mencionada, pobrecita mía, podrían al menos defender el linchamiento recurriendo a la tradición, al arte, a la cultura, todos unos clásicos de la estulticia intelectual en la que parecemos estar sumidos. Incluso podrían rescatar para la ocasión el impagable “más sufro yo cuando voy a trabajar”. Incluso ése valdría, abandonados al desvarío mental. Pero afirmar que no se le maltrata nos retrotrae al punto más nebuloso de nuestra historia evolutiva. ¿Por qué hay que pagarle a los agresores heridos un solo punto de sutura? ¿Por qué administrar a esa gente un solo centímetro cúbico de sangre ajena para compensar la pérdida de la propia? ¿Es que acaso se preocupan ellos por la que empapa el cuerpo de sus víctimas? Preguntas de este pelaje me regalaba mi amiga animalista cuando le contaba lo ocurrido, y créanme si les digo que no tengo claro si acabé por apoyarla en cuanto al contenido de su monólogo, mas sí en la esencia de su mensaje, que no era sino desesperanza. Que se jodan. Una vieja y correosa activista que en su día escribió cientos de meticulosos artículos tratando de diseccionar cada una de las razones aducidas por los contrarios para refutarlas, que arrebató perros a sus dueños legales para buscarles una vida mejor, que pasó sus horas en el calabozo por manifestarse ante una plaza redonda, ha acabado derrotada, igual que el toro ensogado que vi en la pantalla de la televisión, para terminar rubricando con un sonoro que se jodan, que a un servidor le sonó a epitafio ideológico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me ha cogido el arrebato. A cierta edad hay cosas que no se pueden evitar, supongo. En estos momentos sigo siendo incapaz de arrepentirme de nada de lo que acabo de escribir. Es lo que tiene la indignación. Pero, ¿saben ustedes lo malo, lo peor de todo esto? Lo malo es que se me acabará pasando. Eso es lo peor.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#333333;"&gt;© julio de 2009&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;..&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-4264804026266710061?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/4264804026266710061/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2009/07/que-se-jodan-el-mero-hecho-de-que-una.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/4264804026266710061'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/4264804026266710061'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2009/07/que-se-jodan-el-mero-hecho-de-que-una.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/Sk-B8TF0pSI/AAAAAAAAAJU/j6fSkKXV5zc/s72-c/ENCIERRO+3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-325959773440533189</id><published>2009-06-29T01:05:00.000-07:00</published><updated>2009-07-04T13:50:30.075-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/Sk-CecIh9PI/AAAAAAAAAJc/IasXWg7nO6Q/s1600-h/granjero+amamanta+cerdito.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5354641941426468082" style="WIDTH: 307px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/Sk-CecIh9PI/AAAAAAAAAJc/IasXWg7nO6Q/s400/granjero+amamanta+cerdito.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;UNA ENTREVISTA&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;&lt;strong&gt;KEPA TAMAMES: “El holocausto diario al que condenamos a una cantidad ingente de animales nos incapacita en buena medida para condenar otras formas de violencia de las que somos víctimas nosotros mismos”&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;por &lt;em&gt;&lt;strong&gt;Javier Montilla&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Apenas unas horas después de su nacimiento, Marilyn Monroe aparecía muerta en su apartamento de Los Angeles. Confiesa que durante años le torturó la idea de que ambos acontecimientos pudieran estar ligados en una suerte de “causa-efecto”. Pero Kepa Tamames es más que una causa-efecto. Es uno de los ensayistas más influyentes en nuestro país en cuanto a los derechos de los animales. Hace apenas unas décadas, éste era un tema marginal tratado sólo por algún filósofo solitario. Sin embargo, la llamada cuestión de los animales ocupa hoy un espacio cada vez mayor en los mass media. Realidades como la práctica de la caza deportiva, las corridas de toros, el empleo de animales para comida o su exhibición en circos y parques zoológicos han comenzado a generar un serio dilema moral difícil de ignorar. Algunos pensadores afirman que el siglo XXI será el de los animales, y es muy probable que este libro ocupe un lugar destacado en el debate. Y Kepa Tamames lo hace sin pelos en la lengua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Activista por los derechos de los animales desde 1986, es autor de numerosos artículos de opinión sobre el binomio “ética y animales”. Ha dirigido varias campañas de concienciación social desde diferentes colectivos. Cofundó en 1993 la &lt;em&gt;Asociación para un Trato Ético con los Animales (ATEA)&lt;/em&gt;, de la que es en la actualidad presidente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Forma parte del equipo consultivo del Gobierno Vasco en materia de protección animal, y ha dirigido diversos proyectos en este campo para la citada administración autonómica, como son la elaboración de contenidos de una página web temática, el diseño de una Guía de buenas prácticas dirigida a Ayuntamientos, Ertzaintza y EITB, la tutoría de una beca de temática proteccionista, o la coordinación de las &lt;em&gt;I Jornadas Vascas de Protección Animal&lt;/em&gt;, cuya segunda edición prepara en estos momentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha publicado de la mano de Lucía Etxebarria &lt;em&gt;Tú también eres un animal&lt;/em&gt;, un ambicioso proyecto editorial considerado la primera guía argumental para la defensa teórica de los animales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;Rosa Montero afirma que un pensamiento independiente es un lugar desapacible y solitario. ¿Los activistas por los derechos de los animales podrían encuadrarse en esta opinión al ser una lucha entre David y Goliat?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;Obviamente nos enfrentamos a una lucha desigual en cuanto a recursos (aunque anima pensar que su resultado pueda ser el mismo que en el pasaje bíblico). La cuestión no es tanto que resulte desigual como que resulte justa. Y la causa animalista lo es más incluso que casi cualquier otra, por cuanto el estatuto moral de los animales aúna dos factores cruciales: son inocentes y están indefensos. Los activistas por los derechos de los animales no han elegido ni las condiciones ni el campo de juego. Digamos que el escenario les ha venido dado, y ciertamente no es una lucha fácil. Pero debemos afrontarla con el arma más poderosa que poseemos: la verdad.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;¿Los beneficios terapéuticos para el hombre justifican la utilización de animales para experimentación?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;span style="font-size:78%;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;No, a menos que queden por igual justificados si se recurre a modelos humanos. Entiendo que el ideario animalista se nutre de muy pocas ideas de partida, pero éstas se muestran muy vigorosas: una de ellas es la que afirma que todos los sufrimientos son iguales (en cuanto que indeseables para las víctimas), por encima de cuestiones como a qué especie se pertenece. Mientras alguien no consiga noquear con solvencia esta base argumental, colocar a los animales por debajo del hombre será injusto. El fenómeno de la experimentación con animales pivota sobre dos realidades que no podemos soslayar: la eficacia metodológica y la cuestión ética. La primera presenta importantes grietas en su estructura argumental, como ha quedado demostrado a lo largo de la historia y sobre todo dicta el sentido común. Además, es inopinable que usando seres humanos (incluso en las mismas atroces condiciones en que mantenemos hoy a los animales) obtendríamos datos más fidedignos y a mayor velocidad. ¿Qué nos lo impide?: la ética. Pero una ética homocéntrica, en sí misma no más plausible que otra de naturaleza “androcéntrica” o “blancocéntrica”, si se me permiten las expresiones. Esta vía nos lleva a la cuestión del dolor que mencionaba. Al final, la esencia de la vivisección como fenómeno es un estúpido intercambio de dolor por dolor, del que provocamos a la cobaya para –supuestamente– aliviar el del humano. Y luego queda pendiente el fleco de la responsabilidad que tenemos que asumir en nuestra calidad de ciudadanos. Pensemos que una parte sustancial de las dolencias que padecemos son fruto directo de la puesta en práctica de actitudes y comportamientos que sabemos nos enferman, como el estrés, una alimentación inadecuada o la ingestión de sustancias tóxicas. Ante un escenario tan grosero, ¿de verdad creemos que nos asiste el derecho de hacer pagar a otros nuestras irresponsabilidades?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;Usted afirma que el altruismo no suele enriquecer al que lo practica. ¿Vivimos en una sociedad en que el altruismo es una utopía?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;Por fortuna no se trata de una utopía, pues una parte significativa de la población lo practica en algún grado. Es un valor, como lo ha sido siempre. Y una esperanza ante tanta miseria. Hacer el bien por la propia satisfacción moral de hacerlo es de las pocas cosas que nos quedan a los humanos en nuestra condición de animales éticos. Por supuesto que actuar de manera justa no es rentable económicamente, pero ¿quién lo desea? En un mundo materialista hasta lo obsceno, deberíamos conceder mayor importancia a virtudes en crisis como la solidaridad, lo que de verdad supone irse a la cama con la conciencia tranquila. Supongo que eso no tiene precio.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;El trato a los animales es un buen indicador de la madurez moral y del desarrollo ético de una sociedad, decía Gandhi. ¿España está a años luz?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;No somos precisamente el paradigma de la consideración hacia los animales, pero tampoco es cuestión de rasgarse las vestiduras, entre otras cosas porque los animales saldrían perjudicados. El trato a los animales constituye una asignatura pendiente en la sociedad humana en general, y no solo en la española. El holocausto diario al que condenamos a una cantidad ingente de animales nos incapacita en buena medida para condenar otras formas de violencia de las que somos víctimas nosotros mismos. Con frecuencia, ni los propios animalistas son conscientes de la verdadera dimensión que alcanza su lucha. Nada que la comunidad humana haya cometido en algún momento de su historia evolutiva resulta tan execrable como la violencia institucionalizada en que ha convertido su relación con los animales. Por eso la reflexión de Gandhi es tan pertinente. A mí también me cautivaron siempre las palabras de Kundera en su maravillosa obra &lt;em&gt;La insoportable levedad del ser&lt;/em&gt;, donde piensa en voz alta sobre la verdadera esencia de la bondad humana, que él identifica en la relación con los que no representan fuerza alguna, con quienes no pueden defenderse, con aquellos que se encuentran a su merced: los animales. Creo que todo lo que cabe decir sobre nuestro comportamiento con ellos bien puede derivarse de este pensamiento.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;Usted se refiere a la situación actual de muchos animales como un holocausto del siglo XXI. ¿Resulta comparable en cierta medida al holocausto nazi?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;Desafortunadamente para los animales, su holocausto es notablemente peor, y esto es así con independencia de que lo afirme yo o cualquier otra persona. Se calcula que un número no inferior a tres mil animales mueren cada segundo a manos del hombre por motivos triviales que tienen que ver con los espectáculos, con la experimentación, y sobre todo con la comida. A mí me resulta objetivamente imposible digerir esta cifra, y pienso en la irrepetibilidad de cada uno de esos seres, convertidos en simples números diluidos por la estadística. Asumo el descenso hasta el individuo como una obsesión. ¡Tres mil cada vez que pronunciamos tres mil! Mientras respondo a esta entrevista tengo a mi lado a Koska, la perra con la que convivo desde hace casi doce años, y me desazona pensar en su desaparición física. Pero al menos me consuela saber que su vida es digna, como supongo es la mía. Cuando ni ella ni yo estemos aquí, la gente podrá decir que nuestras vidas fueron en general experiencias agradables, donde el fiel de la balanza se inclinó hacia lo positivo. Nada de esto puede afirmarse de cada uno de los protagonistas que se ocultan discretos tras la demoledora cifra que mencionaba. Hablaba antes de Milan Kundera, y rescato ahora a Isaac Bashevis Singer, otro escritor centroeuropeo, quien afirmó por boca del protagonista de su cuento El escritor de cartas que, respecto a los animales, todos los humanos somos nazis, y que hemos acabado convirtiendo sus vidas en un eterno Treblinka. Singer sabía de qué hablaba.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;¿El toro de lidia es una raza o una aberración genética?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;No tengo ni idea, y un más que discreto interés por saberlo. En cualquier caso, creo que ni siquiera se trata de una raza como tal. Determinados toros son “de lidia” porque los destinamos a ello. Así de simple. Pero en Coria son “toros diana”, por motivos que supongo no es necesario explicar. Y en caso de suponer una aberración genética, no lo serán en mayor grado que nuestros queridos perros. Ni a Koska ni a mí nos importa que ella sea una aberración de esas (quizá lo sea yo mismo), sino que podamos llevar unas vidas razonablemente satisfactorias. Imagino que los deseos de un toro no pueden ser muy distintos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;Algo no funciona en este país cuando sectores de la población reprenden más a los que defienden a los animales que a los maltratadores o matadores (en el caso de los toreros) que llenan páginas y cuñas de radio en los medios audiovisuales como héroes. ¿A qué lo atribuye?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;A nuestro estrepitoso fracaso como especie. Suelo decir que una de nuestras características es que nos pasamos media vida recreándonos en la sacrosanta racionalidad, y la otra media demostrando lo contrario. La estupidez mental que nos caracteriza ha alcanzado cotas oceánicas. Hemos acabado actuando como guiñoles, sin percatarnos siquiera de que son nuestras propias manos las que manejan los hilos. Todo esto es tan absurdo como parece, y los ejemplos que usted expone lo atestiguan, en referencia a la actitud que adopta muchas veces la gente en ciertos temas. Parece claro que aquí lo que se premia es la inacción, la pasividad, o incluso la violencia hacia los más débiles, en lugar de señalar con el dedo al que actúa de forma incorrecta. Ni siquiera somos capaces de identificar el bien del mal, y eso nos coloca al borde del abismo. En cualquier caso, y por aportar unas gotas de optimismo, diré que es precisamente este panorama sombrío el que ha de servirnos de acicate. No hay otra. Quedarnos cruzados de brazos nos convierte en cómplices, y no debemos olvidar que ése es un rol necesario a la hora de perpetrar cualquier crimen.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;El toreo es una tradición, dicen los taurinos. Pero la ablación del clítoris en determinados países de África o el circo romano también son o fueron tradiciones y no tienen justificación. ¿No le parece?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;Claro que sí. La recurrente terna tradición-cultura-arte parece constituir una base sólida para la defensa de según qué realidades lesivas para los animales, y apenas pasa de ser un frágil castillo de arena. Nunca me he opuesto a que las tres cosas sean ciertas (lo que me ha granjeado ciertas antipatías que consigo sobrellevar, dicho sea de paso), incluida la cuestión del arte. Cualquiera de estas cuestiones no es ni buena ni mala. Alguien lo reduciría a un escueto “depende”, y me parece un buen resumen. Usted menciona con tino la mutilación genital femenina, pero la lista de ejemplos de tradiciones que son al mismo tiempo ignominias es deprimente. Yo creo que cuando se abrazan cosas tan gruesas –por minimalistas– como la justificación de algo por el mero hecho de ser tradicional, sus responsables exhiben un cierto de grado de maldad, pues me resulta difícil admitir que incluso los taurinos se crean razonamientos de este pelaje. Sucede que a veces, cuando todo lo demás falla, nos agarramos a un clavo ardiendo para seguir disfrutando de nuestras prebendas, y es entonces cuando el tejido argumental se resiente. Imagino que, en cualquier caso, supone una excelente señal. Soy de los que piensan que cualquier victoria ética ha de pasar indefectiblemente por dos fases: la teórica y la fáctica. En cuanto al tema que nos ocupa, la primera hace ya mucho que tiene un claro vencedor, y son los animalistas. La segunda será su consecuencia lógica, pero por desgracia no vendrá de manera inmediata.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;Algunos intelectuales afirman que los animales no pueden tener derechos por cuanto no disponen de obligaciones.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;Lo que entonces tenemos que concluir es que el propio término “intelectual” se encuentra severamente devaluado. La cuestión de los derechos es tan complicada como decidamos que sea. Un derecho es ante todo una herramienta moral y solo eso. Podemos conceder derechos a lo que nos venga en gana (aunque conviene que nuestra decisión esté apoyada por una mínima racionalidad). La vinculación entre derechos y deberes existe, naturalmente. Lo vemos cada día en multitud de ejemplos de los que somos protagonistas. Nos asiste el derecho a ver un concierto si hemos satisfecho la obligación previa de pasar por taquilla, o a votar en unas elecciones si pertenecemos formalmente a esa comunidad política. Estamos hablando entonces de los “derechos condicionados”, que existen, ya lo he dicho, pero que no son los únicos. No exigimos a los niños recién nacidos ninguna contraprestación para que les sean reconocidos derechos tan plausibles como el concerniente a la integridad física. A nadie se le ocurriría –espero– afirmar que los bebés humanos no tienen derechos porque son incapaces de satisfacer determinadas obligaciones (en realidad, ninguna). En tal sentido, los animales son sin duda bebés humanos. Empeñarse en vincular ambas cosas no pasa de ser un acto deshonesto con el poco virtuoso objetivo de hacer coincidir nuestros deseos con nuestros intereses más mundanos. Pero eso es algo que nos deja muy lejos de la racionalidad bien entendida. Al final, que concedamos derechos a quienes se beneficiarán de ellos es un simple ejercicio de generosidad moral. ¿No le parece?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#333333;"&gt;© junio 2009&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;(*) Junto con los ornitorrincos –y por razones que no procede desvelar aquí–, los periodistas constituyen sin duda una de las comunidades zoológicas más extrañas que conozco. Sin embargo, fue un placer contestar a este cuestionario que me envió el periodista y escritor Javier Montilla, debido sobre todo a sus preguntas juiciosas y directas (me encantaría poder decir lo mismo de las respuestas). Generalmente las entrevistas sobre la llamada “cuestión de los animales” suelen estar plagadas de interpelaciones entre surrealistas y kafkianas. Hablo de mi experiencia personal, pues cada cual tendrá la suya. Pero puedo contar con los dedos de una mano las que a lo largo de casi veinticinco años me parecieron simplemente razonables. Ésta es una de ellas, y por ello la he elegido.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt; &lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-325959773440533189?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/325959773440533189/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2009/06/una-entrevista-kepa-tamames-el.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/325959773440533189'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/325959773440533189'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2009/06/una-entrevista-kepa-tamames-el.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/Sk-CecIh9PI/AAAAAAAAAJc/IasXWg7nO6Q/s72-c/granjero+amamanta+cerdito.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-547936807775328872</id><published>2009-06-12T01:02:00.000-07:00</published><updated>2009-06-19T01:52:39.611-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SjIMT892DLI/AAAAAAAAAIU/WXppnmrgSdQ/s1600-h/cientÃ&amp;shy;fico+esqueleto.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5346349244564769970" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 267px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SjIMT892DLI/AAAAAAAAAIU/WXppnmrgSdQ/s400/cient%C3%ADfico+esqueleto.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;GENUINAMENTE FALSOS&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;Desconozco si los hechos han trascendido fuera del País Vasco, y en qué medida, pero diré para quienes no estén al tanto, y de forma telegráfica, que habrá transcurrido como medio año desde que algunos de los hallazgos más valiosos y espectaculares del a su vez mayor yacimiento romano de Euskadi fueran declarados “genuinamente falsos” –ustedes me permitirán el oxímoron–. Alguien manipuló a sabiendas cerámicas y litografías para que parecieran lo que no son: antiguas y euskaldunes. Las autoridades en particular y la sociedad civil en general apenas habíamos conseguido superar el sonrojo de Zubialde (la cueva alavesa plagada de supuestas pinturas rupestres prehistóricas que resultaron ser un burdo taller de manualidades), recién estrenados los noventa, cuando el cruel destino nos depara nuevos episodios fraudulentos de similar pelaje.