martes, 5 de abril de 2011

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TOROS SÍ, TOROS NO

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El taurino no sabe muy bien cómo actuar, ni sabe quién decía lo de “la cultura, la madre de todas las cosas”. Está seguro de que no lo decía nadie en particular, que se lo ha sacado ella de la manga, que a la presentadora le quedaba bien y lo ha soltado en plan cultureta. ¿Qué se supone que debe hacer? Imagina al resto de la Junta Directiva ante el televisor, en el local de la Federación, cubierta la mesa de platos de jamón serrano, olivas, y unas botellitas de Valdepeñas, maldiciendo entre loncha y loncha a la pendeja de la moderadora y recriminándole de paso a él su pasividad, su incapacidad para hacer un quite en el momento apropiado. Pero duda sobre qué se espera que haga. Meterse en medio de la conversación no procede, al menos al principio, daría mala imagen, pero es que la decantación de la presentadora es de juzgado de guardia. (Digo yo que tarde o temprano esta petarda me dará la palabra, que no van a estar ellas de cháchara con lo de la cultura y la concienciación, y yo aquí de figura de escayola…). Debe tomar una decisión. Para eso es el Presidente. Se mete en la conversación, decidido, es lo que están aconsejándole a gritos en el local, seguro. No puede defraudarles, se juegan mucho, para una vez que les invitan. A por ello. Suerte… y al toro.

La locutora se le adelanta.

–Y usted, Manuel, ¿qué tiene que decirnos? Supongo que no estará de acuerdo con lo que Nora nos ha explicado…

Manuel se siente mal. Mal tratado. Maltratado. Así es como se siente Manuel. La locutora dice “y usted Manuel, ¿qué tiene que decirnos?” como si de repente se hubiera percatado de que hay más gente invitada al programa (¡Hombre, pero si hay aquí un señor bajito y regordete! Ni me había fijado; pero vamos, que ya que está usted con nosotras, a ver, opine sobre el particular…). Le lanza un “y usted, Manuel…” como una amenaza, un auténtico reto que se completa con el “supongo que no estará de acuerdo con Nora”. El “supongo que” suena a intimidación, a un “¡anda, atrévete a contradecir a Nora, mi amiga Nora, la defensora de los animales maltratados; a que no tienes cojones de contradecirla!”. Manuel interviene, por fin.

[…]

ESTIGMA [autorrelatos]

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.© abril 2011 .
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