&lt;br /&gt;Pero llegados a este punto, y como quiera que el desaguisado parece no tener ya remedio, podemos sondear a mi juicio fundamentalmente dos vías: o nos quedamos en la pura descripción (a veces simple anécdota, chascarrillo menor), o lo aprovechamos y tiramos un poco más del hilo. Yo entiendo que son este tipo de experiencias las que precisamente nos colocan en nuestro sitio, las que nos orientan sobre el estatus moral que de verdad merecemos, muy alejado del que con tesón franciscano tratamos de urdir en beneficio exclusivo de nuestro insaciable ego. Es por ello que no creo que debamos abrirnos las carnes por haber sido de nuevo protagonistas de un comportamiento tan antiguo como la misma Humanidad. Hablo del engaño, de la estafa, del timo, elijan ustedes sustantivo, porque mucho me temo que optar por uno u otro no va a maquillar un ápice el despropósito. Y no me refiero ya al hecho en cuestión que ocupó hace no tanto portadas y reportajes en la prensa regional, sino al fraude que supone nuestra especie para el Planeta, una especie orgullosa de sí misma hasta lo ridículo, y que convencida de ello camina arrogante con su naturaleza tramposa cosida a la chepa. (Supongo que una excelente razón para no creer en Dios es que resulta materialmente imposible una peor gestión de sus representados).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La comunidad científica siempre puso especial empeño en reunir el mayor número posible de características que avalasen nuestra distancia abismal del resto de los animales, y apenas consiguió justo lo contrario. Se trata con frecuencia de los mismos científicos que reciben subvenciones mareantes para mandar cohetitos a remotos planetas donde ya sabemos que habita la nada, mientras en nuestra casa nos corroe la miseria y la muerte sin que ello consiga revolvernos el estómago. Los mismos que fotografían desde el aire comunidades humanas “salvajes” desconocidas hasta entonces, cuando el verdadero salvajismo –confieso que nunca me agradó el vocablo– consiste en visibilizarlas sin su permiso y hacerlas objeto de estudio, paso previo casi siempre al pillaje de las multinacionales. Aplicamos el marchamo de “falso” a todo tipo de objetos, e incluso a creaciones artísticas, sean pictóricas, musicales o literarias, sin darnos cuenta de que con toda probabilidad somos nosotros mismos la mayor falsificación que la historia evolutiva de la Tierra haya conocido. De momento, y hasta donde yo sé, somos la única especie que se pasa media vida jactándose de su racionalidad, y la otra media demostrando lo contrario con un patetismo deprimente.&lt;br /&gt;Que son falsas, dicen ahora. Estupendo. Años y años de anuncios mediáticos pomposos, de golosas inyecciones económicas –exploren esta vía, interesante como pocas– para concluir que alguien (o álguienes) ha dedicado sus buenas horitas a pintarrajear mosaicos y a poner en práctica sus elementales conocimientos de euskaltegi con el siempre loable objetivo de aportar nuevos datos al estudio de la lengua más antigua del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vivimos rodeados de falsedades. La comunidad política nos vende a diario su dosis de falsedad; los &lt;em&gt;mass media&lt;/em&gt; falsifican sin cesar nuestras convicciones, haciéndonos creer una cosa por la mañana para desmentirla por la tarde, según intereses que no son en esencia distintos a los que empleaban los neandertales para despistar a la tribu vecina en las artes de caza; los analistas económicos se agolpan ahora ante los micrófonos para declarar que ellos ya veían venir la debacle desde hacía tiempo… ¡Qué poco hemos cambiado en los últimos milenios! Lo que son las cosas: precisamente quienes descubren la sacrosanta evolución biológica son al parecer los menos dispuestos a evolucionar en materia de autenticidad moral. ¿Cuántos imaginan que no se abonarían a la falsificación chapucera si tuvieran la certeza de no ser descubiertos? Hagan cuentas. Alguien acuñó en su día la ingeniosa reflexión de que bien pudiéramos ser nosotros mismos el misterioso &lt;em&gt;eslabón perdido&lt;/em&gt;, el desde siempre añorado enlace entre nuestra etapa ancestral y el verdadero ser humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy usuario habitual del macizo del Gorbea, la mítica montaña vasca, y me hiela la sangre pensar que también ella pueda constituir un fraude de esos. ¿Se imaginan? De momento, he prohibido terminantemente a mi perra Koska escarbar en la zona durante nuestras próximas excursiones dominicales, no vaya a ser que en una de ésas aparezca la capa de cartón piedra con una inscripción del tipo &lt;em&gt;Made in China&lt;/em&gt;. De pesadilla.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#333333;"&gt;© junio 2009&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-547936807775328872?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/547936807775328872/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2009/06/genuinamente-falsos-desconozco-si-los.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/547936807775328872'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/547936807775328872'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2009/06/genuinamente-falsos-desconozco-si-los.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SjIMT892DLI/AAAAAAAAAIU/WXppnmrgSdQ/s72-c/cient%C3%ADfico+esqueleto.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-1337786777290236444</id><published>2009-04-25T11:36:00.000-07:00</published><updated>2009-06-02T02:06:58.176-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SgWOZAK1A4I/AAAAAAAAAAc/ur-zkh7_4Bw/s1600-h/FOTO+ELPERO+DE+GAZA.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5333825893883511682" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 364px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SgWOZAK1A4I/AAAAAAAAAAc/ur-zkh7_4Bw/s400/FOTO+ELPERO+DE+GAZA.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#006600;"&gt;EL PERRO DE GAZA&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;Nunca he comulgado con las historias minimalistas de buenos y malos, donde los primeros despliegan su papel de ángeles melosos y a los segundos se les reserva el de villanos sanguinarios. Supongo que, al menos en el caso de los humanos, las cosas vienen a ser bastante más complejas de lo que ofrece un guión como el descrito. A poco que se observe con ojos críticos, la vida cotidiana nos ofrece ejemplos diáfanos de lo que digo, y creo sin atisbo de duda que uno de los más claros lo vimos a principios de año, cuando el ejército israelí tomó la decisión de atacar las ciudades de la franja de Gaza. El mundo comprobó indignado cómo la población civil sufría la ira de su poderoso vecino, cuyas bajas en la refriega se cifraron en un ratio tan exacto como grosero: uno a cien. &lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;Asumiendo la trágica desproporción del ataque –y aquí comienza de sopetón mi incorrección política–, soy de los que prefieren evaluar las cosas desde una perspectiva más general, retroceder unos pasos, un par de kilómetros si es menester, alejarse del cuajarón y de la víscera hasta alcanzar a ver el panorama desde una óptica holística. No me consta que los palestinos, en su condición de tales, sean un ápice mejores que los israelíes. La fatalidad (y unos cuantos factores más, seguro que sí) les ha llevado a representar el papel de parias en esta historia, pero no manejo yo elemento sustancial alguno que me haga pensar en que el ahora sometido se comportara de manera muy diferente con todo a su favor, en una suerte de “intercambio experimental de papeles”. Por lo que al proceloso apartado de “la condición humana” concierne, hay pocas cosas nuevas bajo el sol. Es ciertamente raro el caso del que, siendo primero víctima, no se convierte en verdugo a la que se le presenta la ocasión. La lista de ejemplos se hace interminable. Los judíos, perseguidos hasta la casi exterminación hace apenas setenta años, se erigen ahora en despiadados perseguidores, desarrollando su trabajo con tal saña que han merecido el calificativo de nazis por parte de no pocos analistas políticos. Por su parte, los dirigentes mesiánicos de Hamas prometen el cielo para quien se calce un chaleco de explosivos y active el detonador dentro de un centro comercial, hora punta. Escuché a alguien una reflexión demoledora, según la cual el conflicto arabe-israelí comenzaría a vislumbrar una salida cuando el grado de amor de los palestinos hacia los suyos superara al odio que sienten hacia el enemigo. Yo no lo sé, ni sé si tal hipótesis es merecedora hasta de una cierta comprensión. De lo que no tengo duda es de que un pueblo que asume y ejecuta el degüello de miles de inocentes como una celebración tiene muy atenuada su autoridad moral para condenar los bombardeos, e idéntica reflexión me asalta para con los israelíes que ven amenazada su seguridad cuando un militante yihadista se inmola en el autobús, teniendo en cuenta que la religión judía preceptúa el estado de consciencia en los animales sacrificados para alimento. El holocausto se vive cada día tanto en Tel-Aviv como en Ramala, y los responsables son los ciudadanos israelíes, los palestinos, con sus respectivas clases políticas al frente. Unos y otros aceptan el dolor y la muerte masiva de inocentes para invocar a renglón seguido justicia a la que oyen sobrevolar los aviones sobre sus casas, a la atisban un tipo sospechoso subiendo al tranvía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las imágenes captadas por los aguerridos reporteros que se recreaban en los escombros de Gaza City apenas se detuvieron unos segundos en la cabeza de un perro muerto entre los cascotes. Se veía su carita dulce, peluche por un momento, cubierta de polvo por el derrumbe del edificio. Con toda probabilidad se trataba de un perro abandonado a su suerte, o quizá fuera uno de esos desdichados a los que se amarra de cachorro y se le condena a una vida de sufrimiento perpetuo. Para mí, la imagen del perro de Gaza encierra todo lo que de perverso hay en el ser humano, palestino o israelí, americano o vietnamita, qué más dará. El perro de Gaza, apenas un elemento de atrezzo en el informativo, era tan inocente como pudieran serlo los niños aterrorizados que protagonizaban las portadas de los periódicos, quién sabe si los mismos que se olvidaron de él cuando acabaron por aburrirse de sus juegos.&lt;br /&gt;Leía hace no demasiado que uno de los primeros objetivos militares del ejército israelí fue el zoológico de la capital, a cuyos inquilinos forzados mataron en su mayoría para evitar al parecer que la gente recurriera a ellos como alimento llegado el caso. Si el concepto de inocencia puede adquirir en determinados momentos diferentes niveles, sin duda la merecen en su grado máximo los leones y camellos allí encerrados primero por unos, bombardeados por otros después. También los monos y las llamas que compartían –convenientemente anestesiados– el siniestro viaje desde Egipto por los túneles de Rafah con sacos de maíz y palés de armas para una resistencia seguro que justa. Es así como surtían los palestinos de prisioneros el zoológico local, y es más que probable que vuelvan a hacerlo apenas superada la pesadilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los bombardeos acabaron, la gente vuelve a sus casas, o a lo que queda de ellas en muchos casos. Las levantarán de nuevo, reharán sus vidas, llorarán a sus muertos, algunos de ellos apenas bebés, nacerán otros que atarán perros y los condenarán al confinamiento de dos metros de cadena, niños que chapotearán alegres sobre la sangre de los corderos degollados, aún vivos, jovencitos que visitarán de la mano de sus progenitores en una mañana luminosa de domingo el nuevo zoo, mejor incluso que el anterior (quién sabe si tal vez se destine a ello parte de la ayuda humanitaria que reciben desde Occidente). Al otro lado del muro los operarios del matadero, imbuidos en pulcras casacas blancas, preparan los cuchillos para asegurarse un corte limpio en la garganta de los terneros huérfanos, de tal suerte que los rabinos acepten la comida como verdaderamente kosher. La vida continúa…&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#666666;"&gt;© abril 2009&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-1337786777290236444?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/1337786777290236444/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2009/04/el-perro-de-gaza.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/1337786777290236444'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/1337786777290236444'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2009/04/el-perro-de-gaza.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SgWOZAK1A4I/AAAAAAAAAAc/ur-zkh7_4Bw/s72-c/FOTO+ELPERO+DE+GAZA.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-3349380968445899168</id><published>2009-03-03T12:39:00.000-08:00</published><updated>2009-06-02T02:09:00.176-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/Shmp-oEXNSI/AAAAAAAAABk/GyLcaNb2TFk/s1600-h/argazkia23.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5339485726597133602" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 282px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/Shmp-oEXNSI/AAAAAAAAABk/GyLcaNb2TFk/s400/argazkia23.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#000066;"&gt;&lt;strong&gt;EL DÍA EN QUE PERDÍ&lt;br /&gt;LA INOCENCIA&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;Pueden creerme si les digo que el título queda muy lejos de la simple metáfora, al menos en lo que a mi biografía personal se refiere.&lt;br /&gt;¿Cuándo pierde uno la inocencia? Supongo que a esta pregunta cada cual responderá de una manera. Habrá quien la pierda tras una experiencia decepcionante que le abre los ojos, o en medio de un viaje iniciático. Quizá en un burdel barato invitado por un tío legionario. Y habrá quien no la pierda nunca porque nunca le afectó tal cosa. Sobre la edad a la que pueda acontecer este particular hecho, aproximadamente lo mismo. Yo la perdí de golpe a los trece años y medio, en fecha y circunstancias que llevaré siempre en mi cerebro y en mi corazón, en una época en la que trece años y medio –y además para un chico– distaban bastante más que ahora de la época adulta. Fue un tres de marzo, el primero tras la muerte del dictador, aunque para un chaval que apenas se enfrentaba a la adolescencia estos epítetos tuvieran un significado más bien laxo. Recuerdo aquellas fechas con retazos de imágenes, todas en blanco y negro, como las fotografías que han quedado para la historia reciente de mi ciudad. Percibo ahora que de verdad eran tiempos marronáceos, de esperanzas pero también de incertidumbres. Al menos algo de eso transmitían aquellas hileras de mujeres de obreros en huelga que, pertrechadas tras recios abrigos de fieltro, desfilaban por las aceras con las bolsas de la compra vacías en busca de solidaridad. Yo nunca pregunté en casa adónde iban ni qué querían, pero oía a los compañeros de clase decir que sus padres no tenían trabajo, que estaban en huelga. Ahora me percato de que a mí esto de pensar me acompañó siempre, puesto que ya entonces elucubraba con la imagen de los miembros de aquellas familias llegando a casa y siendo recibidos por la amatxo con la bolsa vacía. Y me angustiaba especular con que algo así pudiera sucedernos a nosotros.&lt;br /&gt;De aquellos lejanos días recuerdo con nitidez el ruido sórdido de los helicópteros sobrevolando la ciudad, ese sonido seco de las aspas que Coppola supo llevar a la pantalla con maestría inigualable. Los jeeps de la policía con las rejas metálicas subidas, de cuya existencia –hablo de las planchas enrejadas– yo ni siquiera me había percatado hasta entonces, acostumbrado como estaba a tomar el mosto con aceituna en el bar de la comisaría del Casco Viejo, hoy destinada a más nobles fines. Me negaba a admitir que quienes siempre tenían para mí una ocurrencia e incluso un juego de manos fueran los mismos que arremetían a porrazos contra la gente en las manifestaciones. Llámenme ingenuo, pero concluí que algo terrible les había sucedido a aquellas personas para experimentar un cambio tan brusco en su comportamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Huelga general. Para quien nunca fue especialmente aficionado al estudio, un día de fiesta en el colegio, justo en medio de la semana, no era mala cosa, aunque nos tocara quedarnos en casa sin poder salir, orden tajante de la madre, que es quien toma tan sabias decisiones en casos así.&lt;br /&gt;El único recuerdo que conservo de aquella fecha es el griterío de los vecinos asomados a las ventanas, arrojando a los policías toda suerte de objetos, algunos de considerable tamaño, dirigiéndose a ellos a voz en grito, con las palabras más soeces que yo había oído jamás. Vecinos a los que conocía de siempre, con los que intercambiaba saludos en el ascensor, apedreando a los jeeps con furia inusitada. Una escena onírica para un chaval de trece años y medio. Los mismos jeeps que embestían contra las jóvenes acacias que crecían tristes en mi calle hasta tumbarlas, la única manera de avanzar entre las barricadas de coches y farolas abatidas. Los vehículos de la policía por las aceras bajo una lluvia de piedras, eso es lo único que consigo rescatar de aquella jornada de ira. Sí, creo que fue entonces, durante aquella precisa escena, cuando perdí la inocencia, al confesar inconsciente a mi hermano, asomados ambos a la ventana, que en una refriega similar podía morir alguien. Ni se me había pasado por la cabeza –con el tiempo me di cuenta– de que hasta ese momento yo presuponía que la gente se moría o de vieja o de una enfermedad. En casa conocíamos bien ambas circunstancias. Pero ni había contemplado la posibilidad real de que a los diecisiete años te pueden atravesar la cabeza de un tiro mientras sales despavorido de una asamblea de trabajadores. Diecisiete años, toda la vida por delante, y desparramado en la acera como un guiñapo destartalado en medio de un charco de sangre. Se acabó. No hay más. Un cadáver adolescente. Eso es todo. “En una de éstas puede haber muertos”, repetía yo entre dientes. “Se oye que han matado a dos personas”, oí decir a mi padre al regresar él a casa. Sus palabras ya no me afectaron, porque acababa de perder la inocencia. Luego no recuerdo más que silencio. Silencio incluso durante el partido del Real Madrid, entonces mi equipo favorito, arrebatándole un punto de oro a cierto conjunto alemán de nombre impronunciable en su propio terreno, toda una hazaña. Pero aquella noche no hubo en casa celebración ni entusiasmo por la gesta deportiva. Ni el mismísimo Netzer, ídolo personal e intransferible, consiguió aquella precisa noche entusiasmarme. Yo no lo sabía, pero el silencio era ya miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente volvimos a clase. Los compañeros se afanaban en contar sus batallitas, las de sus padres, quienes habían participado en la encarnizada lucha del día anterior. Apenas en una hora estábamos todos en la calle, de vuelta a casa, atravesando una ciudad incrédula y mortecina, la ciudad donde nunca pasaba nada y que despertó de sopetón de su sueño indolente. La misma que justo veinte años después elegiría en las urnas a quienes ordenaron aquellos oscuros días la masacre. Una ciudad que a mí me provoca ternura, emoción y náusea a partes iguales. Tengo grabados en la retina los convoyes de la policía durante los días posteriores, el siniestro cuadro de los jeeps tras la furgoneta, como una madre maliciosa indicando a sus pequeñuelos el gaznate de la presa. También el funeral, dos días más tarde, la marea humana interminable observada de nuevo desde la misma ventana, los signos de victoria de los trabajadores que a un niño de trece años y medio le provocaban todo el desconcierto del mundo, pues arropaban a tres féretros negro caoba ocupados por gente de su bando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De toda la iconografía fotográfica de aquel tiempo gris, una colección de imágenes tan familiar para quienes vivimos los acontecimientos de una u otra forma, yo me quedo con cierta instantánea que no había visto hasta fechas recientes. Plasma las calles vacías frente a la Catedral Nueva de la ciudad, donde destaca un suelo regado de objetos redondos. A bote pronto, uno tiene la sensación –apenas un segundo– de que son cascotes, docenas de piedras testigos de la batalla. Sin embargo, enseguida se descubre con un nudo en la garganta que se trata de flores, capullos de claveles desprendidos de las coronas tras el multitudinario funeral.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#666666;"&gt;© marzo 2009&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-3349380968445899168?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/3349380968445899168/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2009/05/el-dia-en-que-perdi-la-inocencia-pueden.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/3349380968445899168'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/3349380968445899168'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2009/05/el-dia-en-que-perdi-la-inocencia-pueden.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/Shmp-oEXNSI/AAAAAAAAABk/GyLcaNb2TFk/s72-c/argazkia23.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-771444483209187116</id><published>2009-02-24T12:30:00.000-08:00</published><updated>2009-06-02T02:10:43.457-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/ShmgfWVmj9I/AAAAAAAAABM/lO7AAG4vGZQ/s1600-h/elecciones.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5339475293657010130" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 312px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/ShmgfWVmj9I/AAAAAAAAABM/lO7AAG4vGZQ/s400/elecciones.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;CARAMELOS&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;Conocidas son las encuestas que cíclicamente llevan a cabo distintas empresas especializadas –con frecuencia especializadas en que los resultados se ajusten a los gustos del cliente, dicho sea de paso–, respondiendo al noble fin de conocer los estamentos sociales más y menos valorados por la ciudadanía. Desde hace décadas los resultados se muestran muy similares. Las entidades con mejor imagen son por lo general las ONG, que sólo se resienten ante situaciones de mala gestión puntual, elevadas por los medios a la categoría de noticia nacional, y que no son sino afortunadas excepciones a la regla. El lado contrario, el de los peor considerados, tienen el dudoso honor de liderarlo los políticos (es de suponer que la gente piensa al contestar en la clase política, sin distinción de sexos, y no especialmente en “ellos”). Aquí no caben ni momentos ni circunstancias. Pareciera estar la cola de la lista reservada con carácter vitalicio para nuestros próceres electos. Y uno, que no se adhiere al pensamiento genérico y por tanto simplista del “todos son iguales”, cree comprender las razones por las que una vez sí y otra también la gente apunta con el dedo acusador a la baja credibilidad moral que al parecer nos merece nuestra clase política.&lt;br /&gt;Aunque no desde luego el único, el escenario de una campaña electoral (apenas nos hemos repuesto de la anterior y en algunos sitios ya estamos inmersos en la siguiente) es casi perfecto para tratar de hacer un diagnóstico somero –y amateur– de cómo está el panorama, desde el lado de los gestores profesionales y también desde el nuestro, pues la sociedad civil adolece a mi juicio de responsabilidades no asumidas, sea por la condena a la invisibilidad a que está sometida tanto por los mass media como por la Administración, sea por simple desidia propia. Tema para la reflexión. Y apasionante, no lo duden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mí lo que me quita el sueño es la pasmosa naturalidad con que la misma opinión pública que relega al farolillo rojo a diputadas y concejales sea la misma que participa sumisa cada vez que se convocan elecciones. Tal vez la respuesta esté en ese tercio escaso de abstencionistas que rechazan amablemente la invitación, aunque ni así salen las cuentas. Llámenme fantasioso, pero se me ha metido en la cabeza que tiene que haber algún elemento desconocido que nos controla las mentes y hace que en algún grado se nos dirija en nuestros actos, al menos en lo que concierne a eso que llaman “deber democrático”. Tal vez se trate de mensajes subliminales intercalados en los anuncios de la tele –yo eso lo he visto en algunas películas de misterio–, u ondas electromagnéticas a través de los teléfonos móviles, ahora que ya forman parte irrenunciable de nuestra vida. Bien fácil sería una u otra fórmula, dados los recursos de que siempre ha dispuesto el poder. Pero, de ser cierta la hipótesis del control mental, tal vez no se produzca mediante la alta tecnología, sino a través de métodos más prosaicos y convencionales: los “caramelos”. Sí, los caramelos, no pongan esa cara; en sentido literal y figurado. Todos esos cachivaches que nos ofrecen los partidos, hasta los más modestos que se saben sin posibilidad alguna de ocupar escaño o sillón municipal. Caramelos de todos los sabores con el anagrama bien visible en el envoltorio, globos multicolores que venerables padres y madres de familia atan en racimos a la sillita del bebé y que amenazan con elevarlo a las ignotas alturas, hacerlo desaparecer para siempre, pobrecito mío. Los incombustibles mecheros, que acompañan a toda campaña electoral que se precie desde aquel lejanísimo quince de junio. Los tiempos modernos y chics traen también perfumes en cuidados envases de diseño, para ellas, claro, porque sabido es que nosotros los machos somos por naturaleza guarretes y nos encanta oler a choto. Con todo, yo quiero detenerme en el mismo hecho de que pudiera existir una posibilidad, por ínfima y remota que sea, de que uno de los citados regalitos hiciera orientar nuestro voto en uno u otro sentido. Porque supongo que cuando los partidos deciden invertir una parte de su presupuesto en tal apartado –vale que no se trate de un gran montante, mas si lo hicieran público a lo mejor nos daba un pasmo, ojo–, será por un convencimiento íntimo de que en la gente pueda hacer mella la piruleta de fresa en cuestión y aumenten así las posibilidades de ser los elegidos. En cuanto a la verosimilitud de la conjetura, no veo yo más que dos posibilidades: que sí o que no. Si en efecto se demostrase que los “caramelos” cumplen con su teórica función y decantan al votante indeciso, no creo estar faltando a nadie si advierto cierta necedad para dejarse guiar por un abanico cañí made in taiguán en el que a duras penas cabe la sigla de la formación. Si es que no, la estulticia caería del lado de los partidos, por fundirse una pasta en algo que a la postre no repercute en réditos. Sea una cosa o sea la otra, estarán de acuerdo conmigo en que el panorama es cuando menos preocupante, muy preocupante. Lo de los caramelos como tales, sin metáfora que valga, ya me turba más. En una bolita de esas te meten sabe dios qué sustancia y ni te enteras. ¿Se han hecho estudios al respecto? No que se sepa. Lo mismo te tragas unos polvitos que un chip microscópico, y a partir de entonces ya ni eres tú, sino todo lo más un simple autómata a merced de una ideología que no has elegido. Piénsenlo.&lt;br /&gt;Bueno, yo les tengo que ir dejando. Lo dicho, que ustedes lo voten bien –o no–. Pero vamos, que el menda no se lleva a la boca uno de esos chuches ni por asomo. Caca.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#666666;"&gt;© febrero 2009&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-771444483209187116?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/771444483209187116/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2009/05/caramelos-conocidas-son-las-encuestas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/771444483209187116'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/771444483209187116'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2009/05/caramelos-conocidas-son-las-encuestas.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/ShmgfWVmj9I/AAAAAAAAABM/lO7AAG4vGZQ/s72-c/elecciones.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-551937707764116521</id><published>2009-01-07T01:34:00.000-08:00</published><updated>2009-06-03T01:57:09.097-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiTkch4KKmI/AAAAAAAAADc/x3GTH-fIdFM/s1600-h/marÃ&amp;shy;a.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5342646236749638242" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 294px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiTkch4KKmI/AAAAAAAAADc/x3GTH-fIdFM/s400/mar%C3%ADa.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#cc0000;"&gt;&lt;strong&gt;EL CAFÉ PENDIENTE&lt;br /&gt;DE MARÍA&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#333300;"&gt;María se erige estos días en protagonista de la noticia, y al verla revolotear cual ninfa entre cámaras y abrazos de acólitos me viene a la cabeza que no la conozco personalmente; y debería. Les cuento. En cierta ocasión me llamó por teléfono y estuvimos charlando durante cincuenta minutos largos, una pasta para el ayuntamiento. Desempeñaba entonces su cargo como concejala en Donostia, hace de esto algunos años. Como quiera que no nos poníamos de acuerdo –enseguida aclaro sobre qué–, me invitó a tomar un café en su despacho, por ver si frente a frente avanzábamos algo en lo que a acercar posturas y a entender al otro se refería. El encuentro-tertulia nunca se llegó a producir. Lo impidió un malhadado cólico nefrítico del que suscribe, el mismito día anterior al acordado para la cita. Después, simplemente olvidamos el asunto. Me acordé de ello también cuando anunció ante los medios lo de su cáncer. En mi fuero interno le deseé lo mejor (no especialmente a ella, pero también a ella) e incluso pensé que era un momento idóneo para retomar lo del café fallido, por la elemental razón de que nuestra charleta telefónica –y se supone que su posterior prórroga cara a cara– versaba sobre el sufrimiento. Sí, sobre el sufrimiento en general, el que yo considero igual de indeseable para cualquiera que lo experimente, sea político-diana o terrorista, toro en el ruedo o perro abandonado en la cuneta de una carretera secundaria. Sobre el apasionante tema del dolor, el que ella clasificaba entonces en “buenos y malos”, condenables y “ningunizables”, permítaseme el palabro. De eso charlamos el día de autos, y vamos ya entrando en el tema.&lt;br /&gt;Se le había enviado –a ella y a los restantes concejales de las capitales vascas, un total de casi ochenta personas– una carta desde cierta organización de defensa de los animales. Así se hacía desde años atrás y de hecho se sigue haciendo como parte de la actividad pública de la referida asociación. El objetivo de la misiva era doble: por un lado, invitar a los cargos electos de las corporaciones municipales a reflexionar sobre la licitud moral que nos asiste para agredir a animales inocentes en aras de valores tan etéreos como la cultura, el arte o la tradición; por otro, se les lanzaba una invitación expresa a que no apoyaran con su presencia aquellos espectáculos de los que formaran parte la violencia física o emocional hacia animales. Nos referíamos naturalmente a las corridas de toros, pero también a realidades como el tradicional circo, que incomprensiblemente la gente no suele asociar con realidades agresivas hacia sus protagonistas. El documento lo firmaba un servidor en calidad del cargo que entonces ocupaba. Nada personal por parte de María, quede claro. Por una simple cuestión de formas, siempre invitamos a los destinatarios a establecer un diálogo, caso de estimarlo oportuno, y es lo que hizo ella con muy buen criterio. Debería confesar apesadumbrado en este punto que sólo una exigua minoría responde a este tipo de invitaciones, con lo que por una cuestión de pura justicia hay que reconocerle a María no sé si tanto como coraje, pero es claro que sí una elemental decencia democrática y hasta moral. Cada cual en su sitio y la verdad en el de todos. Si la memoria no me falla, lo que más irritó a María fue una frase en la que afirmábamos algo así como que quien legitima e incluso apoya de manera explícita actos de violencia unilateral –salvo que se aporten poderosos argumentos en contra, al menos estaremos de acuerdo en que la tauromaquia supone eso en la práctica, con independencia de que pueda ser considerado un arte sublime– tiene a su vez una autoridad moral muy atenuada para quejarse por la violencia de la que uno mismo pueda ser objeto. No que no le asista autoridad alguna para protestar, ojo, sino que ésta se encuentra cierta y severamente atenuada en su caso, entiéndase la reflexión en todo su rigor. María se sintió herida por la reflexión, y ni corta ni perezosa cogió el teléfono y marco el número que aparecía a pie de folio. Muy lícito, lo acabo de decir. Yo traté de explicarle una y otra vez la idea ya expuesta en la carta. Me refiero a lo de que todos los padecimientos son iguales, al menos igual de indeseables para quien los experimenta, y que ser responsable en alguna medida del dolor infligido a inocentes no es desde luego virtuoso. En su calidad de amenazada, y asumiendo mi interpelación como simple herramienta didáctica, le pregunté cuál era la razón exacta por la que ella consideraba intrínsecamente malo que alguien le disparase. (Equivocado o no, siempre he creído que las cosas hay que tratarlas de frente y con toda la naturalidad posible). Tal vez sí lo hizo, pero no recuerdo que me contestase con claridad a un planteamiento tan contundente. Tengo nítida sin embargo cuál fue mi propia respuesta: es malo porque duele. Te duele a ti o les duele a los tuyos, que podemos ser todos en este caso. Sólo por eso –y nada menos que por eso– está mal tirotear a la gente por la calle, torturar en comisaría, torear, ver la faena desde el tendido. Me quedé con el convencimiento personal de que María comprendió perfectamente la esencia de lo que le decía, mas evitó reconocerlo, como buena política, aunque no me atrevería a decir que como buena ciudadana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubiera sido un encuentro como mínimo enriquecedor para ambos, estoy seguro de ello al menos por lo que a mí respecta. Digo esto porque soy el primer interesado en sondear las razones que llevan a alguien a rechazar la violencia unas veces y darle pábulo, servir de cómplice y aun de correa de transmisión en otras. Hombre, yo no digo que retomemos lo del café, que se ha puesto por las nubes con lo del dichoso euro y que por cierto aceptaría encantado, pero sí me permito la libertad de invitarle desde este artículo, ahora a título puramente personal, a que recapacite sobre las responsabilidades que cada cual tenemos en nuestra vida diaria. Y asistir divertida a ciertos espectáculos no es, créanme, éticamente neutro. Que todo te vaya de cine, María. Te lo deseo de corazón. No necesito hacer ningún esfuerzo especial para ponerme en tu lugar –ya sabes, lo de la empatía que comentábamos en aquella conversación– y en el de los tuyos. Si nos falla lo de la empatía, estamos acabados. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#333300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#333300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;© enero 2009&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt; &lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-551937707764116521?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/551937707764116521/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2009/01/el-cafe-pendiente-de-maria-maria-se.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/551937707764116521'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/551937707764116521'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2009/01/el-cafe-pendiente-de-maria-maria-se.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiTkch4KKmI/AAAAAAAAADc/x3GTH-fIdFM/s72-c/mar%C3%ADa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-1563218126620029711</id><published>2008-10-24T12:12:00.000-07:00</published><updated>2009-06-02T02:24:16.850-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/ShmdxdpLdQI/AAAAAAAAABE/KJNXlqpbcek/s1600-h/ratÃ³n.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5339472306320930050" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/ShmdxdpLdQI/AAAAAAAAABE/KJNXlqpbcek/s400/rat%C3%B3n.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;DE RATONES Y MUJERES&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;Tengo una amiga con un ratón en casa. No es que haya acudido a mí histérica y me lo haya confesado pidiéndome consejo por ser yo defensor de los animales, ni por tanto pretende con ello que le solucione el “problema”. Porque no hay tal. El roedor vive en su casa desde hace algo más de un año; emprende sus correrías cuando toca y se abastece de lo que pilla cuando procede. ¿Cómo consiguió el pequeño entrar en la vivienda de mi amiga?, se preguntarán ustedes. (Y si no lo hacen es lo mismo, porque lo voy a contar de igual manera). Pues por la puerta, el sitio más lógico incluso para un ratón. O no tanto. En realidad, nuestro amigo ingresó en su nuevo hogar en estado de semiinconsciencia, tendido cuan largo era sobre el fondo de una caja de zapatos, cubículo perfecto para su traslado desde la calle, donde no tenía ninguna posibilidad de sobrevivir, menos si tenemos en cuenta que acababa de ser rescatado de las fauces de un gato callejero, quien, sin mala intención, dio rienda suelta por un momento a su ancestral instinto. (Nadie le culpa por ello).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imagino que durante los primeros días le invadiría el desconcierto –al ratón, digo–, pero enseguida pareció amoldarse con pasmosa naturalidad a su nuevo hábitat. Bien es cierto que a ello ayudó el hecho de que mi amiga le procurase desde el inicio el condumio necesario en cantidad suficiente, y él lo agradece no dejando ni rastro de los presentes.&lt;br /&gt;Mi amiga no lo ve con frecuencia, pues es sabido que los ratones son grandes amantes de la discreción, pero escucha a diario sus patitas cuando al anochecer él despierta y se dispone a iniciar su jornada. Sabe que le espera su platito de cereales –de los del desayuno de humanos, de marca, no de los crudos, que a lo bueno se acostumbra uno enseguida–, mas no es ésa su comida favorita, pues tal honor se lo lleva la harina integral: pasión es lo que tiene por ella. Porque en casa de mi amiga se hace pan a diario, con productos naturales y sin conservantes, con lo que es fácil adivinar de dónde le viene al muy pendenciero la salud de hierro de la que parece gozar hasta la fecha, pues conviene aportar como dato adicional que nuestro protagonista pasó en pocas semanas de esmirriado a rollizo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante meses el ratoncito confió en sus anfitriones, dado que éstos nunca mostraron hacia él el menor atisbo de agresividad. Pero todo cambió el día en que trataron de capturarlo con el loable deseo de ofrecerle la libertad en el campo. El susto que se llevó el pequeñajo al verse acorralado en el pasillo por la pareja de grandullones hizo que a partir de entonces perdiera toda fe en los humanos, lo que en cierta forma refuerza la tesis de que los animales –ratones incluidos– poseen una inteligencia bastante mayor que la que nuestro antropocentrismo les atribuye.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No será la primera vez que una visita advierte de repente la presencia del enano y pega un brinco en la silla, situación que mi amiga trata de reconducir con un lacónico “no te preocupes, es de casa”. La visita despeja entonces las exiguas dudas que albergaba sobre el equilibrio emocional de la dueña. Piensa que está loca. Y algo de eso debe de haber, pues en una sociedad que masacra a inocentes animales en masa por los motivos más triviales, adoptar a un ratón como refugiado necesariamente tiene que suponer por fuerza algún tipo de síndrome ético no diagnosticado hasta la fecha.&lt;br /&gt;A mi amiga le horroriza pensar que alguien pueda enterarse de su secreto fuera de su círculo más íntimo, y de hecho yo no creo estar desvelándolo si la mantengo a ella en el anonimato. A veces me cuenta entre cómplice y emocionada detalles de su convivencia diaria con un ser que tiene sus horarios, sus preferencias, e incluso sus manías. Me hace partícipe de su particular experiencia: compartir piso con un pequeño duende que con toda seguridad envejecerá con dignidad, a buen recaudo de los monstruos humanos que hemos endosado a los roedores la poco amigable etiqueta de “plaga a exterminar”, como si nosotros no fuéramos de hecho la peste más destructiva que el mundo haya conocido. Él acabará sus días sin haber sentido nunca los insoportables retortijones del veneno, sin haber sido perseguido por una horda de jovencitos con aviesas intenciones, sin haberse visto en la necesidad de vivir exiliado en el permanente destierro de las alcantarillas. Él es un ratón feliz, o al menos todo lo razonablemente feliz que pueda ser un ratón. Porque los ratones sienten, créanme. Eligen entre diferentes posibilidades si se les da la oportunidad. Y –¡oh, sorpresa!– optan por aquello que les ofrece sensaciones agradables, al tiempo que rechazan el dolor. Ser ratón no implica necesariamente ser imbécil, como ya habrán adivinado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apuesto a que pocos de ustedes conocen una historia como la de mi amiga y su ratón. Y de conocerla, hay muchos boletos para que esté protagonizada por una mujer. Porque es éste un apartado especialmente significativo para quienes hemos estudiado en algún grado el fenómeno de nuestro comportamiento con los animales. Tal vez sea una chaladura de las mías, pero me dio por pensar que las mujeres han acabado desarrollando una especial empatía hacia los más débiles: las víctimas humanas y animales. Si algo de eso hay, tengo pocas dudas de que tal virtud les viene dada por conocer bien lo que significa ser pateada, golpeada, expulsada de casa; conocer lo que es verte sin hijos y sin futuro, ser paria entre las parias. Son muchos siglos de estigma de mujer, y eso pesa como una cruz de cemento.&lt;br /&gt;Recuerdo haber asistido como público a una conferencia del cineasta Juanma Bajo Ulloa en Barcelona, hará de esto como un par de años. Confesaba Juanma en un momento dado que en las fiestas brutas de los pueblos donde se martirizan animales él sólo veía hombres, que las gradas de las plazas de toros estaban ocupadas fundamentalmente por hombres, que quienes cazan animales por diversión son hombres en su práctica totalidad… y que en aquella sala veía sobre todo mujeres. Podría pensarse que el bueno de Juanma optaba por el discurso demagógico para cosechar el aplauso fácil de la audiencia. Apenas le conozco en lo personal, pero seguro estoy de que lo decía con absoluto convencimiento y de que era su corazón quien hablaba por él.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#666666;"&gt;© octubre 2008&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-1563218126620029711?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/1563218126620029711/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2009/05/de-ratones-y-mujeres.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/1563218126620029711'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/1563218126620029711'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2009/05/de-ratones-y-mujeres.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/ShmdxdpLdQI/AAAAAAAAABE/KJNXlqpbcek/s72-c/rat%C3%B3n.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-2014979972711504735</id><published>2008-09-03T02:11:00.000-07:00</published><updated>2009-06-03T02:01:20.548-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiOcwIAH8tI/AAAAAAAAAB8/u5HvxQHK1vo/s1600-h/mendigo+1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5342285933587198674" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 253px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiOcwIAH8tI/AAAAAAAAAB8/u5HvxQHK1vo/s400/mendigo+1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;CRISIS? WHAT CRISIS?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;Escribo desde una ciudad semidesierta –media agosto–. La gente se ha ido de vacaciones, ha huido a la playa, a la montaña, a recorrer lejanos países, regalándonos sin saberlo tres semanas de felicidad a quienes nos confesamos misántropos irrecuperables. Convecinos y convecinas ahogan sus penas en la Gran Manzana, en Praga, o en el más castizo chiringuito –cinco euracos el botellín de cerveza– mientras tratan de sacarle todo el partido al aifon, juguetito recién adquirido nada más llegar a destino, porque un capricho es un capricho (no tendría sentido lo de la tele de plasma y luego hacerle ascos al aifon famoso). Que rabien los compañeros de oficina, aunque por poco tiempo, pues para Navidad será una plaga.&lt;br /&gt;Recuerdo que hace años Carrascal –él consiguió que superase mi complejo con el inglés– abría su informativo en plena Semana Santa con la noticia de que los españoles habían elegido más que nunca como destino turístico el Caribe, y nos regalaba la razón: escapaban de la crisis. Seguro que ustedes no lo necesitan, pero como yo soy un poco duro de mollera lo repito, por si no se ha entendido. Para olvidar la devastadora crisis, que imagino consiste en ver mermado tu poder adquisitivo, la gente se gasta un pastón en viajes de placer al otro lado del mundo. Vale.&lt;br /&gt;Atravesamos una profunda crisis. Los informativos se encargan de recordárnoslo a todas horas. Una severa crisis económica afecta a nuestra sociedad y la recorre de punta a punta. El mensaje se nos lanza desde todos los ángulos posibles: crisis, crisis, crisis. Si uno lo piensa, es terrible que más de uno haya tenido que cambiar Punta Cana por Benidorm. Una tragedia familiar que sólo se supera consumiendo, aunque tengo entendido que consumir, ecológico, lo que se dice ecológico, no es mucho. Y como también nos dan lecciones con la cosa ésta del Medio Ambiente, pues me acabo haciendo un lío y prefiero no pensar, porque ya me contarán si no cómo conciliamos economía y ecología cuando el descenso brusco en las ventas del elemento más contaminante que existe –los coches particulares, que lo sepan– se asume como uno de los indicadores más preocupantes del escenario, llámese recesión, crisis o desaceleración, tanto da.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agotada la parte irónica –que no lo es tanto, si se fijan– paso a la seria, pues no es broma que nuestro poder adquisitivo –de eso se trata a fin de cuentas, valga la expresión– haya menguado hasta rayar con lo insostenible en ciertos casos. Seguro que son menos de los que nos indican los medios, pero suficientes como para abordar el problema con el fundamento que merece.&lt;br /&gt;Sin embargo, y entre tanto mensaje apocalíptico, yo quiero dejar escritas aquí dos reflexiones personales y en consecuencia subjetivas. En primer lugar, les traslado mi duda sobre si de verdad la famosa crisis existe, y en tal caso si corresponde en gravedad a lo que se nos cuenta. Porque pudiera darse el caso de que, si no el fondo, las formas estuvieran más o menos dirigidas por sólo dios y los distintos poderes económicos saben qué oscuras manos, no siendo en consecuencia el panorama tan desesperado como nos lo pintan. Por otro lado, traigo a colación un hecho que particularmente me causa honda desazón, como es que una parte significativa del planeta no haya conocido jamás crisis alguna por no haber experimentado otra cosa que la miseria más absoluta. Estaremos de acuerdo en que el término crisis resulta bastante vago, y apenas designa una etapa con mayores dificultades que la precedente. Sin más. Siendo así, no hay crisis que valga si naces en la más atroz indigencia, y sin posibilidad real además de salir de ella. Mientras aquí nos preocupa el descenso de clientela en los restaurantes, cientos de millones de seres humanos con nuestras mismas, legítimas aspiraciones a una existencia digna, apenas saben qué comerán mañana o si acaso lo conseguirán; mientras nos ahoga la hipoteca de nuestra casa en el centro, un tercio de la población mundial vive en espacios que aquí apenas conseguirían el calificativo de “chabola inmunda”; mientras millones de africanos echan el día en busca de agua potable, aquí sembramos campos de golf por doquier y la piscina ha ido ganando terreno hasta convertirse en un icono del estatus social. Llámenme demagogo, es gratis: una simple carta al director basta. Pero salvo que haya poderosísimos motivos para lo contrario, a mí me parece que precisamente en tiempos de crisis –hablo de la que por lo visto padece el Primer Mundo– es cuando por pura decencia ética merece la pena detenerse por un momento y pensar en el ejército de desheredados cuyo objetivo más inmediato es alargar sus vidas unas semanas más, a quienes el Euribor y el Ibex-35 les importan lo mismo que a mí los viajes a Marte, igual. Habrá quien piense que mal consuelo es mirarse en espejos ajenos y sobre todo peores. Y creen otros que tal actitud debiera asumirse como un ejercicio moral de obligado cumplimiento. Escrito queda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo haber leído hace años un cuento breve que alguien dejó en forma de fotocopias sobre el mostrador de una tienda: la historia de un anciano que regentaba un puestecito de fruta al borde de la carretera. El hombre poseía una modesta huerta que le daba suficiente mercancía como para abastecer el tenderete. Al final de la jornada volvía satisfecho a casa, una humilde vivienda en las afueras de cierta macrourbe, pues casi siempre conseguía vender todas las piezas a los automovilistas que paraban. Comían un par de naranjas a la sombra de la improvisada tienda mientras establecían una conversación trivial con el viejo. Luego adquirían unas piezas más para el camino. Al hombre le iba razonablemente bien, o así se lo parecía. Hasta que llegó su nieto, a quien por circunstancias de la vida y de la policía había tenido que criar él mismo en el campo, y al que no sin esfuerzo había conseguido pagar sus estudios en la universidad. “¿Pero qué estás haciendo, abuelo, es que acaso no sabes que estamos en crisis?”. Realmente el viejo no lo sabía, pues llevaba una vida austera allá en el límite de la gran ciudad, desconectado del mundo. Él no necesitaba grandes cosas. Regar el huerto y pasear con su perro, casi tan anciano como él mismo, esperar a que el trabajo diera sus frutos y vender éstos en la carretera tras un breve viaje en la destartalada camioneta. El hombre se asustó al oír las palabras del nieto. Sin duda el joven sabía de qué hablaba, pues no en vano era universitario. “No puedes estar vendiendo la fruta como si tal cosa, la situación es muy mala”. Cuando el nieto regresó a la ciudad, el anciano continuó fiel a su puesto diario al borde de la carretera, pero llevó mucha menos fruta, dado que eran tiempos de crisis. Como de costumbre, la había vendido toda al final de la jornada. Pero, a diferencia de otras veces, en las que regresaba a casa cansado pero satisfecho por las ventas y las charlas con los clientes, ahora estaba de verdad preocupado: “Hoy apenas he conseguido vender la mitad que otras veces. Mi querido nieto tenía razón: estamos en crisis”, pensó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entiendo que el texto quedó digno. Si acaso, no me acaba de convencer el título, mas no por inapropiado cuanto por ser, como ustedes sabrán, un burdo plagio. Espero al menos no tener problemas con Mr. Davies por un quítame allá ese encabezamiento, pues todavía me veo yo ante los tribunales, y además de no cobrarlo me sale encima el artículo por un pico, agudizando así mi crisis personal. Un desastre.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;© septiembre 2008 &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-2014979972711504735?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/2014979972711504735/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2008/09/crisis-what-crisis-escribo-desde-una.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/2014979972711504735'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/2014979972711504735'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2008/09/crisis-what-crisis-escribo-desde-una.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiOcwIAH8tI/AAAAAAAAAB8/u5HvxQHK1vo/s72-c/mendigo+1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-7974696830968479364</id><published>2008-08-01T11:52:00.000-07:00</published><updated>2009-06-01T12:52:02.558-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiQlVQ5lv5I/AAAAAAAAACU/Pkd5ggZr3Ig/s1600-h/toros+queriÃ©ndose.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5342436105212247954" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiQlVQ5lv5I/AAAAAAAAACU/Pkd5ggZr3Ig/s400/toros+queri%C3%A9ndose.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;SI NACES TORO&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;Si naces toro y las conversaciones que oyes a tu alrededor se desarrollan en español, existen sobrados motivos para preocuparte. A partir de entonces tienes el dudoso honor de haberte convertido en el protagonista de una historia de pasión, de identidad cultural, de negocio y, lo que es peor para tus particulares intereses, de linchamiento público. Todo junto. Dicho así, hasta pudiera parecer sugerente, pero el hecho de que ninguna de las personas que leen estas líneas daría su consentimiento para cambiarse por ti da cuando menos que pensar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si naces toro vives con tu madre, y durante cierto tiempo te dejan más o menos en paz. Analizado en ese momento, ser toro hasta podría resultar una experiencia interesante. Apacibles jornadas de sol y moscas, una vivencia que no requiere mucho más que un cronograma rutinario. Despertarte, comer, acercarte con tus compañeros de manada hasta la charca, un relajado sesteo bajo tu encina favorita, y se te va la tarde sin darte cuenta. Hora de regresar. Mañana será otro día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si naces toro debe de resultarte muy desagradable que, apenas con unos meses de vida, te separen un día de tu familia y te lleven a un lugar donde hace un calor infernal (casi tanto como cuando acercaron a tu nalga aquel hierro candente, apenas venido al mundo), con un aspecto que en nada recuerda a tu paisaje cotidiano. Arena de color oscuro sobre el suelo, y una banda corrida de cemento y madera por todo horizonte inmediato mires donde mires.&lt;br /&gt;Un tipo a caballo aparece en el extraño escenario y te provoca para que te acerques, en una situación novedosa y desconcertante para ti. Te defiendes, pero cuando lo haces sientes un agudo dolor detrás del cuello. Apenas unos segundos más tarde lo que percibes en un tufillo ferroso: parte de la sangre que hasta ese momento corría por el interior de tu cuerpo se abre ahora paso por la herida. Las provocaciones continúan. Tú respondes, a pesar de que comienza a invadirte una sensación de sofoco, fruto del calor y de la hemorragia. Por la noche, de vuelta con los tuyos, recuerdas la experiencia como algo inexplicable y traumático. Ni te imaginas que, mientras tú apenas puedes pegar ojo por el escozor del boquete abierto, los humanos ya te han catalogado como “toro para lidia” o “morralla para fiesta de pueblo”. Lo cierto es que, si pudieras evaluar las consecuencias de uno y otro destino, no te sería fácil elegir tu final en base a uno de los dos estatus.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando una fresca mañana aparece en el horizonte un enorme cubo que se mueve, tienes bien olvidado aquel nefasto día. Han transcurrido por lo menos cuatro años, y eso es mucho tiempo para un toro. Ni sospechas entonces que ésa será la última vez que veas y huelas tu único mundo. Atrás quedará para siempre el paisaje de encinas y tomillo.&lt;br /&gt;El constante traqueteo del vehículo acaba convirtiéndose en un tormento. Ni un instante de sosiego, sin siquiera poder darte la vuelta o echarte un rato a descansar. Tú eres toro, incapaz por lo tanto de medir el tiempo (¿para qué debería servirte tal habilidad?), pero han sido nueve horas de golpes en los costados, vómitos, mareos y angustia. No habías sentido nada tan desagradable desde la jornada de la tienta. Desciendes por la rampa, tambaleante y receloso, con veinte kilos menos. Desconoces por completo que uno de tus compañeros de manada murió hace dos semanas por colapso durante el traslado.&lt;br /&gt;Un par de días más, y otra vez al horrendo chiquero, las varas que pinchan tu cuerpo y te dirigen para aquí y para allá… Otro pinchazo en el cuello como aquel ya casi olvidado, y la única salida hacia un entorno redondo, tumultuoso, asfixiante, vagamente familiar. De nuevo el tipo del caballo, esa figura siniestra que repite la operación, pero esta vez de una menar mucho más brutal, más prolongada. Si naces toro te introducen en la espalda una puya metálica del grosor de un brazo humano. Sacan y meten la vara para agrandar la herida. Una vez dentro, el diabólico instrumento gira sobre sí mismo como un taladro con el perverso fin de raspar la cara interna del boquete, para lo que resulta especialmente eficaz forrar el extremo del palo con maroma. Si naces toro eres lo suficientemente imbécil como para pensar que empujando al caballo te vas a zafar de la tortura. Desconoces que, a estas alturas, no tienes posibilidad alguna de escapar.&lt;br /&gt;Apenas un respiro antes de que se acerque corriendo una absurda figura luminosa y te clave, en diferentes acometidas, hasta media docena de pinchos que te producen un dolor de fuego. Tratas de librare de ellos con bruscos movimientos de cabeza, pero no consigues otra cosa que desgarrarte los músculos con los arpones. La pérdida de sangre te nubla la vista, y ni el incesante jadeo consigue que recuperes tu ritmo cardíaco habitual. La sed te abrasa la garganta, y pensar en el agua de la charca bajo la encina no hace sino angustiarte aún más. No hay tregua. Definitivamente, esto es mucho peor que lo de la tiente. El incesante griterío te impide encontrar un segundo de consuelo.&lt;br /&gt;Si naces toro se te planta enfrente el tipo brillante, se arranca a toda prisa con un sable en la mano y te atraviesa los pulmones. A veces también el corazón. Este pasaje resulta especialmente doloroso, porque te acaban de reventar tu bolsa de oxígeno y comienzas a ahogarte. Por la boca sale un caudal de sangre importante, que se une a las babas y al moco que te ha acompañado desde el principio de la lidia.&lt;br /&gt;Si naces toro no tienes ni puta idea de lo ridículo que resulta pensar que, quizás como la otra vez, al final dejarán que vuelvas a tu encina, a tu charca, con los tuyos. Empiezas a sospechar lo peor cuando, ya inmóvil en el suelo, sientes como te rebanan las orejas hasta desprenderlas de la cabeza, donde siempre habían estado desde que recuerdas. A veces corre la misma suerte el rabo, el mismo que tan útil te había resultado a la hora de mantener a raya a los pesados tábanos. Llegados a este punto, sólo puedes desear morir antes de llegar al desolladero, pero en ocasiones tu destino es tan cruel que ni siquiera eso sucede.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca sabrás que hasta es posible que tu tormento y el de otros cinco compañeros puede haber servido de excusa propagandística con el objetivo de recaudar fondos para luchar contra comportamientos humanos tan deleznables como el terrorismo, la violencia doméstica o la guerra.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#666666;"&gt;© agosto 2008&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#666666;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-7974696830968479364?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/7974696830968479364/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2008/08/si-naces-toro-si-naces-toro-y-las.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/7974696830968479364'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/7974696830968479364'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2008/08/si-naces-toro-si-naces-toro-y-las.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiQlVQ5lv5I/AAAAAAAAACU/Pkd5ggZr3Ig/s72-c/toros+queri%C3%A9ndose.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-751157335200080675</id><published>2008-07-31T01:42:00.000-07:00</published><updated>2009-06-05T16:19:27.948-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiY5t1oUmtI/AAAAAAAAAEE/xrR-exTg9NU/s1600-h/celedÃ³n.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5343021467574770386" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 266px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiY5t1oUmtI/AAAAAAAAAEE/xrR-exTg9NU/s400/celed%C3%B3n.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#000066;"&gt;LA CELEDONA&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;Vaya por delante que las primeras líneas del presente artículo están especialmente pensadas para quienes no tienen relación alguna con la ciudad de Vitoria-Gasteiz, insigne capital de Euskadi, ni por lo tanto con sus costumbres más arraigadas, por lo que los locales de toda la vida pueden saltarse esta breve introducción y pasar sin remordimientos al siguiente párrafo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;Nos centramos. En Vitoria, cada cuatro de agosto, docenas de miles de personas se reúnen en la plaza central, y a la que dan las seis en punto de la tarde desciende un muñeco –el famoso Celedón, seguro que les suena– por una cuerda y cuando llega a su destino se reencarna en humano y la gente pega brincos de alegría no se sabe muy bien por qué pero los pega y todo es muy emocionante e inolvidable según los forasteros testigos del tumultuoso evento. (Si quieren más detalles, vienen y lo ven). Sigo. Como todo esto hay que mamarlo desde pequeñito, desde hace ya muchos años (veinticinco para más señas) existe la consabida versión infantil. El Celedón Txiki, que viene a desempeñar en una de las jornadas festivas el mismo papel que su hermano mayor el día del chupinazo. Bueno, un detalle para los chavales, sin más. Pero –se veía venir– hete aquí que en la presente edición quieren incorporar al muñequito la original presencia de una acompañante, muñequita ella en consecuencia, por aquello de que las niñas, las de carne y hueso, no se sientan discriminadas. No parece que la ausencia femenina haya causado estragos en las mentes infantiles a lo largo de las dos últimas décadas –al menos no se conocen estudios médicos al respecto–, pero precisamente doctores tiene la santa madre iglesia en cuestiones de discriminación, supongo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es evidente que utilizo la noticia como simple excusa para hablar de algo más profundo como es el tema de la discriminación (me refiero naturalmente a la mala, la arbitraria, porque esto viene a ser un poco como el colesterol, no nos engañemos). La discriminación constituye en sí misma un grosero ejercicio de injusticia, que se traduce en cosas tan abyectas como el racismo, la violencia doméstica o el terrorismo ideológico. Demasiado repugnante como para juguetear con ella y usarla a modo de arma arrojadiza contra el contrincante político o como muestra inequívoca de progresía de manual. Porque pudiéramos estar elevando a la categoría de “problema” cosas y situaciones que de hecho no lo son. Lo de la igualdad está muy bien, así, en abstracto. ¡A mí me lo van a contar! Pero convertirlo en una obsesión postural conduce las más de las veces al siempre indeseable terreno de lo absurdo. Piensen si no en el agravio comparativo que desde este año supone para la versión adulta –la más castiza por antigua, de hecho– del evento antes mencionado, y sobre el que al parecer no pende de momento la amenaza progreguay, de lo que tanto saben ellos y ellas, ediles y edilas, pues cuatro años se pasan volando y conviene dejar tu impronta como sea, en forma de polideportivo multiusos o de muñeca en resina poliéster. Ya me imagino a una Celedona bien plantada acompañando orgullosa a su partenaire en el trayecto a la balconada. Entiendo que sólo entonces habremos superado siglos de injusta discriminación en lo que al género se refiere. Y quien dice el género dice otras cosas. Yo ya voy dejando caer la sugerencia desde esta tribuna a las diferentes comunidades que forman hoy parte consustancial de la vida gasteiztarra para que acudan en masa al consistorio y exijan sus derechos. Muy bien, lo han pillado al vuelo: ¡un Celedón chino! Y otro argelino. También uno ecuatoriano, que no ocupa mucho, y otro más alemán, rubiote y con la cara colorada. ¡Que no discriminen a nadie! Yo propongo formalmente el recorrido en grupo, sin ausencia que evidencie discriminación alguna. Todos cogiditos de la mano bajo un inmenso ramillete de paraguas. Pelín incómodo, quizás, pero nadie dijo que superar etapas oscuras en lo moral fuese tarea fácil. En cualquier caso, y ya puestos, ¿a ustedes no les parece que aquí falta algo? Tranquilos, les dejo un segundito para que lo piensen. […] ¡Ahí estamos, están hechos unos linces, esto es coordinación mental! ¡Un Celedón gay! Pero gay de verdad de la buena, nada de escenificaciones edulcoradas. Fuera el casposo atuendo de aldeano alavés, bienvenida la camiseta de tirantes y el pantalón ceñido; a la basura las trasnochadas abarcas, vivan las zapatillas purpurina divinas de la muerte. (Si acaso les parece inadecuado el estereotipo de locaza que ofrezco para la propuesta, a mí no me lo cuenten; diríjanse a los responsables del desfile del Día del Orgullo). Y como la estupidez en su versión provinciana parece no conocer límites, tomen nota de lo que escribo: acabaremos viendo con estos ojitos que se ha de comer la tierra una parejita de monos –chimpancé él, orangutana ella, un poner– atravesar la plaza blandiendo orgullosos sus paraguas azulones. Porque el Proyecto Gran Simio tiene mucho recorrido, mal haríamos en subestimarlo.&lt;br /&gt;Por cierto. ¿Me tendría que sentir yo discriminado como varón por tener como representante patronal a una mujer y sólo a ella? ¿Acaso no sería coherente, siguiendo la estela de la Celedona, nombrar a un patrón macho, para que ambos, ella y él, él y ella, con la paridad por principio irrenunciable, actúen en comandita como iconos de la feligresía local? Tengo que reflexionar sobre ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo entiendo que gestionar todo esto debe de resultar mareante. Mas cada problema tiene su solución si se busca con anhelo y buen criterio. De cara a próximas legislaturas podría crearse una concejalía expresa para tales menesteres, dirigida naturalmente por una mujer lesbiana negra, que sé yo, algo así. Miren, les dejo si les parece, porque la cabeza me da vueltas y hasta noto cierto zumbido en las meninges. Yo bastante hago con proponer gratis total iniciativas por las que otros y otras se llevan una pasta gansa. Y con todo este lío ni sé si me quedan aspirinas.&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#666666;"&gt;© julio 2008&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-751157335200080675?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/751157335200080675/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2008/07/la-celedona-vaya-por-delante-que-las.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/751157335200080675'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/751157335200080675'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2008/07/la-celedona-vaya-por-delante-que-las.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiY5t1oUmtI/AAAAAAAAAEE/xrR-exTg9NU/s72-c/celed%C3%B3n.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-6974485157833637024</id><published>2008-07-06T02:36:00.000-07:00</published><updated>2009-06-01T12:47:23.724-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiQiWAY-z4I/AAAAAAAAACM/Zs1Q3_GFsFE/s1600-h/encierro.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5342432819425496962" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 252px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiQiWAY-z4I/AAAAAAAAACM/Zs1Q3_GFsFE/s400/encierro.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;LA CAMISETA&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#003333;"&gt;Llegan de nuevo los Sanfermines, y con ellos la matraca diaria de todo medio que se precie, sea televisión internacional o periódico gratuito local. Para gustos, desde luego, pero a un servidor la información sobre eventos festivos le parece igual de ligera que una copita de lavavajillas como digestivo. Porque, reconozcámoslo, la cosa esta de los Sanfermines es pesada como ella sola. Que sí, que se trata de una fiesta superdivertida y que hay mogollón de gente en la ciudad. Una sociedad discreta, reservada y conservadora el resto del año, la pamplonica, bulle y se desmelena durante nueve días. Seguro que les suena de algo, aunque sólo sea por el elemental hecho de que, terciado junio, ya empiezan algunos con los dichosos Sanfermines para arriba y para abajo. Lo dicho, las fiestas más conocidas fuera de nuestro país, las más internacionales, sin parangón en lo pachanguero. Con su “lado oscuro”, añado yo. Y para tratar de explicarme tengo por delante el resto del artículo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi primer desembarco en los Sanfermines fue fugaz. Se produjo cumplidos los treinta y muchos, algo casi incomprensible teniendo en cuenta que he vivido siempre a no más de una hora por carretera de la vieja Iruña. En una rueda de prensa multitudinaria explicamos a periodistas de medio mundo el aspecto siniestro de la fiesta: las corridas de toros y los encierros. (Hasta donde yo sé, la primera vez que se cuestionaban a micrófono abierto estos últimos). Apenas una hora después del chupinazo yo cogía el autobús de vuelta a casa, no sin antes dar un pequeño paseo por el centro y detenerme en los puestecillos ambulantes cargados hasta los topes de algunos elementos textiles ineludibles para la juerga. Hablo de los consabidos sombreros de paja desilachada, de las fajas rojas, de camisetas de quita y pon con toda suerte de mensajes que, dicho sea de paso, no rebosaban precisamente enjundia intelectual. Han pasado casi diez años de aquello, y todavía es lo que acude a mi cabeza cada vez que veo en la televisión imágenes de la fiesta. Una de las camisetas más solicitadas por el público no contenía frase alguna; simplemente estaba repleta de agujeros y desgarros, tintada toda ella de manchurrones rojos. Sí, son ustedes unos linces: representaba la de alguien que acabara de ser corneado brutalmente por un toro durante el encierro. Sea por mi particular sentido del humor, sea porque yo allí estaba a lo que estaba, quedé impactado por la escena. Se frivolizaba con el terrible hecho de que un animal acosado por la turbamulta penetre tu torso por aquí y por allá, te perfore el estómago, los pulmones, te abra de par en par las axilas. Tal vez se trate de una cuestión de déficit personal en cuanto a un apartado tan particular como el humorístico, insisto, pero les confieso que aquella visión permanece entre las más obscenas que he presenciado en mi vida. Me pregunto a través de qué mecanismo mental puede aceptarse la banalización de la tragedia y elevarla luego a la categoría de drama social cuando de hecho ésta se produce. ¿Cómo es posible que la población en general asuma ese hecho con anodina complacencia –imagino que la prenda sigue dando buenos dividendos–, y luego se rasgue las vestiduras (la expresión ha surgido sola, lo siento) a la que un toro aterrado osa tocar con sus defensas al mozo de turno? Puestos a barrenar en lo morboso, imagino las portadas de los periódicos, la instantánea del corredor de turno con la vista perdida, llevado en volandas por los servicios de urgencias, enfundado en la camiseta, empapada ahora por su propia sangre y con orificios añadidos a los originales. Dado el severo estado de parestesia moral en que vivimos, hasta tengo dudas de que alguien se percatara del detalle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿En qué consiste la “fiesta”? ¿Acaso hemos reflexionado sobre si de verdad merece tal nombre una celebración nutrida de sangre inocente –me refiero a la de los toros, naturalmente–, y con frecuencia de la de sus agresores, los que corren a cientos delante, detrás, a los costados? ¿De verdad creen que se puede reservar el calificativo de “inocentes” a quienes con su sola presencia mantienen aterrorizados a los pobres bóvidos, que sólo muy de vez en cuando se defienden y le dan al valiente de turno su merecido? Sí, su merecido; a mí no me miren. Porque quienes se dedican en sus ratos de ocio a acosar a seres pacíficos por naturaleza deben asumir que la consecuencia razonable es que la víctima acorralada haga uso en un momento dado del único arma que posee. Según mi modesto entender, lo de verdad lógico sería dejar que los mozos corneados se desangraran en el asfalto. (Nunca he entendido que se deban utilizar recursos sanitarios sufragados por todos para curar a gente irresponsable). Que se levanten si tienen bemoles, que recojan sus vísceras humeantes y que se vayan a su casa a lamerse las heridas, como hacen los pocos toros indultados que sobreviven al linchamiento en sus dos etapas, matinal y vespertina. Gajes del oficio, chaval, nadie dijo que esto fuera un juego inocente: te la has jugado y has perdido. A estas alturas del texto no pocos lectores estarán horrorizados con lo que he escrito. Y muchos entre quienes maldicen al diario que osa publicarlo serán los mismos que ven con agrado los puestos de fruslerías festivas, con su producto estrella en primera línea: la camiseta.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#003333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;© julio 2008&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-6974485157833637024?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/6974485157833637024/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2008/07/la-camiseta-llegan-de-nuevo-los.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/6974485157833637024'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/6974485157833637024'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2008/07/la-camiseta-llegan-de-nuevo-los.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiQiWAY-z4I/AAAAAAAAACM/Zs1Q3_GFsFE/s72-c/encierro.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-3465872551056680776</id><published>2008-06-07T11:47:00.000-07:00</published><updated>2009-06-07T12:02:31.592-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiwNkk12FqI/AAAAAAAAAGs/5XrZwz8DHAE/s1600-h/lobo+escondido.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5344661779797907106" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 274px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiwNkk12FqI/AAAAAAAAAGs/5XrZwz8DHAE/s400/lobo+escondido.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;LOBOS: EL FACTOR ÉTICO&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;&lt;br /&gt;Todo lo que rodea a una especie como la del lobo hace correr ríos de tinta desde tiempo inmemorial, convirtiéndose en un filón inagotable para los medios informativos en la actualidad. El conflicto suele presentarse de forma bipolar. De un lado, los ganaderos; de otra, los ecologistas. Pudiera decirse que la Administración desempeña un papel intermedio, de espectadora, aunque es ella quien al final determina las medidas que se ponen en marcha, y que, dicho sea de paso, no suelen dejar bien parados a los cánidos. Éste vendría a ser, grosso modo, el escenario.&lt;br /&gt;Sin embargo, desde los postulados de una organización como ATEA el debate se queda por completo cojo si no se otorga su verdadero peso a determinadas cuestiones que suelen soslayar tanto las instituciones públicas como las tesis ecologistas. (Y no digamos ya los ganaderos). Nos referimos al que podríamos denominar “el factor ético”, y que entronca directamente con la cuestión de los derechos de los animales. Aproximarse al problema desde este prisma implica tener en cuenta no sólo al lobo, sino al ganado del que éste se alimenta, sin olvidar a los animales que como elementos periféricos forman parte del fenómeno y lo sufren como víctimas: los perros pastores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En primer lugar, entendemos que conviene diferenciar con claridad la distinta sensibilidad que mueve a ecologistas y a animalistas, pues con demasiada frecuencia se nos suele meter en el mismo saco, cuando la realidad dicta que las diferencias son muchas y profundas. No se trata desde luego de posturas antagónicas o necesariamente irreconciliables. Lejos de ser así, unas y otras se complementan y dotan de la fuerza necesaria a una causa como la defensa de los animales. Pero a pesar de todo merecen ser abordadas por separado, pues ambas tienen entidad propia. Mientras el ecologismo clásico –al menos por lo que a las especies silvestres respecta– ve a los animales como conjuntos biológicos con un status determinado en el medio, la ideología animalista los percibe como seres particulares con intereses propios, dado que sólo los individuos como tales pueden sufrir. Porque es este aspecto, la capacidad para sentir dolor, el elemento clave del ideario animalista, sin el cual carecería por completo de identidad. Asumiendo este aspecto, incluso cabría añadir que muchos de los postulados ecologistas se encuentran justo enfrente de los derechos de los animales, teniendo en cuenta que, ante la tesitura individuo vs. especie, el ecologismo no duda en decantarse por la segunda, aun a costa del padecimiento y la muerte de millones de los primeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero centrémonos en el fenómeno del lobo. Tal vez el primer aspecto a tener en cuenta es la propia naturaleza del manejo de ganado en la actualidad. La inmensa mayoría de los animales a los que hoy se explota pasa sus días encerrada en barracones sombríos, por lo que ya en amplias zonas de la Península apenas puede hablarse ya con propiedad de “pastoreo”. Esta labor implica una dedicación exclusiva, y no parece que merezca tal nombre el hecho de dejar vacas y ovejas en el monte, a su libre albedrío, mientras sus dueños trabajan diariamente en una fábrica, subiendo a los pastos los fines de semana. A mí se me ocurre que, como mucho, esta variante no merece otro calificativo que el de “pastoreo de entretenimiento”. Así las cosas, no resulta extraño que la situación sea aprovechada por los depredadores de toda la vida –los lobos–, que además se han quedado sin parte de su “despensa” natural –corzos, ciervos–, a la que el hombre se ha encargado de diezmar en algunos casos hasta la práctica desaparición. Introduciendo la cuña ética que creemos merece este debate, parece claro que la licitud del lobo para atacar a las ovejas es con claridad superior a la de los propios ganaderos para lo mismo. Porque conviene dejar claro desde el principio que la práctica de la ganadería, incluida la extensiva, supone un ataque frontal a los derechos más elementales de los animales. Ya me dirán qué supone si no tratar a seres sensibles –las ovejas lo son, sin duda–– como simples mercancías, sin dedicar un mínimo esfuerzo a tratar de entenderles. A ellas les desagrada y apetece a grandes rasgos lo mismo que a usted o que a mí. ¿Por qué habría de ser diferente? Se necesitan grandes dosis de ingenuidad, o en su defecto de puro y simple egoísmo, para creer que el manejo de animales de abasto es hoy respetuoso con ellos. Los hechos están ahí para quien quiera aproximarse libre de prejuicios y con un mínimo rigor al fenómeno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ganaderos afirman que el lobo afecta de manera grave a sus intereses, y no les falta razón. Pero parecen obviar que los lobos también tienen intereses. ¿O acaso alguien piensa que un disparo en el costado o la pérdida de la compañera sentimental son hechos inocuos para ellos? Sin ningún género de dudas tales cosas suponen dolor físico y padecimiento emocional, y los lobos están tan interesados como nosotros mismos en evitarlas. ¿Es proporcionada la reacción de los ganaderos al matar y destruir familias ante una pérdida que no supone para ellos sino una parte ínfima de lo que poseen? A menos que nos abonemos a la discusión reduccionista entre ecologistas y ganaderos –con la Administración como árbitro, casero en este caso–, otras muchas reflexiones deben salir a la palestra en este debate, y la ética global ocupa aquí un lugar de preferencia. Precisamente su carácter global nos obliga a tener en cuenta a otros grandes olvidados: los perros. Se trata de animales usados –en su acepción más mecanicista– hasta que ya no sirven. ¿Alguien se ha parado a pensar qué sucede con estos trabajadores cuando cumplen cierta edad y ya no responden con la eficacia inicial a su triste papel de “matones”? ¿Cumplen las instituciones públicas la normativa proteccionista en estos casos? Los mastines destinados a disuadir con su presencia a los lobos apenas pasan de ser burdas herramientas de las que el dueño del rebaño se deshará a las primeras que no satisfaga sus expectativas. Un torpe disparo, una cuerda al cuello o lanzarlo vivo a una sima son demasiadas veces los expeditivos métodos empleados por los ganaderos para eliminar el “material viejo”.&lt;br /&gt;Como ven, el tema da para mucho. A poco interés que tengamos en un análisis completo y honesto de la situación, aparecen efectos colaterales por doquier. Mención especial merece, por ejemplo, la execrable actitud de quienes no contentos con esclavizar animales y disparar sobre quienes no hacen sino tratar de conseguir su condumio diario, se valen de individuos muertos y heridos para llamar la atención de los medios en las protestas, en un comportamiento que raya con la perversión moral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por último, no estaría mal que las diferentes administraciones con competencias en la materia –suelen ser las diputaciones provinciales– nos explicaran con claridad diáfana en qué situaciones entienden ellas que está justificado agredir a los animales. Porque la legítima defensa bien puede ser una, pero cuesta colocar en el mismo epígrafe a la cría de faisanes con el único objetivo de que una horda de ociosos domingueros con licencia para matar la emprendan a tiros con ellos, en lo más parecido a un fusilamiento sumario.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#333333;"&gt;© junio 2008&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-3465872551056680776?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/3465872551056680776/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2008/06/lobos-el-factor-etico-todo-lo-que-rodea.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/3465872551056680776'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/3465872551056680776'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2008/06/lobos-el-factor-etico-todo-lo-que-rodea.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiwNkk12FqI/AAAAAAAAAGs/5XrZwz8DHAE/s72-c/lobo+escondido.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-8904885002353787386</id><published>2008-06-02T01:50:00.000-07:00</published><updated>2009-07-08T10:57:57.370-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SlTd7IW0llI/AAAAAAAAAJk/TrTpce5CiJE/s1600-h/ana.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5356149864775587410" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 275px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SlTd7IW0llI/AAAAAAAAAJk/TrTpce5CiJE/s400/ana.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiToTIG35aI/AAAAAAAAADk/0dbTfIpb0LY/s1600-h/ana.bmp"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#333333;"&gt;&lt;strong&gt;GUAYS&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;Yo suponía que el adjetivo no estaba oficialmente registrado por la Real Academia, que es quien se encarga de esta necesaria y sin embargo poco reconocida labor. Me equivocaba. Según la regia institución, lo guay es algo bueno, atractivo, sugerente, y se reserva a cosas o situaciones. Sin más. El diccionario no se ocupa sin embargo de la acepción aplicada a personas, y es éste el terreno que a mí me interesa. Seguro que ustedes ya intuyen por dónde voy. Tengo en la cabeza el vocablo asignado a una forma de ser, a una manera de ver el mundo, y sobre todo de que el mundo le vea a uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué son los guays? ¿Constituyen en sí mismos una tribu urbana? ¿Tal vez una clase social? No exactamente. Digamos que la comunidad guay no tiene una identidad común, no asume elementos estéticos distintivos visibles, no comparten sus miembros ideología ni expresiones artísticas, como en el caso de ciertas, ésas sí, tribus: góticos, skins, mods… Tanto da, la lista es infinita. Uno ve a un rocker y no hay duda de que es un rocker. Pero a un guay no se le cala así de fácil, a las primeras de cambio. A un guay hay que tratarlo de cerca para aventurarse en el diagnóstico con unas mínimas garantías. Porque se puede ser guay desde un prestigioso despacho de abogados del centro o desde la caja registradora de una gran superficie en el extrarradio. La condición de guay se la gestiona uno sin necesidad de apuntarse a asociación, club social o entidad alguna. De hecho, creo no equivocarme si digo que buena parte de quienes ostentan el citado título ni siquiera son conscientes de ello. Y dado que no existe de momento un perfil inequívoco, una suerte de “decálogo oficial” sobre la calidad de lo guay, debemos en consecuencia guiarnos por elementos de carácter intuitivo.&lt;br /&gt;El guay –uso el género masculino por razones de simple practicidad, pero como ustedes comprenderán ellas no están vacunadas contra tan extendida plaga– acostumbra a mirar por encima del hombro a todo aquel que se halle más allá de su epidermis, siempre está firmemente convencido de la opinión propia y pone en duda la ajena, así se trate de la emitida por un reconocido etólogo especialista en invertebrados continentales disertando sobre la promiscuidad sexual del cangrejo de río. De hecho, un guay no se limita a emitir opiniones: sienta cátedra. Sobre esto, sobre aquello, o sobre lo de más allá, lo mismo da la colocación de parterres en plazas y jardines que el conflicto árabe-israelí. El guay asume sin pudor sus ventosidades como excelsas sinfonías musicales, al tiempo que la interpretación virtuosa de los otros apenas provoca en él una mueca acartonada. En efecto, el guay no suele apreciar la valía ajena, imagino que para mantener al nivel apetecido el pedestal propio. El guay estándar gusta de apuntarse a diversas ONG, y asiste al menos a una reunión de la que proceda (media horita, no más), lo que le dota –siempre bajo su particular visión, claro está– de autoridad moral suficiente como para presentarse en cualquier fiestuqui progre con la tarjeta de “veterano activista solidario”. Un guay, en público, va de austero –o pudiente, según se tercie y convenga–, aunque en su vida cotidiana hace ímprobos esfuerzos por llevar una existencia regalada –que es lo que se tercia y sobre todo conviene–. Un guay siempre está pendiente de expresiones técnicas que incorporar a su vocabulario personal, con el loable propósito de soltarlas después en el primer foro o convención a la que asista, esperando dejar boquiabierta a la audiencia, o al menos a parte de ella, pues hay que pensar que el porcentaje de nuestros protagonistas no es desdeñable (y sigue subiendo). En este preciso apartado, todo vocabulario básico que se precie debe incluir indefectiblemente ciertos términos ingleses. Los más socorridos, aunque no por ello menos útiles: brainstorming, lobbying y benchmarking (en general, todo lo que acabe en ing desempeña su función con brillantez). El guay se las arregla para no perderse nunca determinados actos sociales, particularmente los que tienen que ver con la cultura oficial. Y con la contraria, ésa que llaman “alternativa”, pues hay que tocar todos los palos para que hablen de uno, aunque sea bien. Se deja ver por acá y por acullá cual si de la Pasarela Cibeles se tratara. La única religión que profesa un guay –al menos a la que se dedica con mayor pasión– es la corrección política (eufemismo impagable que ahorra sustantivos siempre ásperos como hipocresía). Un guay no siempre conoce su condición, ya lo he dicho, circunstancia que convierte a cualquiera de nosotros en al menos firme candidato, cuando no en miembro honorario. El guay, en definitiva, se mueve como pez en el agua entre las siempre sutiles fronteras de la egolatría y el narcisismo. Un arte, no crean. Aunque, bien pensado, el guay merece en el fondo cierta compasión, pues hablamos de alguien que “sufre” en silencio –además de otros posibles males, de los que nadie está libre– una suerte de tragedia inconfesa. Por el éxito y la valía de los demás, sin ir más lejos. Todo lo que sea la dicha del otro al guay como mínimo le incomoda y como máximo le toca las narices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tentado estuve de titular al artículo “La increíble historia de los ciudadanos-celofán”, pero como uno no sabe a qué acabará dedicándose en esto de la creación, pensé que sería mejor reservarlo para mi primer corto de bajo presupuesto. No les entretengo más, que tendrán cosas que hacer. Si acaso disponen de unos minutos, hagan una lista personal e intransferible de guays en su entorno. Y sorpréndanse.&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;© junio 2008&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-8904885002353787386?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/8904885002353787386/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2008/06/guays-yo-suponia-que-el-adjetivo-no.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/8904885002353787386'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/8904885002353787386'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2008/06/guays-yo-suponia-que-el-adjetivo-no.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SlTd7IW0llI/AAAAAAAAAJk/TrTpce5CiJE/s72-c/ana.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-5764554212738166058</id><published>2008-05-20T02:03:00.000-07:00</published><updated>2009-06-03T02:05:37.077-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiOafUko6MI/AAAAAAAAABs/TO8Yahv1arU/s1600-h/boda+roberto+&amp;amp;+yolanda.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5342283445880547522" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiOafUko6MI/AAAAAAAAABs/TO8Yahv1arU/s400/boda+roberto+%26+yolanda.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#006600;"&gt;&lt;strong&gt;LA ARROLLADORA&lt;br /&gt;FUERZA DEL AMOR&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;Hará como un par de meses que asistí a una boda, la primera en muchos años. Quienes me conocen saben bien que no soy precisamente forofo irredento de tales eventos sociales. Siempre me parecieron un tanto decadentes, dicho sea sin ánimo de ofender a nadie. El protocolo no escrito del corte de la corbata en trocitos que luego se venden a los comensales, lo del champán en el zapato de la novia, y, cómo no, la incombustible conga, que resiste al paso del tiempo con una entereza envidiable. Compruebo ilusionado que, salvo la serpiente humana sorteando mesas, lo demás ha pasado a mejor vida: motivo de satisfacción indisimulada, lo confieso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se casaba Roberto, uno de esos tipos que se cruzan en tu vida por puro azar, de esos quienes a fuerza de roce se acaban convirtiendo en “amigos para siempre”, como dice la canción. A Roberto y a mí nos unió una extraña celestina: la militancia por los derechos de los animales. Fueron años de una intensidad extraordinaria. Éramos incapaces de establecer diferencias entre emociones puras como la amistad y el activismo, pues lo uno llevaba irremediablemente a lo otro. Pero tampoco procede ahora ponerse melancólico. Se trata de una etapa conclusa, que sin embargo dejó en nosotros posos muy sólidos. Conservo mil recuerdos de aquella época, de un tiempo en el que éramos jóvenes e indocumentados –admito que él en lo primero siempre me ganó por goleada–, de cuando cometíamos delitos imagino ya prescritos, convencidos hasta el tuétano de que en determinadas circunstancias lo éticamente decente es burlar la ley, romper candados y asaltar propiedades privadas con el loable objetivo de salvar inocentes. El día de nupcias pasaron por mi mente multitud de imágenes y anécdotas; también todos los perros y gatos que, ausentes en lo físico, forman ya parte de nuestras biografías por derecho propio.&lt;br /&gt;La boda de Roberto y Yolanda fue un chute de optimismo. Lo afirmo yo, que soy más bien descreído con esto de las emociones y me abono más al fatalismo en lo que atañe a un tema tan particular como la esperanza en el ser humano. Por algún extraño motivo, al final de la larga jornada tenía la sensación de que tal vez haya, a pesar de todo, una posibilidad. Allí había parejas que llevan toda la vida juntas y a las que el afecto diario les ha acabado vacunando contra cualquier tipo de vicisitudes. Una abuela octogenaria aguantando estoica y encantada hasta el cierre de la discoteca. Viejos amigos a los que apenas veo y con los que sin embargo soy capaz de restablecer conversaciones en el punto exacto en que las dejamos la última vez. La audiencia en pleno emocionada con el bellísimo discurso que ofreció una amiga de la pareja durante la ceremonia. Gente de varias generaciones disfrutando con la proyección de imágenes que precedió a la comida, incluyendo a una joven ahogadita en lágrimas al aparecer en pantalla la fotografía de Saly. La pareja de recién casados posando para la posteridad en su inseparable moto de quinientos mientras sonaba a todo volumen la canción del viejo Pablo, un detallazo del chico, para que luego nos vengan con la monserga esa de la supuesta insensibilidad masculina, leyenda urbana donde las haya. Y como colofón, una soberbia lección práctica de txalaparta a los postres, dirigida a locales y foráneos, gente venida de medio país. Una lista de detalles emocionales que, lo confieso, hicieron mella en mí. Sin embargo, y a pesar de todo, tal vez lo que más me impactó fue el infinito cariño mutuo que ambos se profesaban. Nunca he visto a nadie quererse tanto. Esas cosas no se pueden disimular, supongo. Si acaso existiera algo así como una cantidad de cariño determinada para repartir entre los habitantes humanos del planeta, tengan por seguro que aquél sábado el resto del mundo fue un poquito más infeliz. Y como uno tiene la manía ésta de pensar, me dio por elucubrar, para concluir que, a fin de cuentas, tal vez nuestras vidas se rijan en mayor medida de lo que creemos por la arrolladora fuerza del amor. Es más que posible que esta gran bola azul no sea el mejor sitio para echar raíces, como posible es también que la amistad, el afecto, el amor en definitiva, constituyan poderosos antídotos contra toda la miseria moral que asola el mundo. Curiosa especie la humana, capaz de matar por un poco más de dinero y de amar sin él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo ya concluyo. Tengo algo en la garganta y necesito ir al baño. Tal vez esté bajo de defensas, o sencillamente sean cosas de la edad, que no perdona. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#999999;"&gt;© mayo 2008&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-5764554212738166058?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/5764554212738166058/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2008/05/la-arrolladora-fuerza-del-amor-hara.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/5764554212738166058'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/5764554212738166058'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2008/05/la-arrolladora-fuerza-del-amor-hara.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiOafUko6MI/AAAAAAAAABs/TO8Yahv1arU/s72-c/boda+roberto+%26+yolanda.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-1145637631951392127</id><published>2008-05-20T01:10:00.000-07:00</published><updated>2009-06-03T02:10:39.465-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiTgGYp8jAI/AAAAAAAAADM/FL1xzXGZOnQ/s1600-h/chiquilicuatre.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5342641458270473218" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 266px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiTgGYp8jAI/AAAAAAAAADM/FL1xzXGZOnQ/s400/chiquilicuatre.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#993300;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;VAGAR POR EL MUNDO&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#003333;"&gt;Bueno, pues ya está. Ya tenemos a un esperpento representando al país en el festival de festivales. Nos empeñamos en teñirlo todo de democracia pensando que es lo moderno y lo progre, y luego pasa lo que pasa, que la gente no tiene otra cosa que hacer, y pudiendo votar al Roberto Mascachicles ése –o como se llame–, para qué elegir a un chaval o chavala que se lo viene currando desde su más tierna infancia, pastón en academias incluido. No. Al del tupé con sobredosis de laca, guitarrín de Verjusa y chaquetilla carnavalera de todo a cien. Al final, los que menos culpa tienen en todo este despropósito son el propio actor y su jefe. Ellos hicieron lo que tenían que hacer: una caricaturización de algo que en sí mismo pudiera tener un punto de ridículo, un evento que tuvo su sitio en otra época y que ahora por momentos roza la categoría de mercadillo friki (¿se escribe así?). A cada cual con sus culpas, y ni a uno ni a otro cabe achacárselas en este caso, ténganlo claro. La acusación debe dirigirse a cierto sector de ciudadanía patria (sí, no mire usted para otro lado), una masa mentalmente ociosa que ni de lejos votaría con igual entusiasmo contra realidades como el hambre en el mundo, la esclavitud laboral infantil o la lapidación de adúlteras, paparruchas al fin y al cabo. Pero sale el tipo de La Seis haciendo el gamba, y aquí nos volvemos todos locos con los mensajes. Ni medio normal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comentaba alguien en su momento que todo esto es consecuencia directa de lo que se ha dado en llamar “la España de Zapatero”. Un poco exagerado, para mi gusto. Esto no lo trae ni Zapatero, ni Rajoy, ni Llamazares –bastante tiene con lo suyo, pobre–. Ojalá. Si así fuera, al menos podríamos reconducir la situación con un voto a fulano en lugar de a mengano, y listo. La cosa se presenta mucho más complicada. Está incrustada en nuestros cerebros, forma parte ya de nuestro carácter, de nuestra idiosincrasia, y eso no se corrige con unas elecciones generales. La banalidad se ha instalado entre nosotros y todo apunta a que tiene la firme intención de quedarse una larga temporada. La desidia moral nos ha atrapado definitivamente. Pero no nos asiste ya ni un gramo de autoridad para quejarnos y lloriquear, porque somos todos, en mayor o menor medida, quienes hemos dejado paso a lo cutre, a lo intelectualmente minimalista, y hay cosas que no salen gratis. Los programas de crónica rosa (o rojo sangre) son seguidos con fidelidad perruna por millones de venerables padres de familia, y no hay cadena que se precie sin su espacio de supervivencia donde gana quien pierde una porrada de kilos y de paso la razón, por aquello del aislamiento. Ustedes me contarán a dónde nos lleva todo esto. A nada bueno, desde luego. Yo a veces pienso en una hipotética visita extraterrestre –nada de invasión general, una visita discreta–, la llegada de un comando de animalitos verdes y bajitos que tras cuarenta y dos años de frenético viaje por las galaxias interestelares apenas tienen unos minutos para captar aleatoriamente algunas de las características de la comunidad humana antes de salir pitando de vuelta a casa: una obra escénica, un libro, una peli… Sí, una composición musical, me han leído el pensamiento. Lo mismo pulsan el rec, les sale el Opá, yo viacé un corrá –seguro que lo recuerdan–, y se llevan la idea de que “eso” es un ejemplo fiel de quinientos mil años de historia evolutiva. (Menos posibilidades hay de que toque la lotería y una porrada de gente compra el décimo cada día). A mí es que sólo de pensar en ello se me hiela la sangre. Toda una Grecia clásica, toda una Ilustración, ni se sabe cuántas personas quemadas en la hoguera por defender lo obvio ante la cerrazón y el dogma, para que en una visita fugaz los enanitos verdosos se lleven una joyita de esas como ejemplo de nuestra Civilización. Estas cosas pasan, no se lo tomen a chufla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo imagino que lo de Eurovisión se reconducirá. Tiempo hay para ello. Si se arregló lo del himno con un golpe en la mesa y ya casi nadie se acuerda del bochorno, con esto otro tanto. Sea por una retirada de los protagonistas (a poca responsabilidad cívica que les asista), sea por una intervención gubernamental (para que nos saquen nuestros representantes políticos de estos casos límite les votamos, digo yo), la crisis pasará. Mas no las tengo yo todas conmigo, por lo que de momento he tomado la dolorosa decisión de exiliarme (justo he sacado un ratito para escribir el artículo entre maleta y maleta). De momento reniego de mi nacionalidad, aunque, en aras de la verdad, debo reconocer que antes del que ya puede asumirse como el mayor fenómeno musical desde Bowie no me corría a mí precisamente orgullo patrio por las venas. Porque si acaso existe eso de “la gota que colma el vaso”, sin duda debe de ser algo muy próximo a este desaguisado. Oficial, eso sí, pues a nadie se le escapa que el ridículo lo vamos a pagar con el erario público: entre todos, para que nos entendamos. No sé a dónde dirigiré mis pasos. Por geografía, lo que más cerca me pilla es Francia, pero tampoco es que allí estén para tirar cohetes. En fin, lo de vagar por el mundo siempre fue para mí una posibilidad sugerente.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;© mayo 2008&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-1145637631951392127?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/1145637631951392127/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2008/05/vagar-por-el-mundo-bueno-pues-ya-esta.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/1145637631951392127'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/1145637631951392127'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2008/05/vagar-por-el-mundo-bueno-pues-ya-esta.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiTgGYp8jAI/AAAAAAAAADM/FL1xzXGZOnQ/s72-c/chiquilicuatre.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-2990669022799943257</id><published>2008-04-02T01:03:00.000-07:00</published><updated>2009-06-02T01:24:10.007-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiThGOfPuKI/AAAAAAAAADU/leH2o0TGDbI/s1600-h/mari+luz+ok.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5342642555052865698" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 266px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiThGOfPuKI/AAAAAAAAADU/leH2o0TGDbI/s400/mari+luz+ok.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#660000;"&gt;&lt;strong&gt;LA NIÑA DE HUELVA&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;No tengo intención alguna –y aún menos interés– de hablar de la niña de Huelva, la pequeña asesinada que estos días ocupa portadas de periódicos. Se trata de un caso más entre los que por desgracia ha de soportar una sociedad marcada por el estigma de “la condición humana”. Muertos por doquier. Mujeres a manos de sus maridos, niños a manos de los adultos, adultos a manos de los niños, maridos a manos de sus mujeres, animales a manos de maridos, mujeres y niños. Pura y simple casuística, qué quieren que les diga, lo que no quita para que podamos descender al hecho concreto y percibir con nitidez la tragedia que supone la agresión física y moral en nuestra sociedad.&lt;br /&gt;De cualquier forma, a mí el caso de Huelva me suscita varias reflexiones, y hasta bien pudiera tratarse de eso que ahora llaman “efectos colaterales”. No hablo de cuestiones reservadas a visionarios o superdotados –ya me contarán qué pinto yo en tales epígrafes–, sino de realidades que están ahí, adormiladas, pero que estallan con virulencia cuando determinados factores confluyen, reflotando aspectos de nuestra esencia que resultan ilustrativos como pocos. Seguro que hay más, pero me detendré en tres de ellos, que considero especialmente preocupantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acuden a mi retina en primer lugar imágenes de familiares de la desdichada criatura pidiendo a la Justicia que les ceda por unos instantes el protagonismo a ellos, pues se comprometen en apenas unos minutos a, digamos, resolver el caso. “Así, así le hacía yo”, manifestaba impertérrita ante la cámara una señora de cierta edad, con un lenguaje gestual que helaba el alma, emulando sin saberlo al mismísimo Norman Bates en una mala tarde. “Que nos lo dejen, que nos lo dejen a nosotros”. Pues no, señora mía, parece que usted no se ha enterado todavía de que éste es un país organizado, civilizado en el grado que corresponda, manifiestamente mejorable si se quiere, con todos los defectos que a uno se le ocurran y algunos más, pero –al menos de manera oficial– un Estado de Derecho. Muy poco edificante la escena de la abuela acuchillando el aire a falta de carne viva, máxime cuando se trata de una ciudadana con todos sus derechos civiles intactos –así debe ser, supongo–, incluido el sacrosanto derecho a voto. Como seres humanos en general y ciudadanos de esta comunidad política en particular, un peligro, se lo digo yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy ahora con lo de la “presunción de inocencia”. Yo es que no me acabo de aclarar qué implica en la práctica tal prebenda, pues hasta los niños conocen ya nombre, apellidos y rostro del detenido –de éste y de otros muchos–, sin haber sido aún juzgado y menos condenado en firme. Debe de ser que uno no ha comprendido el abecé del concepto de democracia, porque en una sociedad jurídicamente decente ésta es la hoja de ruta para que alguien sea culpable de algo, que se sepa. Entiendo que los medios de comunicación cometen un craso error reproduciendo las imágenes de un inocente, ofreciéndonos toda suerte de detalles sobre su filiación y una biografía pormenorizada, porque ese hecho constituye en sí mismo una condena que el escenario oficial de las leyes no contempla. Y adosar a la noticia el manido “presunto” apenas constituye una burda operación cosmética que no debiera admitir ningún código deontológico que se precie. A lo mejor se debe a mi naturaleza ingenua, pero soy de los que creen que la Justicia, al menos en lo que a nominalizaciones públicas de encausados concierne, tendría que ser un espacio por completo opaco para la sociedad civil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tercera cuestión, escurridiza como la que más: la ancestral búsqueda de la justa correspondencia entre crimen y castigo. La realidad punitiva se nos presenta como un área de reflexión apasionante. Lo es desde hace siglos y continúa siéndolo en la actualidad. Quiero pensar que cualquier debate de carácter moral, y siempre que se aborde desde su lado didáctico, refleja per se el grado de higiene democrática de la sociedad donde anida. Y como tampoco puedo extenderme mucho más, les lanzo una batería de preguntas, así, sin anestesia y con toda su carga genérica. ¿Qué hace un ciudadano en el pudridero que supone la cárcel cuando no supone para la colectividad un peligro mayor del que podamos suponer usted o yo mismo, libres e impolutos? ¿De verdad creemos que es algo intrínsecamente progresista la imposibilidad de que un menor de edad o un anciano vayan al trullo? ¿Por qué nos espanta la hipótesis de establecer algo así como los “comités revisionarios”, una suerte de grupos formados por profesionales y expertos que puedan reevaluar cada caso, individualmente, para cortar o alargar penas según realidades y circunstancias?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me resisto a terminar sin dejar patente mi nausea ante el morbo que al parecer suscitan este tipo de situaciones –vuelvo a lo de la niña–, y que no nos deja precisamente bien parados en el plano de lo moral. La culpas se reparten por igual entre el propio protocolo de la policía, aparentemente incapaz de proceder con discreción en el traslado de “presuntos” delincuentes; de los medios, que no dudan en colocar en primera plana la cara desencajada de un familiar amenazando al “presunto”; y quienes componemos la sociedad civil, jugueteando a jueces con una frivolidad pasmosa mientras nos entretenemos observando la carga policial contra la masa que zarandea el coche blindado. Ya imagino que en todos los sitios cuecen habas, pero no es menos cierto que en este santo país conviven en turbadora, siniestra avenencia, la nanotecnología y el cuajarón de sangre.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;© abril 2008&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-2990669022799943257?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/2990669022799943257/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2008/04/la-nina-de-huelva-no-tengo-intencion.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/2990669022799943257'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/2990669022799943257'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2008/04/la-nina-de-huelva-no-tengo-intencion.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiThGOfPuKI/AAAAAAAAADU/leH2o0TGDbI/s72-c/mari+luz+ok.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-3850916873081296416</id><published>2008-03-26T01:53:00.000-07:00</published><updated>2009-06-03T02:13:04.499-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiTpakEQBtI/AAAAAAAAADs/cMvt9GTF86U/s1600-h/chantal.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5342651700535625426" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 225px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiTpakEQBtI/AAAAAAAAADs/cMvt9GTF86U/s400/chantal.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#003300;"&gt;&lt;strong&gt;LA ÚLTIMA FIESTA&lt;br /&gt;DE CHANTAL&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;A la señora Sébire le iba a estallar la cabeza. La afirmación no pretende ser una metáfora, sino describir la más truculenta realidad en la que se vio sumida Chantal, una de las pocas personas –dudoso honor– a las que cada año se les diagnostica estesioneuroblastoma, una de esas dolencias que confirman su horrendo nombre. Te sale un tumor en la cavidad nasal y comienza a crecer desmesuradamente. Como es lógico, acaba afectando a todo lo que encuentra a su paso, los ojos hasta derivar en ceguera, por ejemplo. Aquí lo de la empatía de poco sirve, porque a uno se le hace ejercicio imposible imaginar cómo debe de sentirse alguien a quien le crece un balón maligno dentro de la nariz. (Ni el guión más retorcido del cine de ciencia-ficción). Como para desear morirse. Tampoco esto tiene vocación de metáfora, y de hecho es lo que había solicitado la señora Sébire a la administración de su país: ayuda para morir. Se lo pidió a la misma administración que le cobraba con puntualidad británica sus impuestos y que le imponía una multa en caso de molestias a los vecinos a altas horas de la madrugada. Ayuda, socorro, algo tan humanamente comprensible como eso es todo lo que imploraba Chantal. En realidad, el Estado nunca se lo negó, poniendo a su disposición el pertinente tratamiento médico paliativo. Pero el diagnóstico era fulminante: el tumor seguiría creciendo hasta acabar con su vida en un plazo de tiempo muy corto. Y dolía. Dolía mucho, a juzgar por las manifestaciones de la propia enferma: “Es como si te introducen una cucharilla en la cuenca del ojo y comienzan a rebañar”, declaró. No hay razones para pensar que nos mintiera, que frivolizara con una cosa tan seria para ella y para muchos millones de personas más como el dolor severo y permanente. Una vida corta, dolorosa, y con la cabeza deformada hasta lo grotesco. Una vida que pierde así cualquier contacto con eso que llamamos dignidad y que se reduce en ocasiones a lo puramente biológico. Una vida que no merece la pena ser vivida, al menos desde el prisma de su protagonista y víctima. Chantal sólo pedía un final sereno y libre de padecimientos, un off rápido y feliz. Pero el papá Estado declinó la solicitud y le dijo que no. Es como si el cuerpo de bomberos te negase con el dedito desde la orilla el auxilio que solicitas mientras eres arrastrado por la corriente del río.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muerte constituye a veces una auténtica liberación, la única posible en los casos más extremos, y así se reconoce a través de la sabia tradición oral: “por fin ha descansado” es al fin y al cabo una de las frases más recurrentes en los funerales. Cuando todos los factores que hacen de la vida una experiencia deseable se truncan, puede que haya llegado el momento de tomar decisiones, de admitir que el partido está perdido, de retirarse con la cabeza alta y el cuerpo magullado a los vestuarios en busca de una ducha caliente y una siesta eterna, reparadora. (Esto sí es una metáfora, y en cadena). Hemos acabado creando una sociedad esquizofrénica, una verdadera enferma moral. Algo que se percibe con nitidez a poco que nos fijemos en algunos de los comportamientos que tenemos para con los animales no humanos. Los aniquilamos en masa con el único objetivo de satisfacer nuestros caprichos más triviales como la gastronomía, el ocio o la vanidad estética, pero al mismo tiempo les facilitamos, si ello está en nuestras manos, un final plácido y exento de dolor. La eutanasia (“buena muerte”, conviene recordarlo) es una práctica habitual cuando de nuestros amigos perros, gatos o caballos se trata –el tiro de gracia al caballo malherido es un signo inequívoco de humanidad en la historia del cine–, pero sin embargo se la negamos con tozudez medieval a nuestros animales más cercanos: nosotros mismos. Y lo más dramático en este escenario ya de por sí sombrío es que tras él no se esconde una crueldad mal entendida (una suerte de “inconsciente negación de auxilio al necesitado”), sino la dichosa moral religiosa que todo lo emponzoña. Es Dios quien nos regala la vida y Él decide cuándo y cómo nos la arrebata, afirman algunos. Sin duda son estas las ocasiones en que se manifiesta en todo su esplendor la herética idea de que tal vez no fuera Dios quien nos creó a su imagen y semejanza, sino más bien nosotros quienes nos hemos sacado de la manga un Ente a imagen y semejanza de nuestros intereses más mundanos e inconfesables, una Herramienta con la que hacer y deshacer, con la que dominar mentes y tener atemorizada y compacta a la masa. Dios se convierte así en una especie de papelera expiatoria que regenera hasta el infinito nuestra ancestral pereza ética.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo único que deseaba Chantal era acabar su pesadilla con una fiesta, rodeada de confeti y con una copa de champán en la mano, entre las risas sinceras de sus seres queridos, y no como un guiñapo destartalado en medio de la vía.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;© marzo 2008&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-3850916873081296416?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/3850916873081296416/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2008/03/la-ultima-fiesta-de-chantal-la-senora.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/3850916873081296416'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/3850916873081296416'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2008/03/la-ultima-fiesta-de-chantal-la-senora.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiTpakEQBtI/AAAAAAAAADs/cMvt9GTF86U/s72-c/chantal.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-9099327496414263129</id><published>2008-02-01T14:51:00.000-08:00</published><updated>2009-06-07T12:00:30.104-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiRO5NkhLnI/AAAAAAAAACs/alnNcFk1dhg/s1600-h/washoe_picturerr.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5342481802770591346" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 191px; CURSOR: hand; HEIGHT: 248px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiRO5NkhLnI/AAAAAAAAACs/alnNcFk1dhg/s400/washoe_picturerr.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiRNrq1ns-I/AAAAAAAAACc/EulE2ZZy26k/s1600-h/washoe_picturerr.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;PERSONAS COMO WASHOE&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;Hace ya algunos meses que murió Washoe, una persona por completo desconocida para la mayoría de nosotros, a quienes nada especial nos dice su nombre. Ante la desaparición de tan insigne residente, responsables de la Universidad de Ellensburg (Estado norteamericano de Washington) manifestaron entonces su intención de rendirle un tributo fúnebre, añadiendo que “en el momento del deceso Washoe estaba rodeada de su familia y sus más estrechos amigos”. ¿Qué hizo en vida Washoe para merecer tal reconocimiento? En realidad, nada. La comunidad científica obtuvo logros que a buen seguro no eran para ella sino algo natural. Nunca sabremos si Washoe en realidad se mofaba de los sesudos catedráticos de bata blanca cuando éstos se congratulaban de poder establecer con ella conversaciones de cierta complejidad. Hablo de “ella” porque Washoe era una chica, una venerable anciana de 42 años –lo son al parecer las chimpancés a esa edad–.&lt;br /&gt;En efecto, Washoe fue objeto de una amplia atención mediática en los años ochenta, cuando, integrada en una familia humana como un miembro más, fue objeto de meticulosos estudios sobre la capacidad de los miembros de su especie para desarrollar y usar el lenguaje de signos hasta entonces privativo de los sordos humanos. Los resultados fueron sorprendentes. Se llegó a la conclusión de que los chimpancés son capaces de transmitir ideas estructuradas, deseos abstractos, de establecer planes de futuro, de “engañar” para conseguir prebendas, de burlarse por puro placer, de exteriorizar conscientemente sentimientos y emociones, de compartir penas y alegrías con los demás y recibir así el apoyo necesario para superar determinados traumas. Esta realidad no demuestra tanto que “se parecen a nosotros”, como gusta afirmar a los etólogos, sino más bien que “se parecen a ellos mismos”. Cabría en consecuencia deducir que, por encima de la autocomplacencia de la comunidad científica (otro día hablamos de ello), los chimpancés son verdaderas personas.&lt;br /&gt;Imagino que muchos de quienes leen este artículo se habrán percatado ya de que he calificado de “persona” desde el mismo título a un mono, un atrevimiento que casi todo el mundo colocaría entre la ofensa y la herejía. Pues sí, Washoe era una persona, tanto como pueda serlo usted o yo, dado que no existe nadie que pueda ser persona “en cierto modo” o “a tiempo parcial”. Lo de ser persona es como aquello de estar embarazada, para que nos entendamos. O se es o no se es. Pero vamos al meollo de la cuestión. ¿A qué viene esto de que los monos sean personas? Pues a que el concepto de persona da más juego del que parece, y sobre todo del que nuestro ego está dispuesto a permitirnos. No hay problema –al menos yo no lo tengo– en aceptar la completa equivalencia etimológica entre persona y ser humano en nuestro lenguaje cotidiano, sobre todo por cuestiones de estricto carácter práctico. Pero si nos adentramos un poco en el terreno de la filosofía moral, tal equivalencia salta hecha añicos, por cuanto una persona sería un individuo con unas determinadas características, y no tanto por la mera pertenencia a una determinada especie biológica. (Conviene recordar aquí que con el término “persona” se designaba en las obras teatrales de la Roma clásica a la careta que dotaba de diferentes “personalidades” a los actores). Siendo así, no es difícil concluir algo que resulta turbador para cualquier especie de naturaleza engreída, un descubrimiento que socava lo más profundo de nuestro carácter autorreferencial: ni todos los seres humanos son, sensu stricto, personas, ni todas las personas han de ser necesariamente humanas. (Aclaro que se trata de algo que no depende de mí, ni tengo yo interés especial alguno en ello. Mi papel aquí se limita al de mero informador).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia de Washoe debería servir al menos para revisar nuestra habitual mueca cuando oímos a alguien aquella supuesta redundancia de “las personas humanas”, endosándole por defecto una escasa formación académica. Vale que quienes recurren a la castiza expresión lo hacen –imagino– desde un completo desconocimiento de todo el rollo éste de la filosofía moral, lo que no es óbice para que, una vez constatados los hechos, la comunidad humana deba hacer examen de conciencia sobre el trato que da a muchos de sus semejantes, personas no humanas en este caso, a quienes encierra de por vida tras unos barrotes con el único propósito de hacer negocio, somete a dolorosos experimentos pagados por empresas de cosméticos, o convierte en un guiñapo sanguinolento en verdaderos linchamientos públicos. Son ya muchos los científicos que desde muy diversos campos del conocimiento abogan por reconocer derechos jurídicos garantistas “para todas las personas”, con independencia de la especie a la que pertenezcan. Se trata de una meta que en nada nos perjudica a nosotros y en mucho les beneficia a ellos, los animales parahumanos. Un estricto ejercicio de decencia y generosidad moral.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#333333;"&gt;© febrero 2008&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:100%;color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-9099327496414263129?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/9099327496414263129/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2008/02/personas-como-washoe-hace-ya-algunos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/9099327496414263129'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/9099327496414263129'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2008/02/personas-como-washoe-hace-ya-algunos.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiRO5NkhLnI/AAAAAAAAACs/alnNcFk1dhg/s72-c/washoe_picturerr.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-645783188169176316</id><published>2008-01-03T01:32:00.000-08:00</published><updated>2009-07-08T11:02:14.436-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SlTe_2-_NHI/AAAAAAAAAJs/TiKidF6E_rM/s1600-h/ken.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5356151045523190898" style="WIDTH: 294px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SlTe_2-_NHI/AAAAAAAAAJs/TiKidF6E_rM/s400/ken.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiZAXvKJafI/AAAAAAAAAEU/URYbwuK1UUY/s1600-h/ken.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;KEN&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663366;"&gt;Ya está en los comercios del ramo la nueva y exitosa novela de Ken Follett. Nueva porque acaba de publicarse en español, y exitosa porque al parecer así lo han decidido los diversos medios informativos –todos sin excepción–, que le están haciendo una impresionante campaña publicitaria gratis total, cual si de película de la Disney en plenas navidades se tratara. No le vendrá nada mal a las arcas de Ken, aunque leo que no se encuentran precisamente vacías.&lt;br /&gt;Le llamo Ken porque al parecer el tipo es lo más parecido a “un vecino más de Gasteiz”, uno más de la gran familia vitoriana. De convencernos de este último aspecto también se han encargado los medios, uniéndose en este caso las administraciones locales, que hasta han costeado estatua hiperrealista y todo al ladito mismo de la catedral que al parecer ha servido de inspiración a su última obra. (Voy primero con lo de la estatua y paso luego a lo de la inspiración, para que nos situemos, o al menos para que lo haga yo). Decía Ken en su discurso de agradecimiento que es “la única estatua dedicada a su persona que existe en el mundo”. Imagino que el dato en cuestión lo aportaba a mero título informativo, aunque a uno le cuesta no entrever en sus palabras un críptico “ya era hora”. Hombre, Ken, mira (me permito el tuteo por lo del paisanaje sobrevenido), que a mí como si le cambian el nombre a la ciudad y le ponen Follett City, pero vamos, que lo de las estatuas y reconocimientos similares creo yo que se quedan para obras mayores, y no para un especialista en best-seller, por muchos seguidores que arrastre. (Ojo. Yo, envidia cochina es lo que le tengo, con la mano en el corazón me confieso, lo que no quita para tratar de poner las cosas en su sitio). Por aportar tan solo un par de ejemplos, imagínense ustedes la carita que se les quedaría a nuestros paisanos Unamuno y Aldecoa (éstos naturales) si levantaran la cabeza. Décadas tuvieron que pasar en uno y otro caso para que las respectivas ciudades que les vieron nacer se animaran a incorporar a sus paisajes urbanos estatuas –o estatuillas, según casos– honoríficas. Pero a Ken se le ocurre decir que se ha inspirado en la catedral de Vitoria para su nueva novela-filón, y nos falta tiempo para buscar presupuesto con el que sufragar los gastos de la broncínea figura –muy atractiva, por cierto, tendrá que ver una cosa con la otra–. No me negarán que la cosa tiene su aquél. Porque es que el escritor tiene la misma vinculación con Vitoria que la que tengo yo con Navalmoral de la Mata. Que el tipo fue invitado en su día por la Fundación que se encarga de la restauración del templo por razones estrictamente publicitarias, un gancho mediático como otro cualquiera. Mister Follett era hace tres años incapaz de señalar en el mapa la ubicación aproximada de nuestra ciudad, y hoy tiene su réplica metálica en pleno Casco Medieval. Todo un carrerón, al menos estarán conmigo en eso.&lt;br /&gt;Y lo de la inspiración es otra. El bueno –y multimillonario– de Ken se descolgó con eso como podía haber dicho que la visita a la ciudad había cambiado su concepción del mundo. (No se engañen, esta gente farfulla lo primero que le viene a la cabeza y al día siguiente ocupa titulares en todos los periódicos, que el mundo está así montado). A Ken le abrieron de par en par las puertas de la obra, los archivos, los estudios y no sé cuántas cosas más, y claro, ante tamaño bagaje, quién lo desprecia. Lo de la “inspiración” es lo único a lo que podía recurrir Ken para dejarse querer, porque la presencia de Vitoria en la novela es más bien escasa. Tan escasa que se reduce a cero. En realidad, ¿qué razón habría para que fuera de otra forma? Que se sepa, en el siglo XIV no había puente aéreo entre Kingsbridge y la Llanada alavesa.&lt;br /&gt;Y todavía alguien que esperaba turno para la firma del libro confesaba emocionado a las cámaras su ilusión porque “un nuevo Hemingway se hubiera dejado caer por estos lares”, manifestando al mismo tiempo su esperanza de que la vieja Gasteiz se convirtiera en lugar de peregrinación mundial, como lo es Iruña en fechas señaladas. Impagable.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#666666;"&gt;© enero 2008&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt; &lt;span style="color:#ffffff;"&gt;..&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-645783188169176316?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/645783188169176316/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2008/01/ken-ya-esta-en-los-comercios-del-ramo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/645783188169176316'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/645783188169176316'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2008/01/ken-ya-esta-en-los-comercios-del-ramo.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SlTe_2-_NHI/AAAAAAAAAJs/TiKidF6E_rM/s72-c/ken.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-5103289542416789254</id><published>2007-10-01T02:03:00.000-07:00</published><updated>2009-06-03T02:22:18.854-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiTrOKnmQRI/AAAAAAAAAD0/J76srQRKhgE/s1600-h/setas+1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5342653686569386258" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 262px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiTrOKnmQRI/AAAAAAAAAD0/J76srQRKhgE/s400/setas+1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#cc0000;"&gt;&lt;strong&gt;SETAS&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;Tengo la –supongo– sana costumbre de salir al campo cuando puedo, momento que suele coincidir con los domingos por la mañana. (Poco original en ese aspecto, lo reconozco). Lo hago por darle una alegría a mi perra y por dármela a mí mismo. Es una forma como otra cualquiera de huir del ruido, de la contaminación y de las aglomeraciones de la ciudad. Pero desde hace unas semanas me encuentro con que el campo alavés (y, según leo, también el de los territorios históricos hermanos) se halla invadido por una nueva especie de depredador no clasificada aún por la comunidad científica: los seteros. No me interpreten mal. Nada más lejos de mi intención que endosar calificativo hiriente alguno a nadie, sino sólo emitir un diagnóstico objetivo. Y es que creo que lo de la recolección de setas este otoño raya con lo obsesivo, cuando no con lo directamente enfermizo. Llámenme exagerado, pero es que ya me dirán ustedes si no cómo calificar a los varios miles de ciudadanos de ambos sexos que se lanzan cada fin de semana al primer praderío que ven a arrancar todo aquello con forma de seta. Sospecho además que la inmensa mayoría, lejos de heredar una tradición familiar o algo parecido, lo asumen como una afición sobrevenida, una especie de comportamiento mimético sin razón ni fundamento fuera del simple pasatiempo.&lt;br /&gt;Lo que les cuento. Una turbamulta de personas y personitas (sí, los más pequeños también, con sus minicestas y todo, que la tradición hay que mamarla desde la más tierna infancia) a la caza y captura de pacíficas galanpernas e inocentes boletus, a quienes que no cabe achacar otra culpa ni delito que nacer donde siempre han nacido sus congéneres, en el bosque, y tener un agradable sabor tras pasar por fogones y sartenes. Ustedes me dirán si no estamos ante un ataque masivo a inocentes, una razzia sin justificación ni precedentes.&lt;br /&gt;Mención especial merece la actitud de los medios de comunicación, que adoptan una postura esquizofrénica difícil de entender para un profano. Por un lado, asumen una clara apología con la cosa esta de recoger setas, entre risas y chanzas varias (total, por diez millones de hongos, que diría un Ministerio), para poner cara circunspecta a continuación, y advertir a lectores-oyentes-televidententes que, de seguir así la situación, más pronto que tarde las autoridades competentes se verán obligadas a regular el hasta ahora popular e inocuo arte de la micorecolección amateur. A mí que me lo expliquen, porque no lo pillo. Me cuentan que hasta un diario regala a sus fieles lectores la consabida cesta y el cuchillo de marras, el pack completo. Un crimen, lo que yo les diga. Y lo de la esquizofrenia mediática, fíjense y me darán la razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quisiera también abordar el fenómeno desde un prisma, como lo diría…, de incompatibilidad de derechos. Rescato para ello aquella teoría de los colectivos anticaza ochenteros, que reivindicaban el derecho de los no cazadores a observar los pajarillos en el medio natural, cantando bellas melodías o dando la tabarra con sus graznidos, lo que a cada uno corresponda. Pues eso, que se me ocurre que con el tema que traigo a colación podría hacerse una reflexión similar. ¿Qué hay del derecho de los senderistas a disfrutar de una impresionante amanita o de un grupo de no menos espectaculares pedos de lobo? Ahora que la era digital ha democratizado el arte de la fotografía, no me negarán que es un fastidio que uno se lance al monte en busca de la foto del año, y la instantánea más parecida sea la una cesta repleta de cadáveres.&lt;br /&gt;Me comentan que entre los aficionados –ignoro si tanto en el caso de los históricos como en el de los advenedizos, o incluso si pudiera tratarse de una leyenda urbana– hasta se han establecido códigos internos no escritos, por los cuales, el setero que halle un ejemplar tóxico, pues garrotazo y santas pascuas. Por aquello de la solidaridad, para evitar intoxicaciones masivas. ¡Tócate los champiñones!&lt;br /&gt;Y otra. La legislación vigente en materia de naturaleza. También creo que en este campo (no es un chiste fácil, que me ha salido espontáneo) nos movemos en una doble moral de diván, pues la normativa prohíbe arrancar en determinadas zonas protegidas cualquier elemento del medio natural y llevártelo a casa, mientras permite (por razones ignotas para un servidor a la hora de escribir este artículo) la micoesquilmación masiva de montes y ribazos. O sea, que en cualquier otra época del año a mí se me puede llamar la atención si fracturo una ramita en un descuido, pero si pertrechado de cesta y navaja curva me introduzco en la foresta y rapiño con todo lo que encuentro a mi paso, los mismos guardas que me apercibían antes pasan ahora de largo. Pues muy mal, qué quieren que les diga. Pero que muy mal. Aquí la ley para todos o para nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No quisiera terminar sin dejar escrito un aspecto que me ronda la cabeza, una mera hipótesis, personal e intransferible. La de que todo este fenómeno de rapiña colectiva adolezca incluso un cierto tinte político. ¿Tinte político?, se preguntará más de un lector y lectora. Sí, tinte político, respondo. Porque pudiera darse el caso de estar incorporando sin saberlo al decálogo del buen vasco una característica racial no descrita hasta la fecha: la de setero. Abertzale, euskaldun… y setero. ¿Se imaginan? (Es broma, no me hagan caso).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Termino ya. Y lo hago con una expresión que no mencionaré en su literalidad por aquello de evitar groserías innecesarias en un medio tan serio como éste, un comentario inocente que usa cierta amiga mía con respecto a la obsesión mico-patriótica que le ha cogido a medio país. Imaginen hasta dónde afirma ella estar de los seteros.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#666666;"&gt;© octubre 2007&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-5103289542416789254?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/5103289542416789254/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2007/10/setas-tengo-la-supongo-sana-costumbre.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/5103289542416789254'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/5103289542416789254'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2007/10/setas-tengo-la-supongo-sana-costumbre.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiTrOKnmQRI/AAAAAAAAAD0/J76srQRKhgE/s72-c/setas+1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-8211485995738769878</id><published>2007-07-22T01:08:00.000-07:00</published><updated>2009-06-03T02:23:22.962-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiTeYBOrKwI/AAAAAAAAADE/STF0MIt4hY4/s1600-h/corona.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5342639562196462338" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 269px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiTeYBOrKwI/AAAAAAAAADE/STF0MIt4hY4/s400/corona.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;SECUESTRO&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;No se habla de otra cosa, y en tal sentido este artículo es bien poco original. Acaban de secuestrar una publicación en España por directa orden judicial. La cosa no es broma, y de ello da fe el hecho de que han pasado más de veinte años desde que un evento similar tuviese lugar en nuestro país.&lt;br /&gt;Esta vez se trata de una portada, de un dibujo satírico que retrata a un par de personas al parecer muy importantes en postura poco decorosa, aunque supongo bastante natural si nos ceñimos a la vida íntima cotidiana del común de los mortales. Y es ahí donde está el meollo de la cuestión, creo, porque los protagonistas, siendo mortales, no son comunes. El tema de fondo no es tanto lo indecoroso de la escena, que también, sino el estatus social de quienes la protagonizan. ¡Ah!, ¿pero en una democracia todos los ciudadanos no son iguales?, preguntará el canelo de turno. Pues no paree que así sea, y de hecho no lo es en absoluto, porque bien clarito lo pone en infinidad de documentos legales, hasta en el padre de todos los documentos, la Constitución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo soy de los que cree que, admitiendo límites para la sacrosanta libertad de expresión, uno de ellos debe estar sin duda en el jugueteo absurdo y aún en la mofa hiriente de todo lo que tenga que ver con el ámbito privado, y un polvazo sabatino lo es, imagino, tanto seas el fontanero del barrio o el príncipe principísimo de todos los reinos. La cuestión comienza a chirriar, empero, cuando nos preguntamos si algo parecido hubiera pasado no ya con usted o yo caricaturizados en el revolcón, sino con uno de esos famosos que atiborran la llamada crónica rosa. La respuesta es no, ¡quiá! para los castizos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un servidor –junto con millones de servidores a lo largo de la geografía española por lo que veo y oigo– empieza a estar lo que se dice hartito de la Sagrada Familia, y no precisamente de la excelsa obra de Gaudí, qué culpa tendrá él en esto. El hartazgo deriva, uno, de que lo que vale para unos no vale para otros; y dos, de que nos empapucen un día sí y otro también con la idea de que ellos son la mar de normales. Un viajecito en el nuevo yate, es un poner; los pillan haciéndose una ensalada y ya está, aquí tenemos a su majestad arremangada limpiando la lechuga, “como una ciudadana más”. Que salen de su megachalet y se montan en su megacuatroporcuatro para ir de compras a un exclusivo centro comercial, otra vez con lo mismo, en las imágenes vemos a su majestad insistiendo en pagar los palos de golf, “como un ciudadano más”. Pero vamos a ver, mantengamos la calma, porque es que los y las ciudadanas que yo conozco no tienen megachalets (una casa en el pueblo y con suerte, pobres), y lo que más se asemeja a un yate en sus vidas es la barca hinchable para los críos. Mucho me temo además que no les invitan en las tiendas. A mí nunca me ha pasado, sin ir más lejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se trata de avivar el eterno –y sin embargo lícito– debate de si monarquía o república, que no, que ni siquiera llega a eso. Es que se trata de algo que uno no sabe muy bien cómo definir, pero que queda a medio camino entre la honestidad personal y la decencia democrática. Yo no sé si ustedes se han percatado de que precisamente la institución que al parecer es pilar y eje (ignoro la razón exacta, pero esto se dice mucho en los discursos oficiales) de nuestra democracia está a años luz de la democracia. ¿Lo pillan? Yo tampoco. Siendo así, avivemos el debate. Yo me apunto el primero.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#666666;"&gt;© julio 2007&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-8211485995738769878?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/8211485995738769878/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2007/07/secuestro-no-se-habla-de-otra-cosa-y-en.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/8211485995738769878'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/8211485995738769878'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2007/07/secuestro-no-se-habla-de-otra-cosa-y-en.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiTeYBOrKwI/AAAAAAAAADE/STF0MIt4hY4/s72-c/corona.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-2976917797761308300</id><published>2007-04-12T00:48:00.000-07:00</published><updated>2009-06-03T02:24:11.646-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiTZ_NErfTI/AAAAAAAAAC0/BqnC3iQluTs/s1600-h/murru.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5342634737832525106" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiTZ_NErfTI/AAAAAAAAAC0/BqnC3iQluTs/s400/murru.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#660000;"&gt;&lt;strong&gt;DECONSTRUCCIÓN&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;En alguna parte oí hablar del término “deconstrucción”, creo que aplicado a la gastronomía e incluso a una disciplina filosófica. Me suena también el concepto “arte perecedero”. Lo que no sabía es que los tres fenómenos pueden darse en un solo lugar físico, e incluso en una figura concreta. Sucede, doy fe. Y sucede en la ciudad de Vitoria, sucede con una escultura de título Murru y cuya autoría se atribuye a un tal Joseba Agirre, según la horrenda placa informativa que la acompaña a una prudente distancia. Justo detrás del Palacio Foral se encuentra, para que sepan de qué les hablo si tienen a bien acercarse por la zona. Yo sirvo de simple notario, que a mí la cosa en principio ni me va ni me viene. Pero como leo que la tal escultura es propiedad del Ayuntamiento, o sea, de todos, incluido yo, pues me veo en la obligación moral de dar cuenta del desaguisado. Porque se trata de un desaguisado de órdago. Les cuento.&lt;br /&gt;La escultura fue colocada hará como un año (tampoco me hagan mucho caso con las fechas) y su historia ya empezó torcida. Digo lo de torcida porque así la colocaron los operarios desde el primer momento, torcida y bien torcida, que hasta un miope ve que aquello ladea de mala manera si uno la mira de perfil. Salvo que se trate de un deseo expreso del autor –que en la cosa esta del arte hay que andarse con mucho tino–, pero mi intuición masculina me dice que no. Bueno, la cuestión es que la obra atrajo a los niños, esos encantadores cachorritos humanos, que la incluyeron en sus juegos, ora subiéndose a ella en masa, ora colgándose de sus brazos. Hablo de esta nueva hornada de pequeñajos a los que sus modernos padres dejan sueltos y a los que no reprenden ni aunque los vean apaleando a una viejecita. Y desde el primer día empezó un evidente y triste proceso de deconstrucción, que ahí voy con el título. Permanece desde entonces rodeada casi siempre de restos de la batalla, trozos de madera (su materia prima) desperdigados por el parquecito de abedules. Y si uno se acerca a la obra ve que a aquello le faltan partes, pues hasta las tuercas que sujetan y mantienen conjuntada la escultura –o al menos lo intentan– quedan ya a la vista. Una pena. A este paso acabará quedando una triste astillita en el suelo que alguien se llevará como recuerdo.&lt;br /&gt;El último intento por detener a la marabunta ha consistido en colocar alrededor de la agredida un seto de plantas ornamentales espinosas, pero parece que este factor, lejos de ahuyentarles, constituye un reto añadido para los chavales, porque la obra está de bote en bote así que sale un día soleado. Sin ir más lejos, hace bien poco traté de hacerles comprender que aquello no estaba ni medio bien, y que si habían colocado el seto de espinos era por algo, pero el líder natural de la manada me espetó: “A nosotros, ni con alambre electrificado” (sic). Mi pregunta es si el Ayuntamiento va a tratar de capturar a los responsables del desaguisado tendiéndoles una red para después gasearlos, como hacen con las palomas. A igual responsabilidad, igual castigo, que dicen. Supongo que para ganarse su confianza los operarios tendrían que esparcir el suelo de gominolas en lugar de granos de maíz, pero eso son cuestiones técnicas menores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no sé si el autor pasa con frecuencia por allí, o si está intentando resolver la cuestión de manera infructuosa, pero a menos que alguien lo remedie, les digo yo que algún cineasta local empezará haciendo sus pinitos en el mundo del corto con una creación teniendo como protagonista la obra citada. Ya les adelanto el título: “La increíble historia de la escultura menguante”.&lt;br /&gt;De momento, y mientras no se solucione el caso, yo solo pido una cosa a título personal: que no me hablen de plagas, de animales peligrosos, de especies invasoras. Que no me hablen de todo eso, que todavía la tenemos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#666666;"&gt;© abril 2007&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt; &lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772534504672444140-2976917797761308300?l=kepatamames.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kepatamames.blogspot.com/feeds/2976917797761308300/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2009/06/deconstruccion-en-alguna-parte-oi.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/2976917797761308300'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7772534504672444140/posts/default/2976917797761308300'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kepatamames.blogspot.com/2009/06/deconstruccion-en-alguna-parte-oi.html' title=''/><author><name>Kepa Tamames</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14341687371203773453</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/SiTZ_NErfTI/AAAAAAAAAC0/BqnC3iQluTs/s72-c/murru.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772534504672444140.post-4785433776905497278</id><published>2007-01-08T11:26:00.000-08:00</published><updated>2009-06-08T14:14:06.629-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/Si1ZzsiI8aI/AAAAAAAAAHM/v77N2vVJBYg/s1600-h/visÃ³n+jaula.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5345027077421199778" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 296px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_PpMcQoiRJag/Si1ZzsiI8aI/AAAAAAAAAHM/v77N2vVJBYg/s400/vis%C3%B3n+jaula.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#000066;"&gt;PONTE EN SU LUGAR,&lt;br /&gt;NO EN SU PIEL&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;&lt;br /&gt;Todavía mucha gente cree que los malos tratos a los animales se limitan a algunos casos aislados tras los que siempre se encuentran protagonistas desequilibrados y perversos. Pero la verdad es que la violencia que sufren los animales en nuestra sociedad no es precisamente un fenómeno aislado, sino una realidad cotidiana e institucionalizada. Los seres humanos causamos daño a los miembros de las demás especies en campos tan diversos como la caza deportiva, la experimentación industrial y médica o en la explotación para carne. También a través de multitud de espectáculos públicos como las corridas de toros o los encierros, o para obtener sus pieles. En realidad, todas estas realidades sólo son posibles si funcionamos mediante un determinado esquema mental que las convierte en el “orden natural de las cosas”. Sólo si consideramos a los animales como simples recursos a nuestra disposición, en definitiva. Un sistema de valores como éste nos permite apartarlos de nuestro círculo ético y tratarlos como objetos inertes en lugar de cómo lo que de verdad son, seres sensibles capaces de experimentar dolor de la misma manera que nosotros los humanos, y de sufrir por lo tanto estados de estrés y de angustia severos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La explotación y matanza de animales para aprovecharnos de su piel es cada vez más conocida por el gran público gracias a las constantes campañas llevadas a cabo por las diferentes organizaciones defensoras de los animales, y está siendo en consecuencia cuestionada por una parte significativa de la sociedad, en especial el apartado que hace referencia a la llamada industria de la peletería de lujo. A pesar de ello, no sería justo dar la espalda a otras realidades como el negocio del cuero o de la lana, ni desde luego las que explotan a animales hacia los que tenemos una escasa empatía, como es el caso de los reptiles. Pero, ¿cuál es la realidad de toda esta industria y cuáles las consecuencias para sus millones de víctimas? A través de este artículo se intenta ofrecer a la opinión pública una visión real y descarnada de la trastienda de una industria infame, que en ocasiones se dota de una propaganda tan interesada como falsa para distorsionar la realidad y dulcificarla con vistas a tranquilizar las conciencias de los consumidores y obtener así los mayores beneficios posibles, sin tener en cuenta los padecimientos de zorros, visones, terneros, ovejas, cocodrilos, armiños, y un sin fin de animales a los que se despoja de su abrigo natural para confeccionar prendas de las que podríamos prescindir si tan solo pusiéramos un poco de interés en colocarnos en su lugar, aplicando un elemental ejercicio de empatía. De ahí el título: “Ponte en su lugar, NO en su piel”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;La industria peletera,&lt;br /&gt;un negocio inmoral&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Hubo un tiempo en el que resultaba imprescindible causar daño a los animales para obtener algunas cosas de ellos, entre otras su piel. Se trataba de un mero ejercicio de autodefensa. Pero son épocas ya muy lejanas, que nos retrotraen a escenas prehistóricas. Nuestro sentido de la ética debería habernos hecho entender que vestir la piel de otros pertenece a capítulos superados de nuestra historia evolutiva. Sin embargo, el egoísmo propio de nuestra especie aflora de nuevo para hacer de la industria peletera un negocio que sólo consigue satisfacer la vanidad de las personas que visten el producto final. La industria de las llamadas pieles de lujo está concebida para obtener la piel de los animales explotados, objeto de gran valor en el mercado de las vanidades, lo que convierte a este negocio en algo éticamente sucio. Los animales que nutren la demanda provienen principalmente de dos fuentes: o bien del entorno natural, o bien de granjas específicamente diseñadas para el manejo y sacrificio de los animales. A pesar de que la propaganda peletera muestra especial interés en que la gente crea que ya no se capturan animales en libertad, lo cierto es que cada año varios millones de ellos caen en trampas de todo tipo, que les provocan unos sufrimientos atroces. Hasta no hace muchos años, la piel proveniente de este tipo de capturas engrosaba una buena parte del mercado, con lo que, siguiendo una lógica mercantilista, no resulta fácil resistirse a perder tan suculento negocio. Por ello, siempre se encuentran las vías adecuadas para introducir en el circuito grandes partidas de pieles cuyos legítimos dueños vivían en libertad. La existencia de estos seres cambia para siempre en el momento en que tienen la fatalidad de pisar la trampa. El susto inicial apenas dura un segundo, para dar paso a un insoportable dolor físico. La reacción natural es tratar de zafarse inmediatamente del endemoniado objeto (sea éste un lazo de cuerda o un cepo metálico), que comienza a rasgar la piel y los músculos de la zona afectada. Esta infructuosa lucha dura por lo general horas, y el hecho de que los animales no consigan entender qué les sucede no hace sino aportar una cuota de sufrimiento psicológico añadido. La respuesta de la víctima puede observar ciertas diferencias en función de la especie, pero, por lo general, llega un momento en que los animales se abandonan a su suerte, entrando en lo que científicamente se denomina "síndrome de claudicación". Aunque el sufrimiento sea extremo, poco más pueden hacer. O tal vez sí. Comenzar a roer su propio miembro hasta seccionarlo, liberándose así de la trampa. Las heridas así provocadas son tan severas que lo más probable es que se produzca una necrosis, con la consiguiente infección y muerte. El proceso dura semanas, y en realidad convierte a los últimos días del pobre animal en una lenta y dolorosa agonía. Aquellos que consiguen sobrevivir a este trauma, se convierten en unos discapacitados y quedan permanentemente en inferioridad de condiciones respecto a sus competidores, con lo que su futuro siempre será incierto. Y a quienes no consiguen quitarse el cepo o el lazo, lo mejor que les puede suceder es que el trampero apa
